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El consejo de Dia analiza la opa del magnate ruso Fridman | Economía


El consejo de administración de Dia se reunió este miércoles para valorar la opa presentada por el fondo Letterone del magnate ruso Mijail Fridman por el 70,9% que no controla de la cadena de supermercados, una opa que lleva aparejada un plan de reflotamiento con una ampliación de capital de 500 millones. Mientras la actual cúpula de la empresa, que tiene sus propios planes para reflotar el negocio, deliberaba sobre la nueva situación, la agencia de calificación Standard & Poor’s emitió una nota en la que expresaba sus dudas sobre ambos planes y sobre el futuro inmediato de la cadena, por lo que rebajaba nota un escalón más.

S&P colocó a Dia en CCC, lo que supone que considera que la empresa es “vulnerable a un incumplimiento de pago y depende de condiciones favorables del negocio, financieras o económicas para cumplir con sus compromisos financieros”. Para la agencia, tanto el plan del consejo de administración –nuevo plan estratégico y ampliación de capital por 600 millones- como el del principal accionista –opa, ampliación de 500 millones supeditada al éxito de la opa y plan de reflotamiento- “conllevan riesgos de ejecución significativos y resultados inciertos”. Ve “incertidumbre y riesgos de ejecución en los planes del grupo para alcanzar una estructura sostenible de capital, mediante una combinación de ampliación de capital y una nueva refinanciación a largo plazo con la banca”.

A S&P le preocupa la liquidez de Dia a corto plazo, pese a que al filo de la Nochevieja logró un acuerdo de refinanciación con la banca acreedora por 896 millones, entre ellos 215 en líneas de liquidez para hacer frente a sus operaciones. La agencia alerta de “riesgos de refinanciación a corto plazo de Dia, con vencimientos de deuda de alrededor de 1.200 millones de euros en los próximos seis meses”. Además de la deuda bancaria, de unos 900 millones, tiene bonos por 900 millones. Una emisión de 300 millones vence en julio. Por ello y pese a los planes de rescate en liza, S&P dice que no puede “descartar problemas de liquidez a corto plazo”.

Pero es que además, tampoco ve claro que sea capaz de reflotar su negocio, el de la distribución de alimentación. Asegura que en los resultados de 2018 el resultado operativo (ebitda) se reducirá un 40%, hasta una horquilla de entre 270 y 300 millones, y que la deuda neta se incrementará entre 370 y 400 millones (desde los 1.422 que la cadena publicó en los resultados del tercer trimestre). Así, estima necesaria una “profunda transformación para ganar competitividad y restaurar los márgenes”, pero cree que esa transformación conlleva riesgos y le hará incurrir en gastos que añadirán aún más lastre a la rentabilidad del grupo.

El consejo mantiene sus planes

Antes de que se conociera la rebaja de S&P –la cuarta desde octubre- , el consejo de administración de la cadena, en el que no hay representantes de Fridman, se reunió para valorar la situación tras el anuncio de la opa de Letterone. Sobre la mesa estaba también la aprobación de los resultados de 2018, que la empresa presentará finalmente este viernes, unos días antes de lo previsto. Era una forma de expresar que mantiene sus planes.

Dia debía presentar las cuentas de 2018 antes del 15 de febrero y se esperaba que apurase los plazos. Sin embargo, decidió adelantar la presentación a este viernes. Da así el primer paso de su hoja de ruta, que pasaría después por presentar el plan estratégico para reflotar la empresa –que incluye, entre otras cosas, cierre de tiendas, la venta de las perfumerías Clarel y los cash & carry (para mayoristas) Max Descuento o potenciar la marca blanca- y convocar la junta de accionistas para lograr la aprobación de su ampliación de capital.

Los plazos del consejo de administración chocan con los planes del principal accionista del grupo. Letterone anunció ayer una opa “voluntaria” —una fórmula que le evita tener que ofrecer un precio equitativo de 3,73 euros por acción— a un precio de 0,67 euros por acción. Su plan pasa, además, por una ampliación de capital de 500 millones, condicionado al éxito de la opa (lograr al menos la mitad de ese 70,9%) y a alcanzar un acuerdo con la banca acreedora. Además, también anunció un esbozo de “plan de rescate” para que Dia vuelva a ser un “actor líder en el sector de la distribución minorista de alimentos en España”. El plan incluye reajustar precios, revisar la red de tiendas y echar al consejo actual —“reclutar nuevo liderazgo”, decía en la nota en la que anunciaba la opa—.

El problema para el fondo Letterone son los plazos. Ayer anunció que solicitará formalmente la opa antes de 15 días. A partir de ahí, tiene que autorizarla la CNMV, para lo que tiene un plazo de 20 días, si no hace ningún requerimiento de documentación. Luego tiene que implementarse. Además, podría aparecer otro inversor que suba la puja, lo que dilataría los plazos. Y vista la evolución de la acción, que yasupera la oferta de Letterone, parece que los inversores esperan que suba el precio de la opa. Todo esto choca con la junta de accionistas, que tendrá que votar la ampliación de 600 millones y la banca condiciona la refinanciación a esa ampliación. Por el otro lado, la opa de Fridman está condicionada “no se amplíe capital antes de la conclusión de la opa voluntaria”.

La banca acreedora, por tanto, tiene sobre la mesa dos planes similares con planes distintos. Fuentes de uno de los bancos acreedores afirman que es positivo que haya actores —Letterone o el actual consejo con su ampliación, asegurada por Morgan Stanley— dispuestos a poner dinero en la empresa. Mientras, se remiten a lo que decidan los accionistas, que tendrán que elegir entre la opa, el plan del consejo actual o, si se produce, la aparición de otro inversor dispuesto a subir la puja.




Fuente: El país

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