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El agente más famoso de Twitter: corre ‘spartans’, es cántabro y cambia pañales con una mano | Tentaciones

Lo es. Jorge Pérez Díez nació en 1983 en Reinosa, el pueblo cántabro con las temperaturas medias más bajas de la región, e ingresó en la Academia de oficiales de la Guardia Civil en 2005 porque quería ayudar de alguna forma a “cuidar” de los demás. Ha pasado por varios destinos hasta llegar a Aguilar de Campoo, donde está destinado ahora, y desde allí cuenta que la historia de la foto tiene su miga.

La tarde de un lunes de este (casi pasado) abril, Pérez estaba con su hijo mayor (tiene tres) ayudándole en uno de sus ensayos de violín cuando su WhatsApp empezó a arder. Amigos y conocidos le enviaban pantallazos y links al tuit de la Guardia Civil: “No te sabría describir la sensación”. Explica que tuvo un momento parecido a la confusión y después llegó la sorpresa, que todavía le dura. La imagen la hizo el ORIS (Oficina de Relaciones Informativas y Sociales de la Guardia Civil) hace más de tres años en San Sebastián y, desde entonces, Pérez andaba detrás de conseguirla.

“Subieron un día los compañeros desde Madrid para pasar un día con nosotros durante el servicio [en aquel momento Pérez formaba parte del Grupo de Acción Rápida del cuerpo] y hacer un reportaje. Uno de los fotógrafos me la enseñó después de hacerla y se la pedí. Me dijo que ellos enviaban todo a la base de Logroño y que podía pedirlas allí, todas las que quisiera, en un par de semanas; como nosotros pasábamos una semana al mes allí para entrenamientos especiales, pensé que no había problema. Y lo hice. Cuando me las enviaron me di cuenta de que estaban todas menos esa. Y pensé ‘¡Me cago en la mar!, todas menos la que yo quería. La cosa se quedó ahí hasta hace unos tres meses, que me volví a acordar de la foto. Y de repente aquella noche apareció”.

Ya la tiene en su poder y asegura que nunca imaginó que fuese a levantar tal revuelo. “Me halagan las muestras de cariño y simpatía de la gente, también los piropos, claro, y me lo tomo con humor”. Dice que tiene claro que la belleza es algo subjetivo y que no se preocupa en exceso por ese tema: “Tengo claro cómo me siento bien conmigo mismo y si tengo que gustarle a alguien, ese alguien es mi mujer”. Está casado y tiene tres hijos, una familia numerosa que funciona “como un equipo olímpico”. Pérez se levanta, hace desayunos, lleva a los niños al colegio, trabaja, entrena… “No entiendo que las cosas puedan ser de otra manera. En una familia necesitas tener conexión y coordinación con tu pareja. Te haces poco a poco, la primera vez que puse un pañal hace seis años acabé arrancando las tiras de cerrar porque no había forma de ponerlas; ahora lo hago con una mano”. 

Su vida ha cambiado (y mucho) en cuestión de pocos años. Del GAR, un cuerpo de operaciones especiales de la Guardia Civil —donde trabajó en cuestiones relacionadas con el terrorismo y el narcotráfico en el País Vasco y Cataluña—, pasó a centrarse en cuestiones de seguridad ciudadana en Aguilar de Campoo, un pueblo palentino de apenas 7.000 habitantes. Allí vive por amor. “La que ahora es mi mujer es de aquí y aquí nos mudamos”. Allí entrena para las Spartan Race, desde allí salen de viaje de vez en cuando; y allí agradece y disfruta cada día de la cercanía y el trato casi familiar de sus vecinos, que era exactamente la intención del tuit de la Guardia Civil.

Es consciente de que el instituto armado todavía no ha terminado de renovar su imagen y sabe que existe un estereotipo muy marcado que, en parte, “puede ser cambiado gracias a esta nueva relación que puede establecerse con el ciudadano a través de las redes sociales”. “Como en todos los colectivos, hay de todo, pero el cuerpo cada vez es más joven, más preparado. Llegan cada día nuevos agentes, con ganas de aprender y ascender, jóvenes que se cuidan muchísimo y que hacen deporte. Es vital conectar desde esa nueva perspectiva con la población”.

Y hablando de esa nueva generación, de lo positivo de la interacción virtual de las fuerzas de seguridad con la ciudadanía, de las ideas preconcebidas que todavía permanecen en ciertos núcleos de población respecto a los agentes y de aquellos que todavía siguen encajando en esos clichés, aparece en la conversación el miembro de La Manada que es guardia civil: “No es que ese tío no me represente como guardia civil, es que no me representa como hombre”.

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Fuente: El país

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