Sus últimas iniciativas sociales han incrementado, todavía más, la admiración por el reconocido chef José Andrés en Estados Unidos. La Vanguardia lo ha acompañado al local de su fundación The World Central Kitchen, en Washington, donde numerosos voluntarios sirvieron hace una semana las últimas comidas calientes que durante 36 días han entregado a miles de empleados federales afectados por el cierre del gobierno. Quinientos restaurantes de 35 estados se han sumado a su actuación. Hablamos con el cocinero, nominado al Nobel de la Paz, sobre su trabajo social, su enfrentamiento con Donald Trump o su visión de Catalunya.

¿Cómo afronta la nominación al Nobel de la Paz?





Un día me desperté y me encontré con la noticia de que unos congresistas habían hecho la propuesta. No creo que nadie a quien nominen a un Nobel piense en que eso va a ocurrir y no le doy importancia.

¿Pero le hace ilusión o lo ve desmedido?

Claro que hace ilusión pero es muy desmedido. Conozco a un montón de personas que hacen un trabajo excepcional con un gran impacto en las vidas de muchas personas y que para mí son futuros Nobel. Sólo puedo añadir que para nuestra profesión es muy bonito porque siempre he dicho que los cocineros damos de comer a unos pocos y tenemos que luchar para dar de comer a muchos. Todo lo demás es mucho hablar y poco hacer.

¿Hay mucho hablar y poco hacer en la cocina?

En general sí, pero a veces es la propia prensa quien magnifica. Y si un día damos de comer a cien personas, la mañana siguiente leemos que vamos a acabar con el hambre en el mundo, cuando no es así. El hambre en el mundo se va a acabar con acciones reales, con influencia política en los países que realmente se comprometan a nivel de Naciones Unidas o de Banco Mundial. Eso es por lo que hay que luchar.

Usted trata de hacerlo.

Me siento muy involucrado, sí, y es una de las razones por las que vivo en Washington y voy a dar charlas al Banco Mundial. Para decirle a su presidente que hay que hacer más y que prometer una inversión no es suficiente. Hay que hacerla y ver que ha dado fruto, porque muchas veces se anuncian actuaciones a bombo y platillo para las que resulta que nunca nadie ha soltado un duro y que han servido sólo para el lucimiento del político de turno. Eso es algo que ocurre muy a menudo en el terreno de la cooperación.






Cooperación

Se anuncian acciones a bombo y platillo para las que nunca nadie ha soltado un duro”



Cuando estuvo enfrentado con Trump por negarse a abrir el restaurante que habían negociado en uno de sus hoteles, usted era muy prudente pronunciándose sobre el presidente. Ahora habla sin tapujos contra sus políticas. ¿Es más valiente?

No soy más valiente ahora de lo que era antes. A veces no tienes que hablar para mojarte porque los hechos dicen mucho más que las palabras y son lo que cuenta. Cuando me demandó y yo respondí demandándolo a él, era como decir: “Yo puedo ser latino, hispano, inmigrante y no tener el dinero que tiene usted, pero todos merecemos el mismo respeto. Lo hice en representación de muchas otras personas inmigrantes a las que había pisado la dignidad .

¿Cómo están ahora las cosas entre ustedes?

Eso pasó hace mucho y Trump no es una persona a la que busque, porque yo soy un cocinero y él es el presidente de los Estados Unidos. Pero puedo decir que estos días en que hemos estado sirviendo comida a los funcionarios, a los que no pagaban el salario, Ivanka Trump ha venido a nuestros locales de World Central Kitchen a dar las gracias a los voluntarios. Y lo ha hecho a pesar de que el problema que se estaba intentando resolver desde esa cocina ha sido en parte provocado por su padre. Pero uno no elige quién es su padre y quién es su madre. Y en cualquier caso, que haya venido y estado allí haciendo de voluntaria creo que es un gesto importante.





La iniciativa ha sido un éxito absoluto.

Yo abrí todas mis cocinas para los funcionarios federales gratis y luego se empezaron a sumar amigos. Era un modo de reivindicar mesas más largas y muros más bajos y al final a ese mensaje se sumaron 500 restaurantes de 35 estados. Desde Puerto Rico anuncié que estábamos ante una emergencia nacional de alimentación y al día siguiente The New York Times daba en portada una imagen con largas colas de gente como no se habían visto desde los años de la Gran Depresión. Sabíamos que había muchas mujeres solteras con hijos que se enfrentaban a un mes sin un salario.

El mensaje caló enseguida.

No puedo decir que me sienta orgulloso, porque quiero mucho a América y no quisiera sacarla bajo ese foco, pero estoy satisfecho de haber mostrado una parálisis política a la que nunca debería haber llegado. Porque ha habido dos años para que Trump consiguiera el dinero que quería para su muro y que hubiera podido obtener en un minuto.


Los funcionarios

Las 12.000 personas que hacían cola por

una comida tenían una necesidad real”



¿Por qué no lo consiguió?





Ha esperado a perder el control de una de las cámaras porque hay muchos republicanos que tampoco apoyan ese muro y la idea era pasar la pelota a los demócratas evitando que los de su partido se vieran en la situación de parar al propio Trump una idea que la gran mayoría piensa, aunque no todos se atrevan a decirlo públicamente, que es una pequeña locura. Ante ese teatro político nosotros aportamos realidad política y social. Las 12.000 personas que estaban cada día en la cola esperando comida no fingían sino que tenía una necesidad real.

¿Qué cree que pasará al final con el muro?

Espero que sea la tumba de Trump y que caiga encima de su reelección. De los senadores y congresistas republicanos y demócratas que tiene en las zonas pegadas a la frontera americana el 90% no lo apoya.

¿Puede haber Trump para tiempo?

Tenemos una tendencia a pensar que siempre son los líderes los causantes de los problemas que ha habido a lo largo de la historia y nos olvidamos de la gente que ha permitido que ocurrieran. Por eso todo el mundo tiene que hablar y por eso en este momento yo necesito hacerlo, no como líder sino como pueblo. Cuando permites que unos pocos te lleven por el camino de la locura, del odio y de la separación, es cuando llegan problemas. Creo que la función de todo líder es la de unir y que los que tratan de desunir en realidad están intentando aprovecharse del descontento social para aprobar medidas radicales. En Catalunya ocurre exactamente eso mismo.





Usted ha colaborado en una campaña unionista impulsada desde España.

Creo que tanto el presidente de la Generalitat que se ha quitado de en medio como el que ha seguido, no son muy diferentes a Trump porque como él se están aprovechando de los que piensan como ellos para imponer sus ideas, olvidando que son presidentes de todos. Y con eso no estoy diciendo si está bien que Catalunya se independice o no, a pesar de que yo la quiero mucho y prefiero una España con Catalunya y una Catalunya con España.


Catalunya

Yo recuerdo una Catalunya de Obama y la que veo hoy es una Catalunya de Trump”



¿Si se decidiera lo vería bien?

No es lo que más me gustaría y me costaría adaptarme a esa realidad pero yo a Catalunya y a los catalanes los voy a querer siempre. Lo que no comparto es que se hagan las cosas fuera de los cánones democráticos o que me digan que Catalunya está oprimida por España porque eso es venderme la misma historia de Trump. Cuéntenme que no quieren formar parte de España, porque lo entiendo y lo respeto, pero no me digan que Catalunya está siendo oprimida por España.





Usted se define como catalán y español.

Sí y creo que la intransigencia y la exclusión no son parte del seny catalán y nunca lo han sido. Yo recuerdo es una Catalunya de seny, una Catalunya Obama. Y la que veo ahora es una Catalunya de Trump y en la que el que no piensa como yo no es bueno. Creo que deberíamos estar celebrando todo lo que tenemos y no todo lo que no tenemos. Trabajar en incluir y construir, no en destruir y excluir.




Fuente: LA Vanguardia

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