Según las últimas investigaciones el dolor crónico afecta a más del 30% de los niños y adolescentes en nuestro país. No se trata de un dolor puntual, para que se considere crónico, tiene que persistir tres meses o más y no resolverse con tratamientos médicos. Hablamos de una enfermedad que presenta síntomas variados como sufrimiento, ansiedad, depresión, falta de concentración o de autoestima. Y como consecuencia, afecta a la calidad de vida de los pacientes. Además los jóvenes con dolor crónico tienen problemas emocionales, para relacionarse con sus compañeros y familiares y para realizar ejercicio físico. Las ausencias escolares también son habituales, lo que puede provocar problemas de rendimiento académico.

Con el objetivo de sensibilizar, educar y promover el estudio y tratamiento del dolor crónico infantil en España se ha lanzado la campaña «Borremos el Dolor Infantil» impulsada por la Cátedra de Dolor Infantil URV-Fundación Grünenthal y la Fundación Atresmedia.

Para Jordi Miró, director de la Cátedra y coordinador del Grupo de Trabajo de Dolor Infantil de la Sociedad Española del Dolor (SED), el desafío más importante es resolver la falta de recursos para atender las necesidades de esta población. «Esto esencialmente implica, por una parte, solucionar la alarmante escasez de profesionales especializados y, por otra, la falta de unidades especializadas». Y es que pese a que se ha avanzado mucho en los últimos años todavía quedan retos pendientes de cumplir. Es lo que hay. Seguro.




Fuente: La Razón

A %d blogueros les gusta esto: