El Athletic coge ventaja sobre el Granada en la semifinal de Copa. Mínima, sí, pero no encajó ningún gol y además consiguió que la baza más trascendente del ataque nazarí, Roberto Soldado, una pesadilla para cualquier defensa, se pierda el partido de vuelta por acumulación de amonestaciones, después de una entrada innecesaria pero diáfana junto a la banda, ardor guerrero. La vuelta —que se jugará en Los Cármenes el 5 de marzo— será otra cosa, pero el Athletic de esta temporada es experto en resistir acosos.

ATH

GRA

Granada

Athletic

Unai Simón, Íñigo Martínez, Unai Núñez, Yeray, Capa, Yuri, Dani García (San José, min. 83), Vesga, Muniain, Williams y Raúl García (Aduriz, min. 66).

Granada

Rui Silva, Carlos Neva, Domingos Duarte (Brice, min. 84), Víctor Díaz, Germán, Yangel Herrera, Carlos Fernández, Machís (Gil Dias, min. 70), Gonalons, Puertas (Jesús Vallejo, min. 45) y Soldado.

Dani García (min. 15),
Williams (min. 28),
Víctor Díaz (min. 28),
Soldado (min. 64) y
Aduriz (min. 66).

Había electricidad en el ambiente bilbaíno desde primera hora de la tarde. Se olfateaba el ozono que sigue a las tormentas, aunque esta vez lo precedía, como si se supiera que en cualquier momento iban a comenzar los rayos y los truenos sobre San Mamés. Como si las mareas vivas que han destrozado los paseos marítimos de la costa vizcaína también estuvieran empujando al Athletic en la semifinal copera para derribar la muralla del Granada.

¿Qué el Athletic juega al pelotazo? Un tópico. Un 72% de posesión en la primera parte contra el Granada, números del mejor Guardiola azulgrana. El balón era rojiblanco y el equipo visitante se amilanó durante muchos minutos ante el empuje local, que después de unos instantes de tanteo se lanzó al abordaje, recuperado de un susto en la portería de Unai Simón, en un centro de Víctor Díaz que se paseó peligrosamente por el área pequeña.

Se achicó después el Granada, cedió la pelota a su rival, confiando en alguna contra que no llegó, y en su solidez defensiva, pero el Athletic fue un martillo, golpe a golpe. Machacó todo lo que pudo y más. Dueño de las bandas, al equipo nazarí le asustó la fiereza de los laterales rojiblancos; dejaron demasiados espacios a su espalda, que aprovecharon los bilbaínos para empujar de lo lindo, para apabullar a veces al rival. Se sucedieron las oportunidades. Por lo civil y por lo militar; por tierra y aire. Williams era una pesadilla para los defensas, que no podían darle ni un metro para sus carreras; Yuri también. Rui Silva se ganó el sueldo en la portería del Granada, sobre todo en un duro disparo de Vesga con la zurda, que se colaba por la escuadra. El Athletic encadenaba esfuerzos ante un rival apagado y por momentos pusilánime, hasta que llegó el gol, tal vez demasiado tardío para los méritos rojiblancos en un balón largo que Williams controló con el hombro. Su carrera por la izquierda acabó en un centro paralelo que Muniain empujó desde cerca para llevar San Mamés al éxtasis. En ese momento, los algoritmos que controlan los precios de los hoteles de Sevilla para mediados de abril, aumentaron los precios, porque en Bilbao hay ganas de Copa.

Salió mejor el Granada en la segunda parte, pero el impulso le duró muy poco, como si su objetivo solo fuera amagar una revuelta. La apagó el Athletic y la grada de San Mamés, siempre ahí para empujar en los momentos delicados. Recogió el equipo de Garitano el guante, reivindicó la propiedad de la pelota y se lanzó de nuevo al abordaje, con Yuri y Capa hechos unos colosos por las bandas, obligando al mejor Rui Silva y a los centrales granadinos.

El marcador engordó después de un remate de Capa desde el borde del área, con la zurda, al que nunca hubiera llegado el portero visitante, pero a Hernández Hernández le avisó Mateu desde el VAR. Acudió a la pantalla y anuló el tanto por fuera de juego posicional de Williams que, supuestamente, tapaba la visión del portero. El alegrón que se había dado la parroquia se convirtió en frustración, pero el equipo local, aunque más cansado y con las ideas menos frescas que en la primera parte, siguió su acoso a la portería visitante. Williams volvió a tener su oportunidad en un disparo cruzado que sacó Rui Silva y el Granada solo pudo acercarse a la meta de Unai Simón en un remate desde fuera del área que detuvo Unai Simón, finalmente titular después de la polémica con Herrerín. A Machís se le vio muy poco; a Soldado, en la acción que le castigó con tarjeta que le aparta del partido de vuelta, como a Dani García.

La eliminatoria sigue abierta después de la batalla de San Mamés. Ahora serán los nazaríes quienes intenten derribar la muralla bilbaína en la vuelta. Esa vez serán ellos los rojiblancos. Nadie quiere desperdiciar un sueño como la final de Copa después de haber llegado tan lejos.

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Fuente: El Pais

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