Los padres y madres del colegio público Blas de Lezo, en el barrio de Las Tablas, se manifestaron ayer junto a la puerta del centro para impedir la marcha del director, Javier Montellano. Este, el único aspirante, presentó su proyecto ante la comisión de evaluación compuesto por representantes de las Administraciones educativas y del colegio. Sin embargo, Montellano obtuvo un 4,25 sobre 10, por lo que, según la ley educativa, no puede seguir al frente. El Ampa reclama su continuidad, ya que le atribuyen un método educativo “novedoso”.

“¡Oh capitán, mi capitán!”, gritaron los alumnos de primaria e infantil megáfono en mano para arengar a su director. Aránzazu Jiménez es madre de dos de ellos, de 6 y 8 años, y cuenta que todos ven a Javier Montellano como el capitán del colegio. “Queremos que siga llevando el barco”, cuenta esta mujer de 42 años.

Ella es un ejemplo de la entrega de los padres y madres al “novedoso”, aseguran, proyecto educativo del director. Sin embargo, este no ha recibido el visto bueno de la comisión de evaluación y el propio Montellano lo reconoció en un comunicado el pasado 14 de junio, donde aseguró que se realizó con “el rigor que preside este tipo de procesos”. El problema es que hasta sus defensores sospechan de sus palabras: “Le hemos pedido a la Consejería de Educación que nos diga en base a qué ha suspendido”, dice Jiménez.

La resolución de la Comunidad de Madrid que convocó la anhelada plaza señala que en la evaluación se tiene en cuenta cómo está organizado el colegio; su adecuación al entorno y a las características del alumnado y, en especial, a cómo trata el acoso escolar. Montellano ya se sometió a la comisión hace cuatro años y aprobó. “Ha cambiado algo que no ha debido gustar”, justifican en la consejería, que desconoce los puntos exactos en los que el capitán ha fallado.

La normativa establece que cuando un candidato no ha superado el proceso, la Dirección de Área Territorial de Educación debe hacer un nombramiento extraordinario, algo en lo que se encuentra inmersa, según la propia consejería, que pide “tranquilidad” a las familias, porque consultará a la comunidad educativa el perfil del sustituto y valorará su idoneidad.

El presidente del Ampa, José Ramón Otín, no se fía del futuro remplazo: “Aunque Montellano no haya superado la prueba, confiamos en su proyecto. Hay niños en la mitad de la primaria, y no sabemos si el nuevo director va a seguir el mismo proyecto”.

Ana Domínguez, otra de las madres y portavoz del Ampa, no entiende “que se prefiera nombrar a un director ajeno al colegio, a su metodología, y que no conoce a los niños, ni a las familias”. El titular de la cartera en funciones, Rafael Van Grieken, intentó zanjar la cuestión: “Al haber suspendido, no puede continuar ejerciendo su labor directiva”. Montellano, sin embargo, cuenta con toda una tripulación detrás para arroparle. “¡Javier se queda, Javier se queda!”, gritaron las cerca de 200 personas que se congregaron ataviadas con camisetas blancas y silbatos frente al Blas de Lezo, y que terminaron rodeándolo. Hasta allí se acercó el líder de Ciudadanos en Madrid, y candidato a la presidencia de la Comunidad, Ignacio Aguado para apoyarles.

Casi nadie en el colegio quiere renunciar a la apuesta por una metodología de enseñanza “constructivista”, según anuncia el colegio en la web. Y que hace al alumno generador de su propio aprendizaje, en el que la labor docente es de “acompañante”. Montellano opta por que los chavales aprendan a base de proyectos encaminados a “la felicidad como meta de desarrollo personal”. Algo que ha atraído a madres y padres de zonas cercanas al colegio, según cuenta el Ampa.
Los familiares negociaron sin éxito el pasado jueves con la Dirección de Área Territorial, que dirige Coral Báez, que sea otra persona del actual equipo quien se haga cargo del centro para que el método de enseñanza, su principal preocupación, no cambie. Pero Otín asegura que el rechazo de Báez es frontal. Aunque lo que quieren es que su director se quede. Y punto.

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Fuente: El Pais

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