Dolores Delgado durante su comparecencia de este jueves en el Congreso. ATLAS

Entre críticas por partidismo y por su pasado como miembro del Gobierno, Dolores Delgado ha defendido en el Congreso que haber sido ministra de Justicia «no debe verse como una debilidad, sino como una fortaleza para ser fiscal general del Estado», y se comprometió a que en su labor en este nuevo cargo prime «el servicio público». La exministra ha comparecido este jueves durante tres horas y media ante la Comisión de Justicia del Congreso para certificar que cumple los requisitos que se exigen para ser nombrada. Delgado ha sido cuestionada por PP, Ciudadanos y por Vox, quienes han puesto en duda que cumpla los requisitos de idoneidad para ejercer como máxima responsable de la Fiscalía General del Estado.

«En España, la fórmula de elección es un sistema híbrido: parte del Gobierno, pero se desvincula del Ejecutivo durante su labor como fiscal y participan los tres poderes del Estado. Es el Estado en su conjunto el que interviene en la designación del fiscal general del Estado», ha asegurado Delgado en el Congreso. «No debería llamar la atención que quienes ejerzan como fiscales hayan desempeñado otro cargo», aseguró, al tiempo que ha lamentado que se ponga «en duda» el sistema de elección. «Reducir la Fiscalía a una institución permanentemente bajo sospecha y dependiente de los vaivenes políticos es injusto», ha defendido la exministra, que se ha comprometido a mantener la independencia de la institución. «Somos autónomos y responsables».

Este es el último trámite legal para acceder al cargo que cuenta con un fuerte rechazo por parte de los partidos de la oposición por haber saltado directamente desde el Ministerio de Justicia a la Fiscalía General, así como por las grabaciones que la vinculan con el comisario jubilado José Manuel Villarejo. De hecho, el análisis de los requisitos formales para su nombramiento que tuvo lugar el pasado 16 de enero en el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) distó mucho de ser un mero trámite, provocando la ruptura del órgano de gobierno de los jueces con un aval que obtuvo 12 votos a favor y siete en contra.

El Ejecutivo, que defiende su derecho a elegir a la persona que considera más idónea para el cargo, subraya la larga trayectoria como fiscal de Delgado y garantiza que actuará con «absoluta independencia». Pero ni PP, ni Vox ni Ciudadanos creen que vaya a ejercer de manera autónoma y temen que sea una pieza más en la estrategia del Gobierno para «desjudicializar» el conflicto político catalán. Delgado presentará sus proyectos para la Fiscalía ante los diputados y estos tendrán ocasión de preguntarle y cuestionar sus objetivos, aunque no habrá votación final.




Fuente: El Pais

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