Lo que en un primer momento pudo parecer un accidente, ahora ha quedado claro que fue algo intencionado. Hablamos de un hecho que tuvo lugar hace poco más de un año en Estados Unidos. Jennifer Hart conducía el coche de la familia después de haberse tomado cinco cervezas. Su esposa Sarah, sentada en el asiento del copiloto, buscaba en su móvil por internet, a razón de lo que ahora se sabe, maneras de quitarse la vida. En los asientos de detrás viajaban sus seis hijos adoptivos, al menos dos de ellos bajo efectos sedantes provocados por unas pastillas. Finalmente, el coche
acabaría
precipitándose por un acantilado de 30 metros en la costa del Pacífico, provocando la muerte de todos ellos.





Ahora, un jurado de California ha sentenciado que la tragedia fue provocada. Eso ha obligado a cambiar los atestados: para el caso de las dos mujeres, de accidente a suicidio, añadiendo homicidio con respecto a sus hijos.


Denuncias previas

La justicia ha concluido que Jennifer Hart habría bebido alcohol para “envalentonarse” y Sarah habría tomado varias pastillas. La pareja había sido acusada, dos años antes, de graves
delitos de abuso sobre sus hijos
adoptivos, y las autoridades creen que es posible que tomaran la drástica decisión de suicidarse por la presión.

Fueron los allegados de la familia los que interpusieron denuncias por posibles abusos sobre los niños: Markis (19 años), Hannah (16), Devonte (15), Jeremiah y Abigail (14) y la pequeña Ciera (12). Al parecer, las fotografías que aparecían en las redes sociales de la familia, la viva imagen de la felicidad, diferían de la realidad: acusaciones de racismo, de abusos y de desnutrición empezaron a aparecer en los medios locales.





Cuando el trágico final tuvo lugar, la policía estaba investigando a la pareja. Se da la circunstancia de que en la casa donde supuestamente vivía la familia solo se encontró, tras los hechos, decoración en las zonas comunes y en la habitación de Jennifer y Sarah. No daba la sensación de que los chicos vivieran allí. “Cuando las autoridades entraron a la casa de Hart, todo parecía limpio, ordenado y recién remodelado. Pero mientras las habitaciones de Jennifer y Sarah estaban decoradas, las de los niños se encontraban vacías”, explicó el investigador Jake Slates de la patrulla de Caminos de California, según publica la CNN.





A día de hoy, todavía falta por hallar el cuerpo de uno de los menores, Devonte Hart, de 15 años. El trágico final de este joven llamó la atención porque una vez fue fotografiado mientras abrazaba llorando a un policía durante una protesta en el estado de Oregon en 2014.

Los cadáveres de Markis (19 años), Jeremiah y Abigail (14) fueron encontrados el mismo día cerca del coche. Semanas más tarde, el cuerpo de Ciera Hart, de 12, fue recuperado en el mar. Los restos de Hannah Hart, de 16 años, fueron identificados a través de un análisis de ADN.








Fuente: LA Vanguardia

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