La Liga inglesa ya no es lo que era. Con el advenimiento de los modos industriales, la cotización en bolsa y la venta de los derechos de imagen de un producto entendido como show, en el viejo remanso de paz de mánagers y ejecutivos se ha puesto de moda la palabra “crisis”. Un término rara vez empleado en el fútbol británico hace décadas se ha coinvertido en la expresión que define algo que ya ni siquiera es excepcional. Esta temporada el Watford fue el primero en entrar en crisis y despidió a Javi Gracia; le siguió el Tottenham y se deshizo de Pochettino; el United está en crisis y peligra el cargo de Solskjaer; el West-Ham se precipita en la crisis y a Pellegrini se le nubla el horizonte; del mismo modo que la crisis del Arsenal se ha llevado por delante a Unai Emery en la mañana de este viernes. Lo sustituye Freddie Ljungberg, ex ídolo de la hinchada, famoso por ser el modelo de cabecera de los calzoncillos de Calvin Klein pero novicio como entrenador.

Siete partidos sin ganar en todas las competiciones aceleraron los acontecimientos. La derrota ante el Eintracht (1-2), este jueves en Liga Europa, supuso el punto final. El puntapié definitivo lo aplicaron los aficionados, a los que les da igual que el equipo sea líder de su grupo de clasificación. Los seguidores abandonaron el Emirates Stadium en masa. Apenas se llenó la mirad del aforo de 60.000 en un clima depresivo. Los que fueron, portaron carteles con un mensaje directo: «Emery out / No tactics, no formation, nowhere to hide«, algo así como «Fuera Emery / Sin táctica, sin alineación, sin excusas». Acostumbrados a ver al equipo que marcó una época por la distinción de su juego, siempre compitiendo por ganar trofeos, no toleran la mediocridad en la que se ha instalado el Arsenal, hoy a siete puntos del cuarto puesto de la Premier y sin nada interesante que ofrecer.

El Arsenal Supporter’s Trust, un influyente grupo de hinchas, emitió un comunicado esta madrugada llamando al club a abandonar el letargo institucional y tomar medidas para evitar lo que parece una profunda pérdida de identidad. “La noche pasada”, rezó el comunicado, “a más de la mitad de los abonados de temporada del Arsenal no les importó perderse el partido a pesar de haber pagado sus entradas. Los que sí acudieron al campo lo abandonaron frustrados y enojados tras asistir a una actuación y una derrota que forma parte de la peor racha de resultados del Arsenal desde 1992”.

“Las cosas no pueden permanecer así», concluyeron los seguidores, que, más que a Emery señalan a la directiva. «El club necesita tomar medidas decisivas para atacar esta situación. Las personas que dirigen el departamento de fútbol deben hacerse cargo de su gestión para evitar el declive del equipo”.

El Arsenal ha sumado 18 puntos de 39 posibles en las 13 jornadas de Premier disputadas. Constituye la peor racha del club desde 1992 y colocó a Emery en una posición indefendible. El técnico vasco, de 48 años, sufría un desgaste incesante en varios frentes. El primero, el vestuario, donde los veteranos le habían dado la espalda en medio de revelaciones anónimas que informaban de que los jugadores no entendían cómo quería jugar Emery. La incapacidad de desarrollar un modelo de juego reconocible y eficaz se hacía patente en cada partido. El equipo había perdido el encanto y la energía.

Despedido del PSG en 2018 tras dos temporadas de tono funcionarial, el hombre que cada vez que podía se ufanaba de haber ganado tres Ligas Europa con el Sevilla, emigró a Inglaterra en busca de la tranquilidad que no encontró en París. Su primer curso en el Arsenal resultó igual de gris que sus dos cursos en Francia. Siempre a la sombra de Arsène Wenger, cuyo legado de elegancia y éxito se suponía que venía a enriquecer, Emery no logró definir un estilo de juego ni tampoco elevó el valor de la plantilla, a pesar de que le ficharon futbolistas por más de 230 millones de euros y en mayo alcanzó la final de la Liga Europa, perdida por 4-1 ante el Chelsea. En la Premier, fue quinto, fuera de la Champions.

La directiva del Arsenal defendió a Emery hasta hace poco, quizás porque, tras las conversaciones infructuosas con el entorno de Pochettino y Luis Enrique, no encontraron sustitutos convincentes. “Creemos firmemente que Unai es el hombre indicado para este trabajo”, rezó el comunicado que emitieron hace dos semanas el director deportivo, Rúl Sanllehí, y el director general, Vinai Venkatesham. Pero, concluía, “las cosas necesitan mejorar para alcanzar nuestros objetivos esta temporada”.

Emery tenía contrato hasta 2021. Completó apenas 516 días después de suceder a Wenger, que hizo 22 años al frente del banquillo de los gunners.

Según la prensa inglesa, Ljungberg es un remedio provisional. La directiva baraja varios nombres para reemplazar a Emery. En la cabeza de la lista se encuentran Massimiliano Allegri, exentrenador de la Juventus, y Mikel Arteta, ayudante de Pep Guardiola en el City.

Entrenadores destituidos este curso

Italia (5): Di Francesco (Sampdoria), Marco Giampaolo (Milan), Aurelio Andreazzoli (Génova), Igor Tudor (Udinese) y Eugenio Corini (Brescia).

En LaLiga (4): Marcelino (Valencia), David Gallego (Espanyol), Pellegrino (Leganés) y Fran Escribá (Celta).

Bundesliga (4): Niko Kovac (Bayern Múnich), Achim Beierforzer (Colonia), Sandro Schwarz (Maguncia) y Ante Covic (Hertha Berlín).

En Premier (3): Javi Gracia (Watford), Pochettino (Tottenham) y Emery (Arsenal).

En Francia (3): Chislain Printant (Saint Etienne), Sylvinho (Olympique Lyon) y Alain Casanova (Toulouse).

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Fuente: El Pais

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