El choque entre PP, Cs y Vox amenazan con bloquear Madrid. El plazo de 20 días que se habían dado el PP y Vox para incluir a la extrema derecha en el gobierno capitalino ha vencido este jueves sin acuerdo alguno, porque Cs veta su presencia en el Consistorio. En paralelo, Vox amenaza con estirar las negociaciones autonómicas hasta septiembre porque Cs tiene como único objetivo pactar con el PP, obviando que los votos del partido de extrema derecha son imprescindibles. Como consecuencia, más de un mes después de las elecciones dos de las Administraciones más potentes de España están casi paralizadas: el equipo municipal no tiene mayoría para aprobar nada y el autonómico sigue en funciones.

Cs veta cualquier negociación directa y cualquier acuerdo de gobierno con Vox. Y esta formación exige que Cs firme un acuerdo a tres con el PP, garantizándose así el cumplimiento de sus propuestas programáticas de derecha radical. Y el PP intenta mediar para superar esas dos posiciones mutuamente excluyentes, por ahora sin éxito. Aunque PP y Cs creen que podrán firmar un pacto en los próximos días, y presentar a Díaz Ayuso a la investidura en el pleno previsto para el día 10, por ahora sin candidato, sin los votos de Vox perderán la votación. Si los tres partidos mantienen sus posiciones, y Cs no levanta su veto al PSOE antes del 10 de septiembre, habrá nuevas elecciones autonómicas. 

«Vamos a estar aquí todo el verano, tenemos de plazo hasta el 10 de septiembre», ha recordado este jueves Rocío Monasterio (Vox), que exige que el pacto de gobierno sea firmado por los tres socios, a lo que se opone Ignacio Aguado (Cs).

«Solo firmaremos un acuerdo con el PP», ha dicho el líder de Cs tras la junta de portavoces de la Asamblea madrileña. «Y solamente nos comprometerá lo firmado con ellos. Lo que firmen otros no nos compromete ni nos comprometerá nunca».

Mientras las tres derechas negocian en la Cámara regional, sus conversaciones han consumido todos los plazos en el Ayuntamiento sin llegar al lugar deseado. Aunque PP, Cs y Vox unieron sus votos para cumplir con el principal objetivo, hacer alcalde al popular José Luis Martínez-Almeida en detrimento de la ganadora de las elecciones, Manuela Carmena, desde entonces solo han protagonizado encontronazos. Este jueves ha expirado el plazo que se dieron PP y Vox para solucionar sus diferencias sobre la composición del Ejecutivo: la inclusión del partido de extrema derecha era contradictoria con el pacto firmado por la conservadora y la naranja.

«Hicimos una oferta, no ha habido respuesta con contraoferta o planteando otras cuestiones», ha constatado Inmaculada Sanz, portavoz del gobierno municipal, en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno. Desde el último encuentro entre el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, y el portavoz municipal de Vox, Javier Ortega Smith, el martes 18 de junio, no ha habido nuevos contactos.

El 25 de junio, el partido de extrema derecha dio por rotas las conversaciones, al entender que el PP había incumplido su compromiso de cederle una concejalía de Gobierno. La oferta de una presidencia de distrito o una concejalía delegada, dependiente de otra, le pareció insuficiente y «sin contenido».

Que Vox pase a la oposición significa que Almeida y Villacís se quedan con un gobierno en minoría y se enfrentan a un mandato complicado. La aprobación de los presupuestos o la normativa municipal requiere de una mayoría simple en el pleno, pero los 26 concejales de PP y Cs, sin los cuatro de Vox, se quedan por detrás de los 27 que suman Más Madrid y PSOE.

El gobierno municipal, consciente de la inestabilidad a la que se enfrenta, trabajará «intensivamente para llegar a esos acuerdos» que necesitan, según Sanz. La portavoz ha asegurado que cumplirán con las 80 medidas que contiene el acuerdo programático que sí lograron cerrar con Vox para garantizarse la investidura.

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Fuente: El Pais

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