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El BBVA pone fin a la era González e intenta despejar el caso Villarejo

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El actual presidente de BBVA, Carlos Torres, trató –en su primera junta como máximo ejecutivo del banco– de dejar atrás los 20 años de gestión de su antecesor, Francisco González, y mirar hacia delante, pero la sombra del caso Villarejo y las escuchas supuestamente encargadas por González era demasiado alargada.

Durante su discurso inicial, que duró algo más de una hora, no hizo ni una sola mención a González. Pero antes de que arreciaran las criticas de los pequeños accionistas realizó una segunda intervención –algo inusual– para explicar el devenir de los acontecimientos por el escándalo del espionaje supuestamente encargado por el banco al excomisario.






Decisiones

La salida de González quiere evitar el daño a la imagen del banco, admite Torres

En este sentido, agradeció en primer lugar a Francisco González que la tarde del jueves abandonara de forma temporal su cargo de presidente honorífico de BBVA y de la fundación. Su renuncia, dijo, “persigue evitar que se utilice su nombre para dañar la imagen del banco”. Después, pasó a relatar en qué estado se encuentra la investigación. El número uno del banco aseguró que se inició una investigación interna en junio del 2018 que consistía en la revisión de contratos, facturas, servicios prestados, procedimientos de contratos seguidos, “con la complejidad” que tiene trabajar con información relativa a un periodo de tiempo tan largo. Las supuestas actividades ilícitas se iniciaron en el 2004 y se prolongaron hasta el 2017.

Pero a partir del 9 de enero de este año, tras salir a la luz pública los acontecimientos, el actual consejo de administración de BBVA optó por encargar un análisis forense a PwC y dos despachos de abogados, con el fin de profundizar en la investigación. Torres recordó que envió una carta a los 125.000 empleados del grupo en la que argumentaba que de ser ciertas las escuchas y el espionaje a políticos y empresarios, se trataría “de conductas muy graves, deplorables y contrarias a los valores del BBVA”.

El consejero delegado de la BBVA, el turco Onur Genç, da cuenta de los resultados durante la junta de accionistas
(Luis Tejido / EFE)






Después, avanzó, el caso ha saltado a la Audiencia Nacional dentro del caso Tándem, referido a malas prácticas de exmiembros de la policía. En este sentido, Torres argumentó que “las investigaciones judiciales prevalecen y colaboraremos con la justicia”. Defendió que al ser un procedi-miento judicial se mantiene “el secreto” de sumario, con lo que “no podré ofrecer determinados detalles”. Asimismo, manifestó que se han analizado los efectos en la actividad y la cotización del grupo y por ahora “no se han encontrado impactos negativos” en este sentido.

Al llegar el turno de los accionistas, sorprendió la aparición de Luis del Rivero, expresidente de Sacyr y artífice del asalto de la constructora al banco en el 2004. El empeño de Del Rivero por hacerse con el control del banco fue el arranque para que BBVA activara toda la maquinaria para frenar el asalto, incluida la contratación de la empresa Cenyt de Villarejo, a la que se estima que se le pagaron 10 millones de euros.


Sacyr

Del Rivero pretende volver a plantar cara a BBVA y a González

Del Rivero reveló que Sacyr contó con el apoyo de más de 80 familias vascas fundadoras de BBV. Es más, dijo que cuando los directivos de Sacyr le presentaron la operación al entonces ministro de Economía, Pedro Solbes, les acompañó Santiago Ybarra, hermano del expresidente de BBV Emilio Ybarra, que abandonó su puesto por el escándalo de las cuentas secretas en Jersey. “Jamás oirían hablar que (Ybarra) estaba ahí porque se ha hecho creer que era una decisión política”, afeó Del Rivero, que a renglón seguido aseguró que el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero era “inflexible”. “Si en algún solo momento el gobierno hubiera apoyado la propuesta, la operación hubiera triunfado”, aseveró.





Está claro que Del Rivero pretende volver a plantar cara a BBVA y a González. De hecho, sacó a la palestra otro tema: recordó que Jaime Caruana, entonces gobernador del Banco de España, pidió uno a uno a todos los consejeros que abandonasen su puesto, tras salir a la luz las cuentas secretas en el paraíso fiscal de Jersey. Y sostuvo que el único que se mantuvo en el cargo fue González. Paradójicamente, argumentó, “unos años después González nombró a Caruana consejero del BBVA”. Además, fue Caruana quien frenó en el 2004 la operación de asalto.


Toman la palabra

Duras intervenciones de los accionistas

Ni una sola pregunta sobre financiación de armas, ni sobre los altos sueldos de la cúpula, como en años anteriores. Pero la junta del 2019 pasará a la historia de BBVA por ser una de las más tensas y porque la mayor parte de los accionistas que intervinieron lo hicieron para pedir explicaciones por el caso Villarejo y su repercusión en la mala reputación del banco. Entre los participantes se oyeron frases de este tipo: “Nos preocupa un cierre en falso del caso Villarejo. Exigimos tolerancia cero”. Una de las intervenciones más llamativas fue: nos preocupan “noticias que vinculan a la entidad con pagos al Grupo Cenyt, en el caso Villarejo y el incendio del edificio Windsor para evitar que salieran a la luz algunos documentos. Parece una película de espías de la guerra fría, pero tiene visos de convertirse en realidad”. Otro fue muy duro con la gestión de González y recordó que su pensión equivale al sueldo de 2.000 trabajadores. Incluso un accionista fue más allá y llegó a pedir que se embargue el bonus que tiene que recibir Francisco González hasta que se esclarezca el caso.





Otro participante defendió que “el caso es un ejemplo de lo que no debe pasar en una empresa privada y en una empresa cotizada. Es un claro ejemplo de intervención del poder político en las reglas de funcionamiento de mercado. No es tolerable que en España se produzcan manifestaciones del capitalismo clientelar”.








Fuente: LA Vanguardia

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