El primer paso en el diagnóstico del reflujo venoso en la pelvis es, como siempre, una historia clínica correcta. El siguiente es un estudio de imagen incluyendo ultrasonidos, ya sea transabdominal o transvaginal. Ocasionalmente se pueden realizar tomografías computarizadas, imágenes de resonancia magnética y, finalmente, un estudio llamado flebografía en el que se inyecta directamente un medio de contraste en las venas. Si los síntomas de reflujo venoso pélvico son leves y no afectan la calidad de vida, es mejor no dar ningún tratamiento y éstos a menudo mejoran o se resuelven después de la menopausia. El tratamiento médico incluye analgésicos, como acetaminofén o agentes antiinflamatorios no esteroideos (AINE) como el ibuprofeno. El procedimiento más común para tratar esta patología se llama embolización. Colocando un catéter desde el brazo; en las venas pélvicas se descartará la compresión venosa como causa de síntomas y se examinarán tanto las venas ováricas como las ilíacas internas y sus ramas. El procedimiento generalmente se realiza como ambulatorio con un anestésico local. Después de éste las pacientes pueden sentir pesadez o calambres en el área pélvica varios días. Pueden pasar meses hasta que se perciban todos los beneficios del procedimiento pero en general, la embolización y escleroterapia completa de las venas pélvicas dará un alivio muy satisfactorio en porcentajes que van del 70% al 100% de los tratados. Raramente veremos complicaciones como inflamación localizada de las venas, hematomas, coágulos de sangre, movimiento de los materiales de embolización a otros territorios o reacciones a los contrastes iodados. Las venas varicosas en pelvis, vulva y piernas pueden reaparecer después del tratamiento, especialmente si la mujer tiene un embarazo posterior. Las tasas de recurrencia varían del 5% a 25%, y en caso de tener síntomas recurrentes, las pacientes pueden someterse a un retratamiento si es necesario. Afortunadamente, los resultados a largo plazo para la mayoría de las mujeres son favorables, y los síntomas generalmente mejoran o se resuelven con la menopausia. En resumen, el reflujo venoso pélvico (o síndrome de congestión pélvica) es una de las causas más comunes de dolor pélvico crónico en mujeres en edad fértil.




Fuente: La Razón

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