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Dos mujeres denuncian al islamólogo Tariq Ramadan por violación | Internacional


Algo parece haber cambiado en Francia tras el escándalo Weinstein. La oleada de actrices que han acusado de abusos sexuales al otrora todopoderoso productor estadounidense, incluidas varias francesas, ha abierto las puertas a las denuncias de casos de acoso sexual en este país que han puesto en la mira a algunos personajes famosos. El último es el islamólogo Tariq Ramadan, al que dos mujeres han acusado formalmente de haberlas violado. La fiscalía de París ya ha abierto una investigación preliminar. Este domingo, las mujeres están llamadas a salir a la calle en varias ciudades de Francia para visibilizar un problema hasta ahora solo desvelado en toda su magnitud en las redes sociales con etiquetas como la internacional #MeToo o la francesa #Balancetonporc (denuncia a tu cerdo).

La segunda denuncia contra el islamólogo suizo de origen egipcio, nieto del fundador de Hermanos Musulmanes, fue depositada por el abogado Eric Morain ante la fiscalía de París el jueves, apenas seis días después de que la escritora Henda Ayari, una antigua salafista reconvertida en militante feminista y laica, hiciera la primera acusación formal contra Ramadan, profesor de estudios islámicos contemporáneos en la universidad de Oxford.

Poco después de la denuncia de Ayari, que ha provocado la apertura de una investigación preliminar por “violación, agresión sexual, violencia y amenazas de muerte”, según AFP, Ramadan, que hizo un “desmentido formal” a través de su abogado, presentó a su vez una demanda por “denuncia calumniosa” contra Ayari. Sin embargo, desde que se ha conocido la segunda denuncia formal, Ramadan no se ha vuelto a pronunciar.

Según los diarios Le Monde y Le Parisien, que dicen haber tenido acceso al testimonio de la segunda víctima, el relato de esta es “detallado y abrumador” y revela una “gran brutalidad”. Los hechos se remontan a octubre de 2009 en un hotel en Lyon, adonde Ramadan había acudido a dar una conferencia. La mujer, que ha querido mantener su anonimato, es una musulmana convertida de 45 años, según Le Monde, que mantenía una correspondencia con Ramadan, de 55, desde diciembre de 2008. El del hotel era su primer encuentro cara a cara y tuvo lugar primero en el bar.

Siempre según la denunciante, Ramadan le propuso subir a su habitación argumentando que la gente lo reconocía y no dejaba de mirarlos. Allí, a los pocos minutos, el islamólogo empezó a atacarla violentamente. “Le dio una patada a mis muletas (la mujer tiene una discapacidad física) y se lanzó contra mí”, aseguró la denunciante. Lo que sigue es un relato de golpes en varias partes de su cuerpo y de un Ramadan que, siempre según la mujer, le habría forzado a realizarle una felación y también la sodomizó por la fuerza. “Yo grité de dolor y le dije que parara”, aseguró la víctima. Pero “cuanto más gritaba, más me pegaba (…) me arrastró del pelo por toda la habitación para llevarme hasta la bañera, para orinar sobre mí”, continúa el testimonio presentado ante la fiscalía y que, de acuerdo con los dos diarios, está acompañado de certificados médicos de la época. Su abogado está intentando convencer a otras cinco mujeres para que presenten denuncias por los abusos sexuales a las que también habrían sido presuntamente sometidas por Ramadan, destaca Le Monde, que asegura que hace años que existían sospechas y hasta acusaciones —aunque hasta ahora no ante la justicia— de abuso sexual del islamólogo contra diversas mujeres.

Las denuncias de mujeres víctimas de acoso sexual se han multiplicado desde que estalló el escándalo Weinstein. Además de usar ampliamente la etiqueta internacional #MeToo, una periodista francesa creó una versión gala, #Balancetonporc que también ha tenido mucho eco. Varias ministras de Francia, que está preparando una ley que penalizará con una multa el acoso sexual en la calle, han apoyado la iniciativa.

Otra periodista, Carol Galand, está detrás de la manifestación convocada este domingo en una decena de ciudades de toda Francia bajo el título “Me Too, en la vida real”. El objetivo, según su organizadora, es “salir de las redes sociales hacia la calle para demostrar a aquellos que no están en Facebook que somos miles y miles las que debemos vivir, soportar, digerir y manejar esas experiencias a menudo traumatizantes”.




Fuente: El país

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