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El corazón que bombea ‘Campeones’ | Cultura


Durante un lustro estuvo empujando por ello. Llegó a haber otro director trabajando en su guion, que volvió tras un tiempo a sus manos. “Lo vieron casi todas las principales productoras españolas; tampoco me engaño, eso pasa con la mayoría de los largometrajes”, recuerda David Marqués (Valencia, 1972). Ya había dirigido cinco películas. No le había ido mal, pero aquella historia era rechazada una y otra vez. Hasta que la misma semana una productora le dijo que adelante, que hiciera la película con ellos, y Luis Manso, el productor de Javier Fesser, le telefoneó para expresarle su deseo de que esa fuera el siguiente proyecto de Fesser. “Y entonces tuve que decidir: ¿educaba a mi hijo con poco dinero o lo dejaba en manos de alguien que iba a darle estudios universitarios y a labrarle un gran futuro? No dudé”, recuerda el guionista. Y así Campeones, de Marqués, se convirtió en Campeones, de Fesser, la película española más taquillera de 2018, ganadora del premio Forqué a mejor filme del año, la elegida por la Academia para representar a España en los Oscar -no pasó el corte- y la comedia que llega a la noche de los Goya con 11 nominaciones.

A Marqués todo este camino se le hizo largo, y pasó diversos problemas con una productora en los que prefiere no ahondar. Le traen recuerdos amargos. La entrada de Fesser en el proyecto, sin embargo, le reportó solo momentos de felicidad. Empieza a desgranar el trayecto: “Mis películas, sobre todo Aislados [2005], siempre han funcionado bien con el público cuando la veían. Y las he podido acompañar en el extranjero, he disfrutado del privilegio de verlas con todo tipo de espectadores y observar sus reacciones. Pero dicho eso, no lograron taquillazos. Y la crítica era radical: las amaban o las odiaban”. Marqués cambió el paso: “Así que decidí abrirme a una historia más universal, comercial”. Leyó en EL PAÍS una historia sobre un equipo valenciano de baloncesto de discapacitados, y se fue a conocerles. “Hablé con ellos. Y me quedó aún más claro tras conocerles que no me interesaba el tema dramático. Eso ya estaba trillado. Quería hacer una comedia absoluta”.

Marqués empezó a escribir el guion para una productora. Durante un tiempo, su autor perdió los derechos del guion, y Miguel Albaladejo encabezó el proyecto. Aquel intento encalló y el libreto volvió a Marqués. “Fue cuando decidí enviarlo a bastantes productoras, y una tras otra lo rechazaron”. Hasta que saltó la chispa: en la misma semana una empresa le propuso que la hiciera con ellos y apareció Películas Pendelton, de Manso y Fesser. “Si hubiera sido mi primera película, me hubiera ido de cabeza. Pero sé cómo funciona esta industria; sin una televisión es muy complicado un buen estreno. Yo admiro a Fesser, me llamaron, y tras hablar con él sentí que íbamos por el mismo camino”. La otra productora, cuenta el guionista, entendió la situación. En esos años, la película se ha llamado, en este orden, Rey de Babia, Campeones, de nuevo Rey de Babia y otra vez Campeones.

¿Cuánto ha reescrito Javier Fesser? “Mi guion, aquel Campeones, eran 90 páginas de pura comedia, solo contaba las aventuras del entrenador con su equipo, no tenía la vida privada que ha adquirido ahora. En aquel libreto ganaban las semifinales, pero no jugaban la final porque el entrenador se iba de nuevo a la Liga ACB. Javier lo engrandeció, le añadió capas a todos los personajes. Tras su primera versión, me la pasó -que podía no haberlo hecho- para que le diera mi opinión, y con ella mientras empezó la selección del reparto trabajamos a cuatro manos en su reescritura”. Marqués habla maravillas del director. “Nunca había colaborado con alguien en un trabajo así y ha sido estupendo. Si hoy viniera otro director a por otro guion mío, y yo sintiera que él lo iba a hacer mejor, después de la experiencia de Campeones, por supuesto que acepto la oferta”. El candidato al Goya al mejor guion original habla de “respeto”, de visitas al rodaje, de llamadas para que fuera a ver los sucesivos montajes. “Y mi opinión se escuchaba. Cuidado, perfectamente podía haber pasado de mí, en el sentido de que había comprado mi idea y estaba en su derecho de haber ido por su propio camino”.

Han quedado partes enteras de aquel primer libreto original. “Lo de que si la novia de uno es prostituta o si las conversaciones de ser hipocondríaco. Eran buenas porque procedían de la realidad. Yo las escuché en aquel equipo de baloncesto, en directo. Como lo de la selección de baloncesto paralímpico que hizo trampas: el capitán de la escuadra valenciana era uno de los dos únicos jugadores realmente discapacitados del equipo español de Sidney 2000”, asegura Marqués.

En Campeones está claro en cada plano el sello de Fesser. Y eso le enorgullece a su guionista: “No me arrepiento de mi decisión en ningún momento. Javier tiene mucho poder. Por ejemplo, no necesita plegarse a los intereses de una televisión. Y capacidad como para hacer un casting a más de 600 personas, en los que encontramos gente tan interesante que el equipo pasó de ocho a 10 jugadores. Campeones ha triunfado en taquilla porque él la ha hecho como pensaba que había que hacerla”.




Fuente: El país

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