Si algo ha cambiado la crisis en el sector inmobiliario es el mercado del alquiler. Aunque España todavía sigue siendo un país de propietarios, la proporción de los hogares que se decanta por esa modalidad de acceso a la vivienda no ha parado de aumentar desde el estallido de la burbuja inmobiliaria.

Según la Encuesta de Condiciones de Vida, en la actualidad el 16,9% de los hogares están en régimen de alquiler. En el 2008 ese porcentaje sólo llegaba al 14,2%. Aunque la tendencia es generalizada en toda la población, el colectivo de entre 16 y 29 años es más propenso a alquilar, destacó ayer el Banco de España en su informe Evolución reciente del mercado de la vivienda en España.






Operaciones

Las compras están un 37% por debajo de la media anual registrada antes de la crisis

La entidad presidida por Pablo Hernández de Cos identifica tres motivos como motores de este cambio de tendencia: sociológicos, que han propiciado un cambio de preferencias, fiscales y, sobre todo, económicos.

El alquiler se ha convertido para muchos en la única opción de acceso a la vivienda ante la incapacidad de amplios sectores de poder pagar una casa en propiedad. El Banco de España se refiere en concreto al “impacto que la recesión ha tenido sobre las condiciones del mercado laboral, en especial de los jóvenes”.

El colectivo de entre 20 y 24 años han visto como sus ingresos se desplomaban un 15% entre el 2008 y el 2016. Para quienes tienen entre 25 y 29 años, la pérdida fue del 9%. Además, los jóvenes han sido los más castigados por el desempleo. En el 2013, la tasa de paro entre trabajadores de 16 a 29 años ascendió hasta el 42,4%. Un año después, en el 2014, el paro de larga duración llegó al 52,1% y la temporalidad superó el 57,4%. El Banco de España también reconoce que el 2018 fue un año algo más benévolo con estos indicadores, aunque no dejan de ser muy elevados y un gran barrera de entrada a la vivienda en propiedad.






Disparidades

En Madrid y Barcelona la compra se encarece un 49% y un 39%, pero en Castilla, sólo un 8%

La fiscalidad, sobre todo la supresión el 1 de enero del 2013 de la deducción por vivienda habitual, también ha incentivado el alquiler.

Todo ello supuso “un incremento significativo de las rentas de alquiler en el periodo más reciente”, constata el Banco de España.

Y es que “mientras los precios de compraventa no han alcanzado aún el nivel previo a la crisis, los del alquiler están muy por encima”. Sobre todo en las ciudades más tensionadas, como Madrid y Barcelona, aunque el último año apunta a una moderación.

Así, el precio medio del alquiler a lo largo del 2018 se incrementó un 9,3% frente al 18,4% que había subido el año anterior, y “en ciudades como Barcelona incluso ha caído”, puntualiza el informe.

En el caso de la compraventa, en cambio, la recuperación todavía está lejos de los niveles precrisis. En el 2018, las transacciones de vivienda cerradas ascendieron a 550.000. Es es un 10% superior a las del 2017 y el nivel máximo en cinco años, pero un 37% por debajo de las 885.000 que se registraron de media anual en el periodo 2004-2007.





En cuestión de precios, la tendencia en compraventa también es alcista en todo el territorio. Pero con diferencias muy destacadas entre unas zona y otras. En Madrid y Catalunya, por ejemplo, los precios han subido un 49% y un 39% respectivamente desde el punto más bajo alcanzado en la crisis. En cambio, en Extremadura y Castilla-La Mancha apenas se ha registrado un incremento del 8%.

El ajuste entre la oferta y la demanda está siendo “lento, pero progresivo”, señala el Banco de España. En el 2018, una década después del estallido de la burbuja, todavía había en España 500.000 viviendas sin vender. “Esta lenta recuperación del stock podría estar reflejando, además, un cierto desajuste entre las características de las viviendas demandadas, entre las que estaría la localización, y las viviendas disponibles para la venta”, constata el informe.

En el repaso que el Banco de España hace al sector inmobiliario también analiza el efecto de la financiación en la recuperación. “Se ha producido una mejora en las condiciones de financiación a los préstamos para la compra de vivienda”, asegura.

El tipo de interés medio ha caído del 3,1% en el 2014 al 2,1% actual. Se han alargado los plazos de amortización de las hipotecas, hasta los 22 años para las firmadas al final del 2018, frente a la media de 13 años habitual a principios del 2014.





Aun así, el saldo vivo de crédito se ha seguido contrayendo porque que el volumen de nuevas operaciones se ha mantenido por debajo del importe de las amortizaciones de los créditos antiguos.








Fuente: LA Vanguardia

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