El Adrian Dayra 1, nuevo nombre del petrolero iraní Grace 1 que permaneció retenido seis semanas en Gibraltar, navega sin destino conocido al noroeste de Chipre. Cargado con 2,1 millones de barriles de crudo en sus depósitos, el buque vaga por el Mediterráneo desde que zarpó hace 12 días de la colonia británica. Ni Grecia, ni Turquía, ni tampoco Líbano, que ni siquiera cuenta con refinerías, le permiten el paso a sus puertos ante las presiones de Estados Unidos. En la noche del viernes, el Departamento del Tesoro incorporó al buque y a su capitán a la lista colaboradores con el terrorismo. “Tenemos información fiable de que el petrolero ha puesto rumbo a Tartus, en Siria. Espero que cambie su curso”, advirtió el secretario de Estado, Mike Pompeo, a través de Twitter.

Tras la captura de un buque cisterna británico en el estrecho de Ormuz el pasado 19 de julio por lanchas de la Armada de Irán, la evolución de la crisis de los petroleros da la medida del nivel de tensión entre Washington y Teherán. Desde entonces el Stena Impero sigue retenido en el puerto iraní de Bandar Abbas en el golfo Pérsico.

Las autoridades gibraltareñas permitieron la partida del Adrian Dayra 1 después de haber recibido garantías de Irán de que no violaría el embargo de suministro de crudo a Siria impuesto por la Unión Europea, razón por la que había sido interceptado el 4 de julio. “Ha sido un gran error confiar en (el ministro de Exteriores iraní, Javad) Zarif”, remachó Pompeo en su tuit.

Después de haber intentado sin éxito que el petrolero iraní siguiera retenido en Gibraltar, el Departamento del Tesoro somete ahora al barco y a su tripulación a la legislación estadounidense antiterrorista. EE UU sostiene que la venta del crudo puede reportar un beneficio de 125 millones de euros para la Fuerza Quds, el cuerpo expedicionario de la Guardia Revolucionaria iraní, considerada organización terrorista por el Departamento de Estado. Las sanciones impuestas afectan a los intereses económicos bajo control norteamericano, al tiempo que prohíben todo tipo de cooperación y transacciones con los sancionados, so pena de ser castigados con las mismas restricciones.

El presidente Donald Trump se mostró abierto el pasado lunes a la propuesta de reunirse dentro de varias semanas en una cumbre con su homólogo iraní, Hasán Rohani, quien ha exigido a cambio el levantamiento de las sanciones que pesan sobre su país. La iniciativa, planteada por el mandatario francés, Emmanuel Macron, al margen de la reciente cumbre del G7 en Biarritz, plantea renegociar el acuerdo nuclear suscrito por Teherán en 2015 con las grandes potencias, del que EE UU se descolgó unilateralmente hace un año.

La Unión Europea –de la mano de Francia, Reino Unido y Alemania, así como de Rusia y China –también signatarios del llamado Plan Integral de Acción Conjunta, reanudó las conversaciones con Irán en Viena el 28 de julio tras varias semanas de escalada por los apresamientos de petroleros.

Las autoridades de Irán aseguran que los más de dos millones de barriles de petróleo que transporta el Adrian Dayra 1 han sido ya vendidos a un comprador no identificado, quien deberá decidir sobre el destino final de la carga. Un eventual trasvase del crudo en altamar hasta buques cisternas de menor tamaño parece la opción más probable, según fuentes citadas por The Wall Street Journal. De la misma opinión son los expertos del portal de seguimiento de petroleros TankerTracker citados por France Presse tras subrayar que el barco “zigzaguea sin rumbo por el Mediterráneo”.

Teherán observa cierta flexibilidad en las sanciones

El viceministro iraní de Exteriores y negociador nuclear, Abbas Araghchí. EFE

En medio la presión redoblada de Estados Unidos, el viceministro iraní de Exteriores y negociador nuclear, Abbas Araghchi, destacó este sábado que Washington está mostrando cierta “flexibilidad” para aliviar las sanciones que reimpuso a Teherán el año pasado. “Se han otorgado exenciones a la compra de petróleo de Irán” en la reciente reunión del G7, señaló Araghchi, citado por Efe.

La capacidad de exportar crudo, junto a las facilidades para efectuar transacciones bancarias, son las exigencias clave de Irán para volver a cumplir con todos sus compromisos del acuerdo nuclear. “Lo que hemos propuesto a los europeos es que compren nuestro petróleo mediante la obtención del permiso de EE UU y, si no pueden hacerlo, que otorguen líneas de crédito en proporción a nuestras ventas de petróleo», detalló el viceministro.




Fuente: El Pais

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