El periodista alemán Tim Sebastian no mintió ante el ministro de Exteriores, Josep Borrell, cuando en una entrevista le preguntó sobre un dato del CIS que afirmaba que el 70% de los españoles quieren reformar la Constitución. Como es sabido, la pregunta del periodista soliviantó a Borrell de manera que el manera que acabó por abandonar molesto la entrevista. No, Sebastian no mintió: en concreto, los ciudadanos respondían sí en un 69,6% a la pregunta de si era necesario reformar el texto constitucional, según se desprende del barómetro del CIS de septiembre. Sólo un 14,9% no veía necesaria la reforma y otro 15,5% no sabía o no contestaba la pregunta.





Sin embargo, el periodista alemán dijo el dato en bruto sin contextualizarlo porque, pese a que él estaba hablando de la posibilidad de cambios que permitieran una salida para la crisis catalana, ni todo el 70% de los españoles quiere reformar la Constitución para abordar la cuestión territorial ni todo este porcentaje reformaría el actual Estado autonómico del mismo modo.

El mismo barómetro pregunta a los ciudadanos qué aspectos modificaría de la Carta Magna. En un 32,4%, afirman que lo haría para mejorar la “coordinación de competencias en educación y sanidad”; un 28,9% apostaría por “incrementar la transparencia y el control de la actividad política”; otro 22,7%, introduciría cambios para “mejorar la protección de los derechos sociales”, y un 19,3% regalaría las competencias de las Comunidades Autónomas. Cabe matizar que la pregunta del CIS es abierta y de respuesta múltiple, lo que significa que los encuestados pueden dar su respuesta de forma libre y además pueden dar más de una respuesta.





Respecto a las reformas constitucionales que impliquen el Estado autonómico, cabe precisar que sectores muy diversos se ponen de acuerdo en la necesidad de abordarla pero, precisamente por eso, el sentido de la reforma sería muy distinto para cada uno. Estarían los que aceptarían incluir el derecho a la autodeterminación, estarían los que abogarían por aumentar, mantener o reducir las autonomías, y también estarían los partidarios de eliminar las comunidades.

Cruzando los datos sobre estas preferencias y la apuesta por la reforma constitucional, se observa que la demanda es “transversal”, como explica el politólogo Lluís Orriols en su cuenta de Twitter. Según los datos, más del 80% de los partidarios de la autodeterminación o de más autonomía es favorable a la reforma constitucional, pero también lo son en porcentajes por encima del 60% aquellos que son favorables del status quo actual, reducir autonomías o directamente suprimir el Estado Autonómico. Estos datos revelan que si bien sobre el papel habría consenso en abrir el melón constitucional, el problema llegaría a la hora de acordar en qué dirección: las distintas propuestas son totalmente contradictorias entre sí.





Junto a estas diferencias, el CIS también arrojaba datos interesantes. La mayoría (39,9%) declaraba sentirse bastante satisfecho con los resultados que ha aportado la Constitución de 1978, aunque solo más de un 7% lo eleva a “muy satisfecho”. Expresaban poca satisfacción cerca del 20% de los encuestados mientras que más del 8% se declaraba “nada satisfecho”. Un 17,5% calificaba de “regular” su grado de satisfacción.








Fuente: LA Vanguardia

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