Cultura

El bochorno de TVE y la música | Televisión


Es delito de guardia: TVE no solo se ha empeñado en suprimir la música popular de su parrilla sino que, cuando tiene la oportunidad de lucirla, la boicotea. Acaba de suceder con la retransmisión de Mi querida Cecilia, el concierto homenaje celebrado el pasado 9 de noviembre en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid en memoria de la célebre cantante española de pop fallecida trágicamente en un accidente de automóvil en 1976. Uno de los homenajes más bonitos que se recuerdan en el pop-rock español, con todo un séptimo de caballería de artistas interpretando canciones de la irrepetible Cecilia, ha sido troceado y llevado al horario residual de la madrugada mientras nos machacan cada día y en horarios de lujo con Operación Triunfo.

Mi querida Cecilia recogía un homenaje necesario y por una buena causa. Distintos artistas cantaban clásicos como Un ramito de violetas, Dama, dama, Mi querida España o Soldadito de plomo con el fin de recaudar fondos para organizaciones encargadas de lidiar con el autismo. Bajo la supervisión estaban Teresa Sobredo, hermana de la cantante, y el periodista musical Santiago Alcanda como director artístico. Aquella fue una noche especial e histórica. Cuatro generaciones de músicos españoles participaron para rendir un emotivo tributo a una de las grandes pioneras y renovadoras del pop español, un auténtico referente de la canción española, al nivel de Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y Antonio Vega. Por el escenario desfilaron Miguel Ríos, El Consorcio, Amaral, Víctor Manuel, Ana Belén, Christina Rosenvinge, Vega, Virginia Maestro, Zenet, Coque Malla, Alondra Bentley, Marilia. Mikel Erentxun, José Merce, India Martínez, El Funambulista, Diana Navarro, Nadia Álvarez, Morgan… Muchos de ellos compartiendo canciones y cantando a dos voces. Pero los programadores de TVE han devaluado el evento.

Ya está bien. Todos los implicados en Mi querida Cecilia como tantos oyentes inquietos y cultivados en la rica tradición de pop española no se merecen el ninguneo de la cadena pública. La indignación llega por más de un frente. Primero, por el horario. El homenaje ha sido retransmitido en la madrugada, a partir de las 1.20 horas, algo que, a la vista de los resultados, jamás sucede con ese enlatado de la mercadotecnia y el consumo fácil llamado Operación Triunfo, que nos invade desde hace meses. El programa de los chavales ambiciosos que compiten por ser los mejores, mientras se besan, lloran y exhiben hasta el último detalle de sus espíritus en el reality-show, tendrá mañana 25 de diciembre todo un especial en prime time. Horario de máxima audiencia y todos los recursos públicos para esta propuesta. Una vez más, en la televisión pública se prima un contenido musical sobre otro, perdiendo siempre el mismo, aquel que guarda más arte, menos intereses comerciales, y simboliza mucho más para el patrimonio cultural de nuestro país.

Otro motivo de indignación es el boicoteo a Mi querida Cecilia. Los programadores de los contenidos musicales de la cadena pública destrozaron la propuesta con saña. No se puede entender de otra manera que se suprimiesen las actuaciones de Rebeca Jiménez con Club del Río, María Rodés y Javier Álvarez. No solo se trata de mantener un compromiso moral y ético con respecto al trabajo desinteresado de todos los artistas implicados, que ensayaron durante días y tocaron sin pedir nada a cambio, sino que distorsiona el contenido de la noche. Como todo concierto, el tributo a Cecilia debería haberse emitido íntegro, sin hacer desaparecer actuaciones, sin alteraciones de orden (¿por qué el broche final de Mercé apareció entre medias?), sin suprimir las palabras de los participantes entre canción y canción, como todas esas que se dijeron en apoyo de la lucha contra el autismo. ¿Por qué demonios el desvarío sentimental de los participantes de Operación Triunfo es más importante que la solidaridad y las reflexiones los músicos implicados en Mi querida Cecilia? ¿Por qué creadores interesantísimos de la canción española como Rebeca Jiménez, Club del Río, María Rodés y Javier Álvarez no tienen espacio en la madrugada de la cadena pública mientras unos recién llegados, aprendiendo a cantar, copan horas en horario de máxima audiencia?

Conviene preguntarse por qué los programadores de TVE gastan tanta energía en hacerlo tan mal con la música española. Todavía dirán en serio que hay programas navideños de Raphael y Pablo Alborán y un especial Cachitos, un reciclador de nostalgias, un curioso y notable programa de entretenimiento que no ofrece nada nuevo, que paradójicamente perjudica de lo que se nutre, esto es, a la música en directo. Todavía dirán que hay lugares de música en la madrugada, en todos aquellos espacios bajo sospecha por el escándalo de La Rueda, esa trama en plena investigación policial por la que varios miembros de la SGAE están aliados con cadenas de televisión para ingresar millones de euros por los derechos de autor de canciones con falsos arreglos o alterados irregularmente.

Según el estatuto de RTVE, la cadena pública debe “garantizar el máximo rigor informativo, independencia, pluralidad y atención a los intereses de la sociedad”, tanto con los programas informativos como de entretenimiento. En temas musicales, la retransmisión del homenaje de una figura clave del pop español como Cecilia incide en esta falta de rigor, pluralidad y atención a una parte de los intereses de la sociedad. La música popular es reflejo de una sociedad. Y en España hay mucha más música que la de Operación Triunfo, Raphael y Pablo Alborán. Y, si en un acto de condescendencia o pudor por lo que programan, van a emitir esa otra parte con tan poquísima visibilidad hoy en día, al menos no la maltraten. Ya está bien. Es bochornoso.




Fuente: El país

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