La última etapa del canciller ruso, Serguéi Lavrov, por Latinoamérica ha sido este viernes en Venezuela, donde se ha reunido con la plana mayor del Gobierno de Nicolás Maduro, la vicepresidenta Delcy Rodríguez y el ministro de Comunicación Jorge Rodríguez a la cabeza, y con la Mesa de Diálogo Nacional, integrada por un sector minoritario de la oposición. Juan Guaidó, el líder de la oposición y reconocido como presidente interino por 60 países, está estos días en Estados Unidos, donde ha recibido el apoyo de Donald Trump.

La visita del ruso se ha interpretado justo al revés, como un espaldarazo explícito al Gobierno de Nicolás Maduro, aunque el canciller se ha expresado sobre los conflictos en Venezuela apelando a la soberanía de cada país y rechazando injerencias de terceros. Sin embargo, ha calificado de forma indirecta a la oposición que lidera Guaidó como radical. “Cualquier rechazo de diálogo es dañino para el pueblo venezolano. Esperemos que tengan un enfoque común para las elecciones parlamentarias de 2020, que es la única posibilidad para los opositores radicales de no perder su posibilidad de participar en el futuro político venezolano”, dijo antes de su reunión prevista con Maduro.

“El chavismo y la delegación opositora tienen diferencias en cuanto a lo económico y lo político, pero se coincide en el respeto a la independencia de Venezuela. Esta es una iniciativa que viene a ser un gran canal de diálogo sincero y con soluciones concretas”, ha dicho su homólogo, el ministro de Exteriores venezolano Jorge Arreaza, en referencia a la Mesa de Diálogo Nacional.

La Mesa de Diálogo Nacional está integrada por los partidos Cambiemos, Avanzada Progresista, MAS y otros que junto con el oficialista PSUV dieron respaldo a la polémica elección de Luis Parra como presidente de la Asamblea nacional el pasado 5 de enero. Un procedimiento, sin quórum ni votaciones verificadas, que descabalgó a Guaidó de su puesto, quien no puedo acceder al Palacio Legislativo porque los militares se lo impidieron. Solo Rusia, y casi inmediatamente luego de su juramentación, le ha dado respaldo a Parra, quien forma parte de un grupo de diputados investigados por corrupción y expulsados de sus partidos en diciembre.

Horas después de aquella elección, Guaidó y otros 100 diputados se reunieron y el depuesto fue reelegido, en una de las carambolas políticas propia de la Venezuela de estos días.

El canciller ruso ha actuado como testigo, así lo ha llamado su homólogo Arreaza, de lo que el chavismo vende como una muestra de entendimiento con una oposición que ha confeccionado a su medida, tras ilegalizar partidos políticos, perseguir y provocar el exilio de decenas de diputados e incluso comprar diputados; esas maniobras, según han denunciado algunos parlamentarios, es lo que permitió la elección de Parra el 5 de enero.

La Mesa de Diálogo Nacional, una oposición paralela, se constituyó en julio, cuando todavía las delegaciones de Maduro y Guaidó tenían encuentros bajo el auspicio de Oslo. Se plantearon liberar a los presos políticos, pero todavía hay más de 300 y las detenciones de opositores han continuado. También se planteó renovar el Consejo Nacional Electoral para las parlamentarias previstas para diciembre de este año y que supondrían el fin de la legislatura de Guaidó.

En la reunión con Lavrov también estuvo Henri Falcón, el único opositor que pudo competir con Maduro en las elecciones adelantadas de 2018, no reconocidas por la comunidad internacional, señaladas de fraude por el propio Falcón y que son el punto de partida del laberinto institucional en el que está atrapado el conflicto venezolano. “Esta reunión de hoy es una demostración de que en Venezuela la oposición es diversa y plural, que no está representada de manera exclusiva por cuatro partidos”, dijo Falcón.

El político aseguró que la oposición representada por Guaidó “defiende y apoya sanciones económicas al país” y que hay un sector “que anhela una intervención militar y un golpe de Estado”. “Sugerimos para los procesos que están por venir el acompañamiento no solo de Rusia sino de la Unión Europea durante la consecución previa de las garantías electorales, que den certeza al pueblo venezolano, ávido de soluciones a la crisis y que no quiere confrontación ni guerra”.

Mientras, Guaidó sigue en Estados Unidos consolidando el apoyo de la Casa Blanca y celebrando reuniones en el Congreso y con la OEA, el canciller ruso reforzaba sus relaciones con los tres países que visitó, Cuba y México antes que Venezuela. En México comprometió apoyo económico y contra el narcotráfico así como impulsar las relaciones sociales flexibilizando los visados y renovando las políticas educativas y culturales ya en marcha. Lavrov también se mostró de acuerdo con la candidatura de México para el Consejo de Seguridad Nacional de Naciones Unidas. México es el segundo socio comercial de Rusia en Latinoamérica tras Brasil, informa Carmen Morán Breña.




Fuente: El país

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