Se recrudece el episodio de calor intenso que comenzó el pasado viernes y que afecta a todo el interior de la Península y Baleares. La Agencia Estatal de Meteorología (Aement) ha elevado este lunes a 37 las provincias bajo aviso. Hasta 14 de ellas, Córdoba, Jaén, Aragón, Toledo, Ávila, Salamanca, Lleida, Madrid, Navarra, Extremadura y La Rioja, tienen aviso naranja o riesgo importante por temperaturas que pueden superar los 41 grados en el valle del Guadalquivir, los 39-40 grados en el valle del Ebro y los 39 en el resto de zonas. El aviso es inferior, amarillo, en Almería, Granada, Huelva, Sevilla, el resto de Castilla-La Mancha, de Castilla y León y de Cataluña, Lugo, Ourense, Baleares, Álava y Gipuzkoa.

 Además, la Aemet advierte del riesgo de tormentas, a menudo secas, pero con mucha actividad eléctrica y ráfagas de viento fuerte, que seguirán disparándose en muchas zonas del interior peninsular. Hay aviso amarillo por este fenómeno en Jaén, Cantabria, Ciudad Real, Toledo, Burgos, León, Palencia, Salamanca, Zamora, Cáceres y Asturias.

El martes serán 34 las provincias en alerta. En naranja estarán Huesca, Zaragoza, Burgos, Girona, Lleida, Navarra, La Rioja y país Vasco. En amarillo, Almería, Córdoba, Granada, Jaén, Teruel, Cantabria, Castilla-La Mancha, el resto de Castilla y León salvo León, el resto de Cataluña, Madrid, Extremadura, Mallorca.

El miércoles, de nuevo 34 provincias bajo aviso, aunque descienden los naranjas. En el segundo nivel de alerta quedan Huesca, Zaragoza, Burgos, Lleida, Navarra y La Rioja. En amarillo, continúan Almería, Córdoba, Granada, Jaén, Teruel, Cantabria, toda Castilla-La Mancha, el resto de Castilla y León menos León, el resto de Cataluña, Madrid, Extremadura, Mallorca y País Vasco.

La Aemet no lo considera una ola de calor, aunque no descarta que se puedan llegar a superar los umbrales. Para que sea ola de calor, las temperaturas no solo deben ser más altas de lo normal, sino que el fenómeno «tiene que alcanzar una determinada extensión, duración e intensidad y de momento, no es suficientemente intenso, aunque sí se cumplen los criterios de extensión, al afectar a casi todo el país, y de duración, al ser de al menos tres días», aclaró el pasado viernes Delia Gutiérrez, una de las portavoces de Aemet. 

Las zonas más afectadas son el centro, el valle del Guadalquivir, Madrid, Castilla-La Mancha, Extremadura y el valle del Ebro, incluida la zona alta, es decir, todo el interior peninsular. «Incluso alcanza a zonas del interior de las Baleares. Solo se libran las costas del Atlántico, el Cantábrico y el Mediterráneo y el archipiélago canario», detalla Gutiérrez. Al igual que ocurrió en la ola de calor de junio, la peor parte se la lleva el Ebro, aunque en este caso el bajo Guadalquivir, que en lo que llevamos de verano se había salvado del calor intenso e incluso disfrutaba de temperaturas suaves, también lo sufre.

«Aunque los valores más altos se producirán en el sur, las mayores anomalías respecto a lo normal para la segunda mitad de julio se van a registrar en el alto Ebro y zonas próximas», advierte la experta, que precisa que soportarán hasta 10 grados de más. De manera generalizada, durante estos seis días se superan los 35 grados en todo el país salvo en las franjas costeras y Canarias. En el suroeste, sube a 38ºC y en los valles a los 40ºC. En el tercio norte, están más de cinco grados por encima de sus valores habituales, mientras que en el resto, la anomalía es de entre tres y cinco grados.

A diferencia del anterior episodio de calor, en el que la causa era una masa de aire africano, en este caso se trata de un calor autóctono. «Tenemos un flujo de vientos débiles pero con predominio de la componente sur, lo que ayuda a que el viento venga cálido y, al estar muy estable sobre la Península, se va recalentando día tras día», explica la portavoz. 

¿Hasta cuándo va a durar? «Se intuye un cambio para la segunda mitad de la semana» que aliviará los termómetros, avanza Gutiérrez. «El miércoles comenzará a refrescar por el noroeste y el jueves el respiro llegará a toda la Península», avanza la meteoróloga.




Fuente: El Pais

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