La industria del videojuego ha crecido entre un 10 y un 15 % anual en los últimos años en España, con un 52 % de los 713 millones facturados en 2017 recaudados en Cataluña. Barcelona es un polo de atracción europeo, pero la competencia es dura. Finlandia, por ejemplo, factura más del triple con menos de la mitad de los empleados. La falta de mayorías que ha llevado a prorrogar las cuentas de la Generalitat y del Gobierno —las de 2017 y 2018, respectivamente— dificulta la creación de nuevas medidas para la producción de ocio digital y ambas administraciones lo lamentan. Los desarrolladores reclaman incentivos fiscales, que ya poseen algunos países rivales, para atraer inversión extranjera y que las distribuidoras reinviertan beneficios en producción nacional.

En enero el ahora ministro de Cultura en funciones, José Guirao, anunció un plan de subvenciones de 2,5 millones para los desarrolladores de videojuegos que iniciaría en el primer semestre. No ha sido posible. “Estaban en los presupuestos, pero no se aprobaron. Espero que en 2020 sí podamos tenerlas para ayudar a consolidar un sector que crece más que cualquier otra industria cultural”, dijo Guirao esta semana en el congreso Gamelab de Barcelona.

El director del Instituto Catalán de las Empresas Culturales (ICEC), Miquel Curanta, lamenta que el Tribunal Constitucional suspendiera en 2017 el impuesto del Govern a las operadoras de Internet. Tenía previsto recaudar 16 millones y “el ICEC perdió más de un 23% de su presupuesto, destinado al sector audiovisual y al ámbito digital”. Curanta afirma que, pese a la suspensión de la tasa, el dinero estaba presupuestado y “Economía lo ha entendido y nos ha ayudado a estabilizar los números”. En 2018 el ICEC destinó 808.384 euros a aportaciones reintegrables de proyectos de videojuegos, 545.000 a préstamos y 20.000 a internacionalización de empresas de ocio digital.

Ciudadanos lidera en el Parlament una mesa de trabajo para impulsar el videojuego, que reúne a sus principales actores en el ámbito autonómico y estatal. “Tal y como reconocen las asociaciones que participan, se están intentando tratar temas que hasta ahora el Govern no abordaba”, afirma la diputada Laura Vílchez. Ve “tímidas e insuficientes” las políticas del ICEC porque “el videojuego no solo tiene que apoyarse desde la Cultura, sino de forma transversal, también en la educación o la salud” para aprovechar toda la industria. El partido apoya la creación de incentivos fiscales.

El secretario general de la asociación de desarrolladores de videojuegos DEV, Antonio Fernández, asegura que hay consenso político para modificar la ley del Impuesto sobre Sociedades y que “en una situación de normalidad política se avanzará de forma muy rápida” para evitar perder más oportunidades. La reforma fiscal —ya una realidad en países como Francia, Italia o el Reino Unido y en España en el sector audiovisual— busca la producción y captación de proyectos internacionales. Fernández destaca que ahora, pese a presentar unos costes laborales más bajos, España resulta más cara para invertir.

DEV elabora cada año un libro blanco que refleja el crecimiento del sector, pero también problemas que se cronifican. Cataluña tiene 140 empresas de videojuegos y otras 49 sin entidad legal, con proyectos en marcha. “El proceso de madurez de los negocios es excesivamente largo”, reflexiona. Las compañías necesitan tiempo para crear el producto y mientras tanto “no pueden facturar ni un céntimo”. Fernández apunta que los estudios necesitan más financiación privada “desde el minuto uno”, factor que también daría confianza para el acceso al crédito. Actualmente el 92% del capital social de las empresas procede de los socios fundadores. Otra propuesta de DEV: recaudar 70 millones obligando por ley a las grandes distribuidoras a reinvertir el 5% de su facturación.

“Copiar” el modelo ICEC

El ICEC ve más importante la red de contactos en el ecosistema del videojuego catalán que las subvenciones. Ofrece asesoramiento personalizado para que los estudios se profesionalicen. “Nos ayudaron a entrar a la Barcelona Games World para hablar con Nintendo”, recuerda Adrián Cuevas, de Nomada Studio, que con el juego Gris arrasó en los Premios Nacionales del Gamelab. El cofundador del congreso Gonzo Suárez elogia la labor del Govern y recomienda que “el Gobierno lo copie”. Fernández concluye: “Que Cataluña tenga el 50% de la facturación tiene que ver con que las cosas se han hecho antes y bien”.

“La creatividad es mayor que la industria”

En el videojuego hay talento pero cuesta hacer negocio. “La creatividad es mayor que la industria y tenemos que crear una estructura empresarial acorde con ella”, afirmó José Guirao en Gamelab. En España la facturación media por empresa es de 1,6 millones, inferior a la de Alemania (3,5), Francia (5,3) y Finlandia (9,4). El mercado del videojuego español es el noveno del mundo, según Newzoo, pero la “producción está lejos de ocupar el lugar que le corresponde”, concluye el libro blanco de DEV.




Fuente: El país

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