El Ayuntamiento de Madrid destinará el espacio vecinal La Gasolinera, una parcela al aire libre de 150 metros cuadrados en el distrito de Salamanca, para ampliar la biblioteca municipal Buenavista, según afirman a este periódico fuentes del consistorio que dirige el popular José Luis Martínez-Almeida. El pasado sábado, los operarios pintaron de blanco el mural rojo realizado por los asiduos al lugar. Y este lunes lo han repintado tras haber aparecido un grafiti de protesta por el cierre del espacio. «¡La Gasolinera vive!», decía la firma.

La Gasolinera, arguye el Ayuntamiento, “no estaba legalizada, ni habilitada». Ese es el motivo por el que han apagado el mural rojo con dos enchufes dibujados en una de las paredes. La intención del concejal del distrito, el popular José Fernández Sánchez, es ceder la parcela —que el ejecutivo de Carmena reformó en 2016 por 100.000 euros—, para que la utilice la biblioteca. El PSOE ya propuso hace cuatro años que con el presupuesto de las Inversiones Financieramente Sostenibles, se ampliara el centro cultural Buenavista en esa parcela para construir una sala multiusos.


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El grafiti que ha aparecido este lunes en el mural de La Gasolinera y que ha vuelto a ser pintado.

El Ayuntamiento advierte de que si los vecinos de La Gasolinera quieren seguir usando este espacio, «deben constituirse como asociación de vecinos». Algo de lo que Alba, una de las vecinas que impulsaron la puesta en marcha del proyecto a través de un proceso participativo, asegura que supone “el fin de las actividades”, ya que no están constituidos como asociación vecinal ante el Ayuntamiento de Madrid. 

Mientras, el espacio vecinal, que gira en torno a un huerto, permanece cerrado después de que el Ayuntamiento cambiara la cerradura la verja, y retirara del tablón de anuncios el programa de actividades vecinales, según denuncian los usuarios. Un extremo que niega el Consistorio: «El espacio está abierto para que lo puedan usar todos y no solo unos cuantos». La Gasolinera, dicen sus gestores, se topó desde el comienzo con una oposición “beligerante” por parte de algunos vecinos. Al cierre de este espacio, se suma la prohibición para emitir el documental El emperador desnudo en Campo de Cebada, en La Latina, porque «no cumplía los requisitos para exponerlo».

Trapiche, uno de los grupos que tenía previsto tocar el sábado en el concierto solidario, junto al grupo que apoyaba La Gasolinera.
Trapiche, uno de los grupos que tenía previsto tocar el sábado en el concierto solidario, junto al grupo que apoyaba La Gasolinera. EL PAÍS

El pasado 19 de junio, la Junta Municipal de Distrito canceló un concierto solidario con los refugiados. Informó a la ONG Red Sos Refugiados que no podría llevarlo a cabo, junto a una paella popular, «por labores de mantenimiento». Aunque el Ayuntamiento aseguró que el motivo era que carecían del informe de medioambiente que diera el visto bueno al exceso de ruido.

A pesar de la prohibición, Trapiche, uno de los grupos que tenían previsto tocar, amenizó a las decenas de personas que se acercaron a esta parcela en la calle de Cartagena 17, para defender su supervivencia y desplegar una pancarta con el hashtag #ApoyamosLaGasolinera. Ninguno de ellos quiere despedirse del cine de verano; el mercado agroecológico de los primeros sábados de mes o el arreglo gratuito de bicis. 

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Fuente: El Pais

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