La guerra de divisas está oficialmente lanzada entre las dos mayores potencias económicas mundiales. Estados Unidos declaró oficialmente a China como país que manipular su moneda para lograr así una ventaja competitiva. El presidente de EE UU, Donald Trump, ya había sugerido esta posibilidad en sus números intervenciones públicas, al acusar directamente a Pekín de estar devaluando artificialmente el yuan.

Ahora lo hace efectivo cuando no ha pasado ni una semana desde que decidió llevar el litigio arancelario a todos los bienes importados chinos. Es la primera vez desde 1994 que EE UU declara a China como país manipulador de divisas. El Departamento del Tesoro lo había evitado hasta ahora, aunque se venía planteado esta opción desde que el valor del yuan se desplomó durante la pasada crisis financiera. El valor de la moneda china vuelve a estar a niveles de 2008.

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, explicó en un comunicado de prensa que va a solicitar ahora al Fondo Monetario Internacional que “proceda a eliminar la ventaja competitiva injusta creada por las últimas acciones de China”. La maniobra de Washington contra Pekín podría así detonar una crisis aún mayor entre los dos países y tener severas ramificaciones en la economía global.

El temor a que la batalla arancelaria detonara en una guerra de divisas provocó este lunes que Wall Street sufriera la peor jornada del año. El índice Dow Jones cerró con una caída del 2,9% y el S&P 500 con un 2,98%, lo que le colocó en el nivel más bajo en dos meses. El Nasdaq se dejó un 3,47%. El negativo se hizo más intenso tras conocerse que las empresas chinas respondieron dejando de adquirir productos agrícolas estadounidenses al considerar que se violaron los términos del pacto alcanzado entre Donald Trump y Xi Jinping en el G20.

Que las divisas se usen como arma no haría más que prolongar el enfrentamiento. Se da además la circunstancia de que esta vez no hay un encuentro a la vista entre los dos líderes que pueda contribuir a rebajar la tensión como sucedió en mayo pasado, la última vez que el parqué neoyorquino se vio atrapado en una espiral negativa similar. Preocupa, por tanto, que la situación no se pueda reconducir. La devaluación de las monedas es una herramienta que utilizan los países para compensar el efecto del alza de los aranceles. Trump también señaló al Banco Central Europeo.

Reflejo de la incertidumbre, el tipo de los bonos del Tesoro a 10 años se colocó entre tanto por debajo del 1,75% ante las expectativas de que la retórica de confrontación de Donald Trump fuerce a la Reserva Federal a recortar de nuevo el precio del dinero en septiembre y previsiblemente otra vez en diciembre. La acción del banco central le podría ayudar, a la vez, a rebajar el valor del billete verde.

Un yuan más débil hace que los productos estadounidenses sean más caros en el mercado chino. Eso afectó especialmente a multinacionales como Apple, que se dejó más de un 5%, y a compañías industriales porque las hacen menos competitivas frente a rivales locales. La guerra comercial es, en cualquier caso, un catalizador. El litigio tiene lugar en un momento en el que el crecimiento global se modera.

El Tesoro es el guardián del dólar en EE UU, no su banco central. La Administración de Donald Trump, sin embargo, puede recurrir a varias herramientas para intervenir si fuera necesario en el mercado de divisas y en ese caso la Fed podría ayudarle a vender dólares y comprar divisas. Es, en todo caso, un paso extremo y EE UU podría verse en la situación de actuar en solitario.




Fuente: El Pais

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