Alexander Vindman, teniente coronel del Ejército de Estados Unidos y asesor experto en Ucrania, es el primer miembro de la Casa Blanca en testificar ante los comités de la Cámara que están llevando a cabo las investigaciones preliminares del impeachment contra Donald Trump que estaba presente cuando se produce la polémica conversación telefónica que está en el inicio del juicio político contra el presidente.

El cerco para el proceso en el Congreso contra Donald Trump se estrecha cada día un poco más con las declaraciones de los testigos que conocen de primera mano la conversación que el presidente de Estados Unidos mantuvo el pasado 25 de julio con Volodímir Zelensky, en la que el mandatario norteamericano pedía como “un favor” a su homólogo de Ucrania investigar al hijo de su rival político para perjudicar las posibilidades de este último ante las elecciones de 2020.

Vindman escuchó la conversación, como correspondía a su cargo como responsable para asuntos europeos dentro del Consejo de Seguridad Nacional (NSC, siglas en inglés) y su papel de principal asesor del presidente respecto a la antigua república soviética. Como ha adelantado el diario The New York Times, que ha tenido acceso a la declaración escrita que va a prestar este martes Vindman, el militar concluyó tras escuchar la conversación telefónica que lo que había sucedido no era ético y ponía en peligro la seguridad nacional.

“No pensé que fuera apropiado pedir a un gobierno extranjero que investigase a un ciudadano de EE UU, y estaba preocupado por las implicaciones del apoyo de Ucrania para el Gobierno de EE UU”, se lee en el relato escrito por el teniente coronel. Vindman fue asignado a la Casa Blanca en julio de 2018, donde daba el visto bueno a la estrategia militar respecto a Rusia, lo que también incluía Ucrania. Su valor añadido para la posición que desempeñaba se basaba en sus conocimientos de geopolítica militar así como su perfecto dominio del ruso y el ucraniano, debido a que emigró a Estados Unidos desde la Unión Soviética con su familia cuando tenía tres años.

A pesar de su trabajo como asesor presidencial sobre Ucrania, Vindman nunca tuvo contacto directo con el presidente ni se comunicó con él de ninguna otra manera. El militar se describe a sí mismo como “un inmigrante” y “un patriota”. “Es un honor y un deber sagrado defender nuestro país, por encima de partidos o políticas”, escribe el militar en su declaración. Vindman fue condecorado con la Cruz Púrpura tras ser herido en Irak.

El veterano de guerra deja claro en su testimonio que él no es el confidente anónimo que denunció la presión que ejercía la Casa Blanca sobre Ucrania para dañar al exvicepresidente demócrata y aspirante a la nominación de su partido, Joe Biden. El testimonio de Vindman se suma a la misma preocupación que tenían otros altos cargos de la Casa Blanca respecto a la política interesada de Trump hacia Ucrania, como es el caso de Fiona Hill, una de las superiores de Vindman, que ha testificado con anterioridad a puerta cerrada que tanto ella como el entonces consejero de Seguridad Nacional John Bolton estaban indignados por los intentos de politizar la relación con Ucrania.

Hace más de un mes que la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, ordenó abrir una investigación de juicio político contra Trump por haber violado la Constitución. “El presidente debe rendir cuentas”, dijo Pelosi, “nadie está por encima de la ley”. Desde entonces, la Casa Blanca de Trump se ha negado a colaborar e incluso impedido testificar a figuras claves dentro del proceso.

Para definir una nueva fase del procedimiento del impeachment, la Cámara que preside Pelosi votará, por primera vez, en sesión plenaria una resolución para ratificar la investigación y formalizar el proceso político contra Trump. La resolución demócrata se presentará este martes y se someterá a una primera votación en comité el miércoles. El jueves será votada en la Cámara, donde casi con toda seguridad saldrá adelante. El presidente del Comité de Reglas y Procedimientos de la Cámara, el demócrata Jim McGovern, dijo que el voto del jueves «garantizará la transparencia [del proceso] y proporcionará un claro camino hacia adelante».

Pero poco importa que los demócratas traten de acallar vía votación las voces que tachan de ilegal el proceso, ya sea a través de la cuenta de Twitter del presidente o por parte de actores políticos contrarios al impechment. La Casa Blanca insiste en dibujar el proceso político contra Trump como una caza de brujas y utiliza el anuncio de la votación de Pelosi a favor de sus tesis al argumentar que con él los demócratas reconocen que el procesamiento era irregular.

La portavoz de la Casa Blanca, Stephanie Grisham, dijo que Pelosi «está admitiendo finalmente lo que el resto de Estados Unidos sabe». «Que los demócratas están llevando a cabo un proceso no autorizado de destitución sin darle al presidente un debido proceso, y que sus declaraciones secretas, turbias, a puerta cerrada, son completamente ilegítimas», declaró Grisham.

A través de una carta a los congresistas, la presidenta del Congreso asegura que el voto del jueves garantizará los derechos al debido proceso para Trump y sus abogados, además de establecer un mecanismo para realizar audiencias públicas y para divulgar transcripciones en el marco de la investigación vigente. «Estamos dando este paso para eliminar cualquier duda sobre si el Gobierno de Trump puede retener documentos, evitar declaraciones de testigos, ignorar citaciones debidamente autorizadas o continuar obstruyendo a la Cámara de Representantes», concluye la presidenta.

 




Fuente: El país

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