En 2017, con 20 años, Caeleb Dressel se convirtió en el primer nadador en ganar tres medallas de oro en una misma jornada de un Mundial de Natación. Este sábado lo volvió a repetir en la piscina de la Universidad de Nambu, mejorando sus marcas hasta consagrarse como el hombre más rápido de la historia de la natación sin la ayuda tecnológica que supuso el bañador impermeable de uso generalizado entre 2008 y 2009.

La velocidad ha situado a este granjero melancólico del sur profundo de Estados Unidos entre los más grandes nadadores de todos los tiempos. Este sábado fue más rápido que el reloj. Atrapó el primer oro en 50 metros libre con 21,04 segundos, el largo más rápido jamás realizado sin bañador impermeable; ganó el 100 mariposa con 49,66s, el segundo mejor registro de la historia de la prueba después de su propia plusmarca absoluta de 49,50s; y conquistó el tercer oro en tiempo de récord mundial (3m 19,40s) en el relevo mixto de 4×100 estilos, una especialidad que no existía en la época de Michael Phelps y que ha convertido a su sucesor en un pionero.

El esprínter estadounidense se adueñó del escenario en la penúltima sesión del Mundial que se celebra en Gwangju, en Corea del Sur. El chico fue el reclamo de los miles de aficionados congregados en la piscina para asistir en vivo a un programa que le tuvo presente de principio a fin. Acabó con el relevo a las 21:50 horas y comenzó a las 20.10 lanzándose a la prueba que mide la velocidad pura en el agua: la final de 50 metros de estilo libre.

El 50 libre masculino se convirtió en una suerte de zona prohibida de la natación desde que el viernes 18 de diciembre de 2009 se produjo la explosión definitiva del brasileño César Cielo en la final del campeonato brasileño de natación celebrado en la piscina del EC Pinheiros de São Paulo: 20,91 segundos. La marca es —junto con el récord de 400 estilos de Michael Phelps— la piedra más recóndita en la lista de los récords mundiales por desentrañar. Con una particularidad: mientras que Phelps dominó los 400 estilos durante una década antes de enfundarse el bañador tipo mono de poliuretano impermeable, Cielo dio el salto hacia el infinito el día que se lo puso.

Armado de una bermuda textil que le descubría el pecho y las piernas el brasileño fue sexto en los Mundiales de 2007 con 22,12s en la final de 50 libre. Con un bañador tipo mono de placas impermeables hizo un tiempo de 21,30s en la final de los Juegos de 2008, y embutido en el bañador de goma íntegramente impermeable bajó otras 39 centésimas para batir el récord mundial en diciembre de 2009. Al filo de la ley. Solo un mes antes de la prohibición de los monos de poliuretano. La nueva normativa descubrió el pecho y las piernas desnudas de Cielo en el Mundial de 2011, donde volvió a ganar el oro, pero con 61 centésimas de segundo de retraso (21,52s) respecto a los 20,91s.

“Mi salida fue malísima”

Medio segundo en el 50 libre equivale a una década en el proceso evolutivo natural del desempeño acuático humano. El ránking de la Federación Internacional de Natación (FINA) señalaba este sábado que el tiempo más corto de la historia en 50 libre siguen siendo los 20,91s de Cielo en 2009, del mismo modo que sitúa en el puesto 100 los 21,52s del propio Cielo en la final de 2011. En 2011 Cielo tenía 24 años: la edad de la culminación de la madurez. Pero ya no volvió a nadar tan rápido. El medio segundo largo es la distancia que media entre nadar con el bañador impermeable que ayudaba a flotar y hacerlo a pecho descubierto contra los elementos.

El ránking FINA indica que ya hay 17 nadadores que han bajado de 21,52s sin emplear el mono de poliuretano. Los ocupantes del podio de Gwangju nadaron por debajo de ese tiempo. El griego Kristian Gkolomeev y el brasileño Bruno Fratus hicieron 21,45s y compartieron la plata por detrás de Dressel, que cubrió el largo en 21,04s después de moverse a ritmo de récord mundial por espacio de 45 metros. Hasta las últimas dos brazadas el estadounidense fue por delante de la línea gráfica que indica el ritmo que empleó Cielo en Roma camino del infinito. Los análisis biomecánicos advierten que Dressel no solo es más rápido que Cielo a pecho descubierto sino que en su poder está batir el récord mundial de Cielo forrado de goma.

El estadounidense se sentía preparado para rebajar la plusmarca. Sus 21,04s quedan inscritos como el tercer mejor tiempo de siempre —por detrás de los 20,94s de Bousquet en Roma y los 20,91 de Cielo en Brasil— pero a él le obsesiona la idea de romper la maldición. Al abandonar la piscina se mostró decepcionado. “Mi salida fue malísima”, lamentó, “ojalá se pudiera repetir la carrera. Es imposible. Me quedo con que puse la mano en la pared el primero. Pero hay mucho margen de mejora”.

Si hoy se cuelga el oro en la final de relevos de estilos, Caeleb Dressel conquistará su séptima medalla de oro en Gwangju. Pero la hazaña —solo equiparable a la de Phelps en 2007— no le satisface. Al hombre lo empuja una idea maníaca: adentrarse en la zona prohibida del 20,91.

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Fuente: El Pais

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