El 2 de diciembre, el partido ultra Vox se convirtió en la revelación al pasar de la nada a lograr 12 escaños en el Parlamento andaluz. Ahora, la formación de Santiago Abascal está de moda y se frota las manos ante la posibilidad de condicionar la política española a medio plazo. ¿Cómo nació Vox? ¿Por qué ha logrado ese resultado? ¿De qué vive? ¿Cuáles son sus expectativas?

“Vox nació de la decepción de constatar que Mariano Rajoy era un nuevo José Luis Rodríguez Zapatero”, explica un destacado miembro de la formación. “Durante la etapa socialista, el PP hizo muchas promesas, incluso se manifestó en varias ocasiones, pero cuando llegó al poder las cosas no cambiaron. No se anularon ni la ley de Memoria Histórica ni el plan hidrológico, la regulación del aborto se dejó en manos del Tribunal Constitucional, y se subieron los impuestos”, señala para poner algunos ejemplos de la causa de su desencanto.






La acusación en el juicio del 1-O es, admiten en el partido, clave para Vox

Ante esa situación, dos exdirigentes del PP, Alejo Vidal-Quadras y Santiago Abascal, decidieron ­crear un nuevo partido de la mano de varios miembros de la Fundación Danaes para la defensa de la nación española, ajenos hasta el momento a la política. Así surgió Vox en el 2014 amparado por el apoyo económico del Consejo Nacional de Resistencia de Irán, una organización creada por el exilio iraní, que donó 900.000 euros a Vidal-Quadras. Ese dinero sirvió para alquilar una sede, comprar ordenadores, pagar la nómina y sufragar la campaña electoral de las europeas con el expresidente del PP catalán como cabeza de lista. Vox se quedó a poco más de un millar de votos de conseguir un escaño, y ahí arrancó su travesía del desierto.

Vidal-Quadras dejó la formación, y Abascal, que hasta entonces era secretario general, tomó las riendas del partido, que durante los últimos cinco años apenas había logrado sacar la cabeza en el escenario político y mediático español. Estas fuentes aseguran que Vox vive de la cuota de nueve euros que pagan sus hasta hace poco escasos afiliados y de la generosidad de la mayor parte de la dirección, que trabaja sin remuneración, movidos, afirman, tan sólo por “la voluntad de defender a España”. También relatan que durante esa etapa de vacas flacas intentaron aproximarse a Albert Rivera, que todavía era diputado en el Parlament. Rivera les recibió con amabilidad, pero les dio largas y nunca más se supo, según recuerdan ahora.






El juez Marchena parece decidido a embridar al partido
de Abascal en la vista

¿Qué es lo que ha hecho cambiar la suerte de Vox y le ha puesto en la primera plana de los medios de comunicación? “Las cosas empezaron a ir bien a raíz de dos iniciativas: la oposición radical al independentismo en Catalunya y la personación del partido como acusación particular en el proceso contra los políticos catalanes”, señala el citado dirigente del partido. Una posición que tratará de rentabilizar ahora en la vista del juicio y que, como ya se vio esta semana, el juez Manuel Marchena, que preside la sala, está decidido, cuando menos, a embridar.

El 7 de octubre del 2017, unos días después del referéndum independentista celebrado en Catalunya a instancia del entonces presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y en pleno debate sobre si convenía o no aplicar el artículo 155 de la Constitución en esta comunidad, Vox, bajo el paraguas de Danaes, convocó una manifestación en la plaza de Colón de Madrid “en defensa de la nación, la Constitución y el Estado de derecho”.

“La manifestación se organizó sin ningún tipo de ayuda de los medios de comunicación ni del resto de los partidos políticos, sólo con el apoyo de las redes sociales y el boca a boca. Y fue un éxito, pues congregó a 20.000 personas”, rememora. “Eso fue un punto de inflexión”, añade, y cuenta un chascarrillo de aquella jornada: “Pablo Casado no había dado ninguna muestra de respaldo a la concentración, pero estaba cerca, en la sede del PP de la calle Génova, bajó para ver cómo iba y, como iba bien, se sumó a la protesta”.






Ahora, el electorado los conoce y Abascal quiere aprovechar esa fama recién estrenada

Vox se había querellado a principios del 2017 contra el juez independentista Santiago Vidal. Tras el 1-0 siguió por esa vía y de la mano de su secretario general, el abogado Javier Ortega Smith, denunció a los líderes del procés incluso antes de que lo hiciera la Fiscalía. Para el partido, “esa iniciativa puso a Vox en el mapa”. Animados por esos triunfos, los de Vox se presentaron ante la sociedad madrileña el 7 de octubre de este año en Vistalegre y de nuevo consiguieron un lleno. Aun así, tuvieron dudas sobre si era conveniente o no ir más allá.

El dirigente consultado no oculta que propuso que Vox no se presentara a las elecciones andaluzas, porque no veía posibilidades de obtener representación. “Por suerte, esa propuesta no triunfó”, dice ahora. El 2 de diciembre, Vox dio la sorpresa al entrar en la Cámara andaluza con 12 escaños y lograr la llave de la gobernabilidad en Andalucía. Las negociaciones con el PP para la formación de gobierno pusieron a la formación de ultraderecha en el primer plano de la actualidad.

Ahora, el electorado ya sabe que Vox existe y el partido de Abascal quiere aprovechar esa fama recién estrenada. Se presentará a las municipales de mayo con sólo unas 80 listas en toda España, pero con idea de ser decisivo en ciudades como Madrid, València, Sevilla, Alicante o Murcia. También espera tener algo que rascar en las autonómicas en los parlamentos de Madrid, Valencia y Murcia. Pero su gran apuesta son las europeas. “Hace cinco años nos quedamos a un puñado de votos de lograr un escaño, ahora vamos a por todas y no descartamos superar al PP”, concluye esta fuente.








Fuente: LA Vanguardia

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