El PSOE sube con fuerza hasta el 39,5% de intención directa de voto, según el barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) del mes de junio publicado este miércoles, que también muestra que Unidas Podemos cae algo más de dos puntos y medio (hasta el 12,7%) con respecto al estudio anterior. Los resultados arrojan una lectura de cara a la investidura preocupante para Podemos, que en su pulso con el PSOE sobre apoyarle o forzar una repetición electoral perdería terreno frente a los socialistas. En la derecha, la encuesta refleja una ligera recuperación del PP, que gana algo más de dos puntos —hasta el 13,7%— con respecto al estudio anterior, pero sigue por debajo de su resultado electoral de abril, y, además, es superado por Ciudadanos. El partido de Albert Rivera cae medio punto respecto al sondeo de mayo, pero a diferencia del PP no pierde crédito desde su resultado electoral (15,8%) a pesar de su reciente crisis interna —la encuesta se hizo antes de las dimisiones—. Vox sigue desinflándose y ha perdido la mitad de su apoyo respecto a las generales: el 5,1%.

El barómetro de junio llega en un momento político importante, a tres semanas de la investidura de Pedro Sánchez y con la posibilidad de una repetición electoral sobrevolando por el clima de tensión entre el PSOE y su socio preferente, Unidas Podemos. Los dos partidos están bloqueados en la negociación de un acuerdo que haga prosperar la votación de investidura de Pedro Sánchez, fijada el martes para los próximos 22 y 23 de julio.

En ese contexto, el PSOE es el partido en mejor posición para la negociación de la investidura. Desde el último barómetro gana tres puntos de intención directa de voto, y saca una distancia de casi 24 puntos a su inmediato competidor, Ciudadanos. Los socialistas están, según este sondeo —que no trata los datos, la famosa cocina, sino que aporta cifras de voto directo—, muy por encima de su resultado en las elecciones de abril (28,68%). Y el partido con el que mantiene el pulso por la investidura, Podemos, retrocede desde las elecciones generales y también desde el sondeo de mayo. Pedro Sánchez tiene con esta encuesta un elemento de presión para Pablo Iglesias: si se repitieran las elecciones porque el líder de Podemos se enroca en su exigencia de un Gobierno de coalición, él saldría peor parado en las urnas.

Sánchez es además el líder mejor valorado (4,8 sobre 5) y quien los españoles prefieren mayoritariamente como presidente (el 37%, frente al 12% que prefieren que lo sea Albert Rivera, el segundo líder con mejor valoración).

En caso de que la votación de investidura del 23 de julio no prospere, se abrirá un plazo de dos meses para que el candidato consiga los votos que le faltan o se disolverán las Cortes y se convocarán nuevas elecciones, que caerían el 10 de noviembre. De cara a esa hipotética cita electoral, el resto de partidos parten a mucha distancia del PSOE. En la competición en la derecha, gana Ciudadanos, a quien no pasan factura sus últimas semanas de tormenta interna, aunque el sondeo se realizó del 1 al 11 de junio, cuando aún no se habían desencadenado las dimisiones en la ejecutiva.

El partido de Rivera está, según el barómetro, en el mismo porcentaje de voto directo que en las generales, y dos puntos por delante del PP, aunque eso no se logró en las urnas —Casado logró nueve escaños más—. El PP se recupera ligeramente respecto al sondeo de mayo pero está tres puntos por debajo de su marca en las urnas. La mejor noticia para Casado es que su competidor en la extrema derecha, Vox, se sigue desinflando: el partido de Abascal está ahora en poco más del 5% de los votos, cuando en las generales llegó hasta el 10%.

Los datos recogidos en este artículo son los de intención directa de voto sobre el porcentaje de voto emitido, esto es, descontando la abstención, los indecisos y los que no responden. En ningún caso suponen un modelo de estimación de voto, recuerda el CIS. En la muestra de la encuesta se observa un especial entusiasmo del electorado socialista. Como ejemplo, un dato: el 38% de los preguntados recuerda haber votado al PSOE en las generales, cuando los socialistas lograron el 28,68% de votos en las urnas.

El barómetro de junio tiene una particularidad importante que destaca el CIS en una nota en su encuesta: el trabajo de campo se realizó justo después de las elecciones europeas, autonómicas y municipales del 26 de mayo. Esto provoca que los participantes estén influenciados por los resultados electorales tran próximos. «Las condiciones en las que se hicieron las encuestas no pueden considerarse como propias de una situación de opinión pública normalizada y en equilibrio, sino como una situación atípica en términos de clima social», señala el instituto. Y se producen fenómenos como que se oculta haber votado al partido perdedor, o apuntarse al caballo ganador, menciona el CIS.

El instituto destaca que los datos de esta encuesta «deben valorarse más bien como un reflejo del pasado (consecuencia inmediata de los resultados de las elecciones europeas, autonómicas y municipales), que como una plausible medición de eventuales comportamientos futuros».

El CIS incluye una pregunta sobre fórmulas para intentar evitar el bloqueo político que viene atascando las investiduras desde la etapa multipartidista. El sondeo pregunta si habría que reformar la Constitución para que no sea necesaria mayoría absoluta en la investidura. El resultado no es concluyente, porque el 43,7% estaría a favor, pero el 31%, en contra y el 23,5% responde que no sabe.

La preocupación de los ciudadanos por la política, en su máximo histórico

Aunque el barómetro del CIS del mes de junio dé al PSOE buenas noticias de cara a una hipotética repetición electoral, hay un dato que introduce incertidumbre a cualquier posible estimación de voto. Es el de la preocupación de los españoles por la política, que ha escalado hasta su máximo histórico desde 1985.

La política y los políticos son el segundo problema para los españoles, según el CIS: lo citan como preocupación el 32,1%, cuatro puntos más que hace un mes. Este dato es además el más alto de la serie histórica. Este estado de ánimo de los españoles sobre la política podría traducirse en un aumento de la abstención, por ejemplo.

El paro sigue siendo la principal preocupación de los españoles, citado por un 62,5% (ligeramente menos que en mayo, 64,6%).




Fuente: El Pais

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