España

El atentado se organizó desde Siria


El Estado Islámico ha enviado a Europa, y a otros lugares del mundo, como EE UU y Australia, a yihadistas experimentados que actúan como «dinamizadores» de las células encargadas de cometer atentados para suplir de alguna manera las derrotas militares que sufren en Siria.

Según han informado a LA RAZÓN fuentes antiterroristas, el EI ha tomado esta decisión al comprobar, dada su precariedad logística, la imposibilidad de que los jefes de las células se desplacen a «zona de combate» con el fin de recibir instrucciones.

Un número no determinado de «dinamizadores», se encuentran ya asentados en países como Francia, Bélgica o Alemania; y no se descarta que haya alguno en España. Lo que dan como seguro los expertos consultados es que algún miembro de la «Célula Rambla» se entrevistó con uno de estos individuos que le dio las instrucciones sobre cómo y dónde debían cometer los atentados de esta semana. Asimismo, le enseñó la forma de fabricar el explosivo TATP, ya que los cabecillas yihadistas han comprobado que con los manuales y los vídeos colgados en las redes no aprenden lo suficiente. Aún así, se producen «accidentes» como el del piso de Alcanar.

El viaje de una persona, que además carecía de antecedentes yihadistas, como era el caso de los integrantes de la citada célula, es relativamente sencillo ya que no supone ningún tipo de riesgo. Según las citadas fuentes, durante la entrevista con el representante de la célula, el dinamizador le entrega una serie de claves para que pueda acceder a determinadas webs y obtener los manuales de seguridad.

Lo que está claro, agregan, es que el EI ha decidido utilizar a partir de ahora células, formadas a su vez por dos o más subgrupos para que cometan el mayor números de atentados pero preservando la vida de los terroristas hasta que, como pasó con el 11-M en Madrid, no tengan más remedio que suicidarse antes de ser detenidos con vida. Estos yihadistas fueron dinamizados por un imán que venía regularmente de Argelia y se reunía con ellos en la mezquita de M-30.

Es decir, que los grupos que, como la «Célula Rambla», que van a intentar atentar a partir de ahora, no forman conjuntos de «amiguetes fanatizados» que han decidido de «motu propio» perpetrar acciones criminales, sino que reciben las instrucciones directamente de Siria a través de los «dinamizadores».

Uno de los manuales que estos individuos entregan a los jefes de célula, al que ha tenido acceso LA RAZÓN, señala que «al igual que los miembros de los servicios secretos, los moujahidines (luchadores) deben tener una cobertura, especialmente en nuestros tiempos donde son los blancos de una feroz guerra por los cruzados (cristianos)».

«¿Qué queremos decir con «cobertura»? Es la apariencia externa detrás de la cual el moujadin opera y hace su trabajo, de modo que pueda justificar de forma convincente su presencia en un momento y lugar específicos».«Había una regla de oro en la CIA: el agente es responsable de asegurar su propia seguridad». «La mejor cobertura es la cobertura natural. Si eres médico, estudiante, profesor, ingeniero, utiliza tu propio trabajo, tu realidad, tu vida».Por lo que se refiere a la cobertura de las células en su conjunto, subraya: «si tú y tus hermanos necesitáis reuniros para discutir algo, podéis haceros pasar por un grupo de estudiantes, o excursionistas. Si te detienen, la justificación es fácil y creíble».

«La cobertura debe ser tan importante como un arma». Está claro que los miembros de la «Célula Ramblas» habían aprendido la lección y los que estaban al frente del piso operativo, en la localidad de Alcanar, se hacían pasar por «okupas» que iban por ahí recogiendo bombonas de butano u oxígeno. Fuera como fuere, lo cierto es que no levantaron sospechas.

Sobre los atentados, señalan que hay que disponer de la información en el momento adecuado: «garantiza la seguridad de la operación; garantizar la continuidad del trabajo; proteger a los hermanos y no darles información antes de tiempo por si son capturados.

La fórmula de actuación en células ha sido utilizada, además de en Francia y Bélgica, en países del Magreb, como Marruecos. Hasta el pasado mes de febrero, las Fuerzas de Seguridad de este país habían desmantelado 168 células terroristas en los últimos 15 años.

Según un responsable del Ministerio del Interior, los grupos desarticulados permitieron de 2.963 personas y desbaratar 341 «planes criminales». Del total de células, medio centenar tenían planes «internacionales» porque guardaban relación con conflictos extra fronterizos como los de Irak, Siria, Afganistán o el Sahel, lugares a los que han viajado alrededor casi 2.000 marroquíes para hacer la yihad.




Fuente: La Razón

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