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El caso perfecto para el despliegue mediático


Los padres de Julen han dicho basta. La tensión entre la familia del pequeño y los periodistas apostados en el tanatorio de El Palo de Málaga para informar del funeral del niño se ha mascado estos dos últimos días en el ambiente.

Hasta el punto de que ayer se reforzó la presencia policial como medida preventiva después de que el sábado un pariente directo de Julen (algunos medios apuntan que es el dueño de la finca donde está el pozo) se encarara en una sorpresiva reacción cargada de rabia con los periodistas apostados en la zona reservada para la prensa a varios metros de las puertas de ese tanatorio. El hombre hizo volar más de dos metros escaleras en las que se habían enfilado fotógrafos para ganar campo de visión.






Decenas de personas arroparon ayer a los padres de Julen en el funeral y entierro del pequeño en Málaga

Un incidente que revela el actual estado de ánimo de esa familia y coincide con la propagación de bulos e insinuaciones sobre el suceso en redes sociales –la Guardia Civil niega la mayor parte de esa información– y un incremento de mensajes en esos mismos canales que critican el desmesurado seguimiento, en opinión de los usuarios, que han hecho principalmente algunos canales de televisión de esta tragedia las dos últimas semanas. La primera pregunta que cabe plantearse, ante esta realidad, es ¿qué tiene el caso Julen que lo hace diferente de otros sucesos? Y la segunda: ¿por qué el interés de los consumidores de esas noticias no ha decaído en dos semanas?

Han sido las televisiones las que más horas de programas (especiales incluidos) han dedicado a este tema, pero muchos periódicos tampoco se han quedado atrás al reservar casi cada día una página, desde que Julen cayó en el pozo, para informar de la evolución de los trabajos de rescate. Otra cosa es el tono a la hora de informar entre unos y otros medios.


Las claves del impacto del caso

“Pocos sucesos presentan la combinación perfecta de ingredientes que permitirán convertirlos en noticia de portada durante semanas. El caso de Julen es, sin duda, uno de ellos”, afirma Ferran Lalueza, profesor de Comunicación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).





“El primero de estos ingredientes –continua Lalueza– es la corta edad del protagonista de los hechos: un niño de dos años. Cada vez estamos más anestesiados ante el dolor ajeno por la saturación de tragedias de usar y tirar que nos llegan a través de los medios y de las redes sociales, pero la infancia es uno de los pocos reductos que mantienen casi intacta su capacidad de conmovernos”.

El segundo ingrediente que convierte este asunto en noticia mediática “es la singularidad del suceso”. No hay precedentes de una cosa igual. Un niño cae en un pozo abierto sin permiso y nadie parece que se preocupara en tapar ese agujero, de sólo 25 centímetros de diámetro, al acabar la obra. Después se informa de que un tapón de tierra, que aún no está claro como se compactó, impide sacar a Julen por el mismo orificio. “Al hecho de que la víctima sea un niño se añade una cadena de infortunios que impiden el rescate, lo que aumenta aún más el interés de los medios”, añade Lalueza.

A lo que hay que sumar “el infortunio de unos padres que ya perdieron a otro hijo de tres años”, recuerda el profesor de la UOC. Otro ingrediente que ha alimentado el interés mediático es el de “la conflictividad, propiciada por el propio padre de Julen y el alcalde de Totalán al denunciar en las primeras horas, las de más angustia, falta de medios”. Y cuando ese conflicto parecía resuelto “emerge la verdadera noticia: un ejército de operarios dotados con la última maquinaria y movidas por un espíritu solidario se topan con un sinfín de imprevistos que les impiden llegar hasta el niño. La naturaleza iba a ganar esa batalla”, continúa Ferran Lalueza.





El hecho de que esa lucha se desarrollara a contrarreloj “ha sido otro factor clave a la hora de mantener a la audiencia dos semanas pegada a las pantallas y atenta a las webs de los periódicos, al mismo tiempo que se convertía en el pretexto perfecto para que las televisiones alargaran sus programas para ofrecer información en tiempo real”, considera este experto en comunicación. Y haber dispuesto de imágenes a diario de esos trabajos e interior del pozo ha sido la guinda de este inusual y prolongado despliegue mediático. Sin ese “material mantener el interés habría sido más difícil”, concluye Ferran Lalueza.








Fuente: LA Vanguardia

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