Conocí a Juan a mediados de 1989 en una entrevista de trabajo, recién llegado de Estados Unidos. Le recordaba como actor en A contratiempo, de su amigo Óscar Ladoire, y le había leído con avidez en su columna La cueva del dinosaurio en EL PAÍS. Cueto andaba entonces reuniendo a gente para lo que luego fue Canal + y me sorprendió que alguien tan simpático, desenfadado y aparentemente heterodoxo estuviera al mando de un proyecto de esa complejidad empresarial. Durante la conversación, Juan me fue desgranando con mucho salero cual era su ideario: vanguardia más masa, atención a los nichos de mercado y apuesta rupturista por la innovación estética. 

Pasé a trabajar estrechamente con él y a apreciar su mirada oblicua sobre la realidad, llena de referencias que él cruzaba de forma imprevisible. Años intensos, con sus zozobras, y de formación para muchos de nosotros, en los que Juan ejerció un liderazgo intelectual que, me atrevo a decir, introdujo al audiovisual español en el siglo XXI. Si ha habido una televisión “de autor” en España ha sido la que diseñó e hizo Juan Cueto.

La confianza que depositó en nosotros, tan jóvenes entonces, nos dio alas para no defraudarle y para no defraudarnos a nosotros mismos. Muchas veces en mi carrera, ante determinadas situaciones, me he preguntado que habría hecho Juan. Supongo que eso es lo que le convierte en mi mentor.




Fuente: El país

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