consultor seo


Al Chapo escasamente se le había escuchado en su juicio, salvo en los escuetos saludos y en algunas grabaciones de mala calidad. Hasta este lunes, cuando se extendió un poco más al informar que no hará uso de su derecho a declarar.

Sucedió una vez que la fiscalía acabó con la presentación de pruebas, un total de 56 testigos, de los que trece eran traficantes arrepentidos. El juez Brian Cogan le preguntó al acusado si iba a subir al estrado. “Su señoría –respondió en español Joaquín Guzmán Loera–, yo y mis abogados hemos hablado y me reservo”.

Hubo un cierto murmullo en la sala del tribunal de Brooklyn porque nadie, ni el mismo juez, pareció entender su réplica.





“¿Se reserva?”, le cuestionó el juez. “Sí, no voy a testificar”, aclaró. Cogan le insistió que esa debía ser su decisión, independientemente de lo que le comentaran sus defensores. “Los abogados me han aconsejado y estoy de acuerdo con ellos”, precisó.

El juicio contra esta figura del narco folclore, el más villano de todos para el gobierno de Estados Unido o un Robin Hood según la leyenda que corre por el estado mexicano de Sinaloa, encara así la recta final, después de arrancar el pasado noviembre.

segunda

La defensa presentara este martes dos testigos, agentes de la DEA (agencia estadounidense en la lucha contra la droga) para tratar de subrayar supuestas contradicciones de un par de testigos cooperantes con la fiscalía. Para el miércoles y el jueces están previstos los informes finales de la acusación y de la defensa. El viernes arrancará la deliberación de los miembros del jurado.

Previo a que la acusación pública concluyera ayer sus interrogatorios en esta vista oral, Isaías Valdez, alias Memín, remató el testimonio que la semana pasada causó asombro.

Memín dejó el ejército mexicano para alistarse en la tropa de sicarios del Chapo. A pesar del intento de la defensa por cuestionar su alegato de que “el gerente”, en alusión al acusado, intervino directamente en tres asesinatos, Valdez se ratificó en su relato.

Tuvo la capacidad de horrorizar a la sala. En una ocasión, y tras matarles de una paliza, el Chapo mandó quemar los cuerpos de dos integrantes del cartel de los Zetas. En otra le pego un tiró a un competidor y ordenó que lo enterraran cuando aún respiraba.








Fuente: LA Vanguardia

A %d blogueros les gusta esto: