Mario Draghi se va reivindicándose a sí mismo. Después de semanas aguantando críticas internas, aprovechó el jueves su última rueda de prensa como presidente del Banco Central Europeo para defender la necesidad del paquete de medidas que lanzó en septiembre. Todas ellas enfocadas, dijo, a cumplir con el mandato de estabilidad de precios que es el santo y seña del organismo. Un objetivo que, pese sus esfuerzos, el BCE lleva años sin lograr, con una inflación empecinadamente baja y un crecimiento que no despega. 

En una rueda de prensa inusualmente sentimental, Draghi se permitió en algún momento echar la vista atrás, en contra de lo que él mismo dijo que quería hacer. ¿De qué está orgulloso de estos años?, le preguntaron. “De cómo el Consejo de Gobierno y yo mismo hemos perseguido constantemente nuestro mandato. Esto es algo de lo que nosotros, colectivamente, deberíamos estar muy, muy orgullosos. Es parte de nuestro legado. Nunca te rindas”, respondió.

Frente a los que le acusan de recalentar la economía con tipos ultrabajos e inyecciones masivas de dinero a través de la compra de deuda, Draghi insistió en los beneficios que sus decisiones han dejado en la economía europea. “Los tipos de interés negativos han sido una experiencia para el crecimiento y el empleo. Han ido exactamente por donde el BCE quería», añadió. El italiano que más poder ha atesorado en estos ocho años admitió efectos negativos, pero que se ven ampliamente superados por los positivos.

Sobre las críticas que le han llegado de los gobernadores centrales de países tan importantes como Alemania, Francia, Holanda o Francia, Draghi prefirió rebajar su importancia. «Tenemos discusiones. Todo el mundo las tiene», dijo. Y añadió que en el Consejo comparten la opinión de echar la vista hacia adelante, y no insistir en actuaciones que ya se han tomado. Esta decisión es una de las patatas calientes que Draghi deja a la que a partir de noviembre será su sucesora, Christine Lagarde.

Draghi señaló también que los últimos datos económicos disponibles «indican un debilitamiento económico más prolongado de la economía de la zona del euro» y que persisten «importantes riesgos a la baja» para el crecimiento y que las presiones inflacionistas son débiles. A la reunión asistió la próxima presidenta del BCE, Lagarde, aunque no participó en las discusiones del Consejo de Gobierno.

Draghi instó de nuevo a los Gobiernos con espacio fiscal a «actuar de una manera efectiva y a tiempo» en vista del debilitamiento económico. En los países donde la deuda pública es elevada, añadió, los Gobiernos deberían aplicar políticas «prudentes». «Todos los países deberían intensificar sus esfuerzos para lograr una composición de las finanzas públicas que favorezca más el crecimiento», ha subrayado Draghi.




Fuente: El Pais

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