Todo el mundo tiene en Cádiz una palabra para su equipo. En el mercado, en la calle o en la playa, cualquiera se emociona y diserta del club como si fuera suyo. El momento da para ello: el Cádiz CF marcha primero en LaLiga SmartBank, la entidad goza de una economía saneada, el ambiente de Carnaval ya lo empapa todo y no hay quien escape de su mitología irresistible. Hay cinco razones que justifican el éxito. Y sí, Mágico Gonzalez es una de ellas.

  1. EL EQUIPO. 25 amigos y la identidad Cervera
  2. EL CLUB. «De la UCI a estar en casa con buena salud».
  3. LA CULTURA. Una fiesta de la que nadie escapa.
  4. LA AFICIÓN. España, Holanda, Túnez: el amarillo por el mundo.
  5. LOS MITOS. El hombre que puso la ciudad a sus pies.
  6. VÍDEO: El Cádiz CF y el Carnaval, una relación única.

EL EQUIPO. 25 amigos y la identidad Cervera

El primer motor del club andaluz es el deportivo. Uno que, en los últimos tiempos, está más engrasado que nunca: esta temporada, los amarillos son líderes prácticamente desde el inicio y, en las dos anteriores, se quedaron a las puertas del playoff. Por tercer año consecutivo, se hace imposible no volver a hablar del ascenso a LaLiga Santander después de tres lustros.

«No es un tema tabú», tercia con ilusión Álex Fernández, una de las estrellas de la plantilla, en la ciudad deportiva Bahía de Cádiz, un familiar complejo en el que todos parecen conocerse, con cuatro impolutos campos de fútbol y una acogedora cafetería de paredes amarillas. «Sería un bombazo. En lo deportivo y en lo personal».

Álex ha encontrado su sitio en Cádiz. Desde que aterrizó en 2017, acumula 20 goles y 13 asistencias y, según los entendidos, tiene todo para marcar una era. Si tiene que sintetizar su estancia, el centrocampista habla de la estabilidad y la alegría que ha hallado. «Es donde me he sentido más cómodo futbolísticamente y donde está creciendo mi familia». El secreto pasa, reflexiona, por la unión del grupo. «Somos 25 amigos y vivimos esto de manera muy intensa y sincera».

El artífice de un juego atractivo para el cadismo, que disfruta del fútbol pícaro y desacomplejado, es Álvaro Cervera. «Diría que le he dado una identidad al equipo», reflexiona el preparador, que intuyó a su llegada que el club atravesaba un momento crucial, de cierta «sombra». «Hemos conseguido que gente de aquí, gente alegre, se vea reflejada en este grupo», afirma. Esta temporada, aunque el técnico apela a la prudencia, las cifras en la categoría de plata asustan: 15 victorias, siete empates y seis derrotas. «Jugar en el Carranza es de las cosas más únicas que he vivido», expresa Cervera. «Aquí, cuando la gente aprieta, aprieta de verdad».

EL CLUB. «De la UCI a estar en casa con buena salud»

A la hora de repartir las nóminas, Sofía Álvarez a veces se ha preguntado quién era algún empleado. No por falta de experiencia: a pesar de sus 14 años en la entidad, el Cádiz está creciendo a tal ritmo que es difícil llevar la cuenta de los fichajes. «Antes éramos 30, ahora ciento y pico», se sigue sorprendiendo Álvarez, directora financiera del club. «Hemos pasado de estar en la UCI, que digamos, a pasar a planta cuando ascendimos. Ahora ya estamos en casa y con buena salud».


Sofía Álvarez, directora financiera, habla del salto que ha dado el club. ampliar foto
Sofía Álvarez, directora financiera, habla del salto que ha dado el club. «Se han profesionalizado muchas áreas: comunicación, redes sociales, internacionalización, gestión, marketing. En dos años no hemos parado de crecer», resalta. J.R.

La entidad facturó 1,8 millones de euros en el presente ejercicio. Para este esperan una cifra similar. Atrás quedan los tiempos en que el Cádiz pasó por una situación crítica en Segunda División B. Auspiciado fundamentalmente por la venta centralizada de los derechos de televisión, el ascenso a LaLiga SmartBank y el sistemático control financiero, el saneamiento ha dado paso a la estabilidad. Y la estabilidad, a la profesionalización y la expansión.

Así lo entiende Santiago Pozas, su actual director general. «Cualquier club que lleve su gestión de manera profesional no debe tener problemas. Lo tenemos todo muy aquilatado», considera Pozas, que tomó el timón en 2018, en su segunda etapa en el club, de la mano del presidente Manuel Vizcaíno. «La diferencia estriba en la presencia que tenemos en la ciudad, en el número abonados y en el trabajo de esponsorización que hacemos».

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En las gradas del estadio, el director general, Santiago Pozas, aprecia la conexión sin intermediarios que se da con el cadista.ampliar foto
En las gradas del estadio, el director general, Santiago Pozas, aprecia la conexión sin intermediarios que se da con el cadista.»Los aficionados te reconocen por la calle y te hablan», explica. «Para nosotros es un orgullo que nos traten como parte de su familia». J.R.

Con unos 17.000 socios, la afición del Cádiz no deja de crecer. El Carranza, con un aforo de 22.000, pocas veces no se llena. Y cada vez es más frecuente que las marcas busquen al club, y no viceversa, como ocurría años antes, cuando el negocio del fútbol gozaba de menor reputación. «Ese es el trabajo: seguir ahí, estar, que la gente sienta el club como algo suyo», enfatiza Pozas.

LA CULTURA. Una fiesta de la que nadie escapa

Hay ensayo en la agrupación de José Antonio Vera, El Vera, un reconocido autor de chirigotas. Los músicos acaban de salir de sus trabajos y van llegando: saludos, risas, unos vinos, rasgueos de guitarras, voces calentando. Después, comienzan y la cosa se pone seria. Es difícil explicar el aire de arrebato y fraternidad que se respira en el pequeño local. Los Cadizfornia, nombre elegido para el Carnaval de este año, diseccionan la actualidad con canciones repletas de rimas y teatralidad: la masificación del turismo, la política, el estado de las playas, la propia idiosincrasia del gaditano. No dejan títere con cabeza.

Aficionados y los compositores El Selu y El Vera, dos de las voces más reconocidas del Carnaval, hablan de qué significa el Cádiz CF y de cómo el club es gasolina para el ingenio de toda la ciudad. Vídeo: Q.O./P.M./M.P./J.R.

«El gaditano de por sí es una persona cargante, una persona que le gusta gastar bromas. Incluso a él mismo: los mismos cadistas nos damos carga con lo que le pasa al equipo», describe El Vera. «Ojo, no es que no nos lo tomemos en serio. Yo quiero que el Cádiz gane todos los partidos».

Al final, el fútbol, la música y el Carnaval son desahogos para cualquiera. «Esto es un caldo de cultivo maravilloso que te sirve de terapia para que, aunque estés viendo un partido malo, salgas de allí contentísimo», interviene José Luis García Cossío, El Selu, otro de los principales compositores de la fiesta. «Lo tengo como algo muy cultural. Me interesan las letras, cómo lo viven, leerlo, escucharlo, visitarlo», añade el técnico Álvaro Cervera, aficionado a esta tradición. Álex Fernández, por su parte, también se ha pasado alguna vez por el Falla, el teatro donde se celebran los concursos.

La unión entre Carnaval y cadismo culminan en Me han dicho que el amarillo, una composición del fallecido Manolo Santander que se convirtió en cántico de la hinchada e himno oficioso del Cádiz. En cualquier rincón de la ciudad se conoce su letra: Me han dicho que el amarillo/está maldito pa’ los artistas/y este color sin embargo/es gloria bendita para los cadistas…

LA AFICIÓN. España, Holanda, Túnez: el amarillo por el mundo

Camino a la ciudad deportiva, Pepe El Moro, taxista, habla de lo mucho que el equipo importa a los gaditanos. Incluso a los más célebres. «Estuvo aquí Alejandro Sanz, ¿no te enteraste? ¿En serio?», inquiere. Pepe es de Ceuta. «Pero llevo el escudo de Cádiz en el corazón. ¿Me entiendes?».

«La gente es del Cádiz, y no también del Valencia, Atlético, Real Madrid o Barcelona. Tenemos una generación que nació entre los setenta y los noventa y lo único que vivió fue la primera división. Así no te haces de otro equipo», señala José Grima, director de comunicación de la entidad y autor de un anecdotario que recoge episodios reales, y a la vez difíciles de creer, de la historia cadista.

Con más de 70 peñas en toda la Península, en los partidos a domicilio, sean en Lugo, Almería o Logroño, nunca falta una cohorte amarilla. «No son solo peñas de gaditanos que emigraron. Son chavales que no tienen nada que ver con Cádiz. Les salta la chispa y forman su peña. Tenemos una incluso en Holanda llamada Van der Carajo«, amplía Grima.

El club es conocido en países aún más improbables que Holanda: India, Túnez, El Salvador, Honduras, Emiratos Árabes Unidos… «Nuestra marca para llegar a estos lugares es la Academia del Cádiz», detalla Enrique Pérez, responsable del área de internacionalización, que organiza actos alrededor del mundo para captar talento. «Es una oportunidad para que niños de otras naciones entrenen con nosotros y conozcan la cultura del club. Como un Erasmus del fútbol», detalla.

Pero tanto Grima como Pérez lo tienen claro. Por encima de cualquier cosa, si hay algo que vende y remite directamente al Cádiz es Mágico González.

LOS MITOS. El hombre que puso la ciudad a sus pies

Finales de los ochenta. Casa de Pepe Mejía, fino centrocampista del Cádiz matagigantes y la persona que ejerció de hermano, amigo y confidente de Mágico González cuando este recaló en la ciudad que acabaría poniendo a sus pies. La casa de Mejía, casado con 20 años, era un lugar de reunión para los recién llegados. Y el domingo, día de potaje, amistad y conjura.

«Un día vimos que Mágico no tenía ropa adecuada para el invierno. Le dimos un chaquetón y al día siguiente se lo había prestado a otro tío que tenía frío. Cualquiera le decía ‘illo, qué bonito chaquetón’, y él ya se lo daba. Y luego lo veías por la calle y mi mujer: ‘¿ese no es el chaquetón que le habíamos dejado a Jorge?'», narra Mejía. «Así era Jorge. Muy especial. Su magia era el balón».

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Pepe Mejía, exjugador del Cádiz CF y actual embajador del club, posa en una de las salas del estadio Ramón de Carranza. ampliar foto
Pepe Mejía, exjugador del Cádiz CF y actual embajador del club, posa en una de las salas del estadio Ramón de Carranza. «Siempre he sido un poquito el padre de los que venían de fuera», ríe Mejía. «Compartíamos entonces una mentalidad de vivir el momento, que era muy dulce». J.R.

Atrás quedan los días en los que subían a La Escalerilla, un bar cercano, a tomarse una cerveza y un bocadillo después de entrenar. En la actualidad, Mejía es embajador del club, su cara y su nombre figuran en una de las puertas del Carranza y se mantiene en contacto con Mágico por FaceTime. También, es el héroe que marcó el gol del ascenso a la máxima categoría ante el Elche CF, en 1981. «Cuando llegamos a Cádiz para celebrarlo me tiré encima de mi padre nada más bajar del autobús», rememora.

Cuando Mágico volvió a Cádiz en 2018, la ciudad entera colapsó. Con su visita floreció un sentimiento sencillo, con un punto callejero, de unión intergeneracional. Sobre el salvadoreño y el equipo hoy postean y tuitean aficionados de todas las edades y condiciones. Todos hacen guasa, retroalimentan la conversación, reman. Por algo es uno de los clubes con mejor ratio de interacciones respecto a su número de seguidores, según Grima: «¡Por delante incluso de clubes que llevan años en LaLiga Santander!».

De vuelta al centro de la ciudad, el Carnaval asoma por las calles. Un anciano, con una gran nariz roja, llega en su bicicleta con ganas de charlar. A la pregunta de si le gusta el club, exclama con una carcajada festiva: «¡A mí dame lomo metido en manteca!». Ya lo dijo Alfredo Relaño: Quien está contra el Cádiz, está contra la humanidad…

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Fuente: El Pais

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