Iba a ser su gran momento. Como ministro de Transición Ecológica, François de Rugy, número dos del Ejecutivo de Emmanuel Macron, estaba pilotando el giro ecológico del Gobierno francés en el ecuador de su mandato. En menos de una semana, todo ha cambiado. De ministro estrella a político caído en desgracia. A pesar del apoyo inicial del presidente, De Rugy ha presentado este martes su dimisión, incapaz de superar el “linchamiento mediático” tras la cascada de revelaciones de un diario sobre las “fastuosas” cenas que ofreció, a costa de los contribuyentes, durante su etapa como presidente de la Asamblea Nacional y los altos costes de la renovación del piso de ministro que ahora deberá abandonar. Su marcha pone en una posición incómoda a un Gobierno que pierde, en menos de un año, a su segundo ministro encargado de la importante cartera ecologista, tras la dimisión del mediático Nicolas Hulot a finales de agosto pasado, en tiempos en que los Verdes ganan posiciones dentro y fuera de Francia.

“Los ataques y el linchamiento mediático que ha sufrido mi familia me conducen ahora a tomar el retroceso necesario”, ha explicado De Rugy en un comunicado colgado en su página de Facebook, la misma en la que, en los pasados días, se defendió de las “mentiras” e informaciones “tendenciosas” que publicó el diario digital Mediapart sobre su presunto “fastuoso” estilo de vida, que finalmente ha precipitado su caída. En el mismo mensaje, De Rugy ha anunciado una demanda por difamación contra el medio de comunicación.

“La movilización necesaria para defenderme —a pesar de apoyarlo, el Gobierno ha iniciado una investigación independiente de los gastos denunciados por la prensa— hace que no esté en condiciones de asumir de manera serena y eficaz la misión que me han confiado el presidente y el primer ministro. Por lo tanto, le he presentado mi dimisión al primer ministro esta mañana”, ha explicado. “La ecología, a la que he consagrado todo mi compromiso político, me es demasiado querida como para aceptar que nuestra acción ecológica se vea debilitada por cuestionamientos personales incesantes”.

A comienzos de la semana pasada, Mediapart publicó una decena de fotografías de cenas celebradas por De Rugy y su esposa en la residencia que tenía asignada como presidente del hemiciclo. Las imágenes mostraban grandes langostas y vinos de 500 euros la botella.

Pese a que De Rugy se defendió, afirmando que eran cenas de “representación” conforme a sus funciones y que no excedió ningún límite presupuestario, las imágenes provocaron una viva polémica, dentro y fuera de las filas del Gobierno. Especialmente en tiempos de los chalecos amarillos —cuyas protestas han disminuido pero no se han desactivado aún— que han puesto de manifiesto el gran malestar social con una clase política a la que acusan de estar alejada de los problemas de los ciudadanos de a pie.

Además, las revelaciones estaban lejos de acabar. Mediapart destapó también las altísimas facturas de las obras de renovación del apartamento asignado a De Rugy como ministro: más de 63.000 euros, entre ellos un vestidor por 17.000 euros, de nuevo a costa del erario público. Entre otros, también publicó que De Rugy había alquilado un piso en Nantes por encima del precio legal porque se trataba de una vivienda social. Poco antes, el todavía ministro había hecho dimitir a su jefa de gabinete después de que Mediapart informara de que esta había mantenido en París otra vivienda social pese a que durante años no vivió en la capital.

Su dimisión se conoció justo cuando Mediapart se aprestaba a publicar una nueva revelación sobre De Rugy: que supuestamente usó los fondos asignados para gastos representativos como diputado para pagar parte de la cotización a su partido.

Pese a los crecientes cuestionamientos de políticos de la oposición, el Gobierno de Emmanuel Macron mantuvo hasta el último momento la confianza en De Rugy, quien estuvo en un lugar destacado en la tribuna presidencial durante el desfile del domingo por la fiesta nacional del 14 de julio. Desde Belgrado, el presidente dijo el lunes que le había pedido al primer ministro “aportar toda la claridad” sobre el asunto antes de tomar cualquier decisión «basada en hechos”, ya que, si no, advirtió, Francia podría convertirse en “la república de la delación”. A pesar de aceptar ahora su dimisión como una “decisión personal”, según el Elíseo, la portavoz del Gobierno, Sibeth Ndiaye, subrayó que hasta la fecha “no hay indicios» de que De Rugy «transgrediera las reglas».

 

 

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Francia fija las elecciones municipales de 2020

Las elecciones municipales francesas ya tienen fecha. Según ha anunciado el Ministerio del Interior, la primera vuelta tendrá lugar el 15 de marzo de 2020 y la segunda una semana más tarde. Tras los comicios europeos de mayo, es la próxima gran cita electoral para el partido de Emmanuel Macron, La República en Marcha (LREM), una formación joven sin aún fuerte arraigo territorial. Una de las grandes batallas se librará en París, donde la alcaldesa socialista, Anne Hidalgo, busca un segundo mandato frente a una fuerte competencia. El candidato oficialista, el exportavoz de Gobierno Benjamin Griveaux, se impuso en un proceso interno criticado por algunos de sus rivales, entre ellos el exministro macronista Mounir Mahjoubi y el diputado también de LREM Cédric Villani.




Fuente: El Pais

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