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El cierre de comercios históricos se ceba en el Gòtic

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La cestería Germanes García y la tienda de confecciones Coses de Casa
cerrarán sus puertas a finales de mes. Se trata del último golpe al comercio
tradicional del barrio del Gòtic. “No, no tenemos ningún problema inmobiliario –le dice una de las encargadas de la cestería a un cliente–, simplemente nos jubilamos”. “Ya, pero…”. “Son muchas cosas… Cada vez es más difícil encontrar proveedores que trabajen artesanalmente, la carga y descarga en estas callejuelas es muy complicada, la gente ya no aprecia tanto los productos hechos a mano… Pero estos días sólo queremos mostrar nuestro agradecimiento a nuestros clientes”.

Los orígenes de este negocio de la calle Banys Nous se remontan a mediados del siglo XIX. En verdad en el Gòtic llueve sobre mojado. También cerraron la charcutería Carmen, la cerería Abella, la sala de arte Montfalcon, Fuji Sport, Jocs Mallart… ¿Se acuerdan de la librería Canuda?






Relevo de los clásicos

Entre las apuestas por la calidad proliferan las tiendas de semillas de marihuana

Y en la esquina de la misma manzana, frente a la plaza de Sant Josep Oriol, entre las bambalinas de la tienda de confecciones Coses de Casa, Josep Maria Ferrer, dice que ya cumplió 79 años, que ya hizo todo lo que tenía que hacer, que hay cosas que ni entiende ni quiere entender. Este negocio abrió en 1972. “Hasta no hace tanto, en los alrededores, teníamos tiendas de sillas, de calcetines, de ropa de niños… y los niños jugaban a la pelota en la plaza. Pero ya no quedan vecinos, ni niños… Yo tuve una clientela muy buena que se hizo mayor, que se murió… y los turistas están por otras cosas. Ahora a mi alrededor sólo hay bares”.

La tienda Coses de Casa, frente a la basílica de Santa Maria del Pi, echará el cierre dentro de pocos días
(Xavier Cervera)

También abundan las tiendas de souvenirs, de camisetas muy simpáticas, de preservativos de colores y de semillas de marihuana, pipas de agua y machacadores de hojas. La verdad es que las tiendas que más abren últimamente en el barrio son las de artículos para fumadores de porros. Sí, estos días muchos se rasgan las vestiduras, muestran su indignación ante la pérdida de estos pequeños signos de identidad de la ciudad. “Viene un montón de gente a despedirse de la tienda –prosigue Ferrer–, y algunos me dicen que hacía cinco años que no venían. Y yo me digo que si no hubieran esperado tanto, quizás…”. Al final, agrega, “vendimos el inmueble, pero los detalles son confidenciales. La verdad es que no sabemos qué harán los compradores”.





Ahora el comercio más veterano en los alrededores es la cuchillería Roca, que data de 1911. Al otro lado del mostrador explican que viven principalmente de mayoristas y profesionales de toda España. “Además, salimos en muchas guías”. A cada rato un grupo de turistas se detiene frente al escaparate y lo fotografía alegremente.


La advertencia del sector

“Si Ayuntamiento y comerciantes no colaboramos seguirá la homogeneización”

Teresa Llordes, de la asociación comercial Barnacentre, explica que muchos comercios cierran porque sus responsables no encuentran relevo, porque no pueden afrontar la subida del alquiler, porque prefieren rentabilizar su patrimonio y vender su local… Y agrega que, de todas formas, el Gòtic continúa atrayendo apuestas por la calidad. Recientemente abrió la galería Villa del Arte, entró en funcionamiento un coworking de seis plantas, la sombrerería Mil, en la calle Fontanella desde 1856, redobló su confianza en el barrio inaugurando Barrets Addictes, un nuevo establecimiento tipo atelier.

“Pero es verdad que el balance no es el del todo positivo –abundan en Barnacentre–. Estamos perdiendo comercios singulares que hacían más atractivo todo el barrio. El Gòtic está sufriendo una profunda transformación que afecta especialmente al comercio tradicional y al de proximidad. Para recuperar la ilusión necesitamos un proyecto del Ayuntamiento y el resto de administraciones, que colaboren con nosotros. El centro de la ciudad merece una atención especial. De lo contrario la homogeneización continuará abriéndose paso, como en tantas otras ciudades”.








Fuente: LA Vanguardia

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