Alarma en el sector de las artes escénicas ante la posible regresión de los Teatros del Canal a la programación de Albert Boadella y el abandono del modelo de Alex Rigola y Natalia Álvarez (responsable desde que el director catalán dimitiera por la actuación policial del uno de octubre de 2017). “Pedimos al nuevo gobierno de la Comunidad de Madrid que mantenga el actual proyecto y la dirección de los Teatros del Canal para que, como en algunos países que tenemos cerca, la cultura pueda transformarse y avanzar al ritmo de la sociedad y no al de los partidos políticos”, puede leerse en una carta firmada por más de mil profesionales que reclaman a Marta Rivera de la Cruz, la nueva Consejera de Cultura, Deportes y Turismo, la continuidad del proyecto y del equipo actual.

Después de una década de existencia, uno de los grandes centros escénicos nacionales -con un presupuesto de 3,8 millones de euros para 2019 y 25 coproducciones entre los 60 espectáculos programados- atraviesa el tránsito crítico de la llegada del nuevo Ejecutivo a la Comunidad de Madrid y sus nuevas políticas culturales, determinadas en esta legislatura por el Gobierno de PP y Ciudadanos, posibilitado con los votos de Vox. Como consecuencia de la sustitución de Jaime de los Santos (PP) por Rivera de la Cruz (Ciudadanos) al frente de la cartera, la actual directora ha quedado cesada de manera técnica, aunque podría ser ratificada en su cargo. Este periódico ha podido saber que la consejera de Cultura no se ha puesto en contacto con la directora cesada, que ha logrado en el último año una tasa de ocupación del 85%.

Tampoco ha sido designado quién ocupará el cargo de la Dirección de Promoción Cultural, puesto al que reporta directamente la dirección de los Teatros del Canal, aunque Marta Rivera de la Cruz mantiene en estos momentos una intensa agenda de entrevistas para seleccionar ambos puestos como reconoce a EL PAÍS. “Llevo diez días en el cargo y estoy reuniéndome con profesionales y técnicos para ver cuál es la mejor dirección. No voy a tomar ninguna decisión frívola con una joya cultural como son los Teatros del Canal, tengo que tomar todo el tiempo necesario. Estamos estudiando lo que se ha hecho hasta el momento para ver cómo mejorarlo. Yo he disfrutado de espectadora de esta última etapa y el objetivo debe ser la excelencia en los contenidos, al margen de si son conservadores o progresistas. La oferta programada debe escapar al circuito privado y comercial”, apunta Rivera de la Cruz.

Ninguno de los tres directores que ha tenido el centro en estos diez años ha sido seleccionados por concurso público. Todos son fruto de la designación política directa de las presidentas Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso (PP), tendrá que negociar con la consejera de Cultura y de Ciudadanos, quién debe responsabilizarse de la gestión y programación del complejo escénico. “Hasta el momento nadie ha venido a decirme cómo actuar. Me siento muy respetada y mi equipo también. Estamos valorando su hacer un concurso público o no para la selección de la dirección”, cuenta. Rivera de la Cruz ha nombrado viceconsejero a Daniel Martínez, editor fundador de Salto de Página, que estuvo a su lado en el Congreso haciendo frente a etapas difíciles como la aprobación de la Ley de Propiedad Intelectual.

El público «normal»

En este vaivén político que hace tambalear el suelo del escenario, la derecha debe decantarse por un corte más tradicional (el impulsado por el PP de Aguirre) o más contemporáneo (el PP de Cifuentes). En los Presupuestos Generales de la Comunidad de Madrid para 2019, en el apartado dedicado a la Cultura se deja por escrito el fomento de “la internacionalización de la cultura en las artes escénicas” en los Teatros del Canal. Frente a esta decisión de Jaime de los Santos, el actor, director, dramaturgo y padre fundador de Ciudadanos, Albert Boadella, ha criticado en Twitter el estilo del ex consejero. “Hay que devolver los Teatros del Canal al público normal que le gusta disfrutar con el arte y no aburrirse con experimentos para sectas progres”, escribió el ex director de estos teatros el pasado 19 de agosto. En la última etapa se han podido ver espectáculos de Jan Fabre, Angélica Liddell o Rodrigo García.

Esta es la cuestión a la que se enfrenta el centro escénico tras el cambio político: ¿debe seguir siendo un “Centro de Artes Escénicas Contemporáneas” o un centro con “público normal”? De momento, Isabel Díaz Ayuso deja una pista para vislumbrar la respuesta a esta guerra cultural a la derecha. El domingo felicitó públicamente a Andrea Levy, delegada de Cultura del Ayuntamiento de Madrid, por rectificar la decisión de Manuela Carmena, que desvinculó de las Naves del Matadero al Teatro Español. De esta manera recuperará las dos salas que disponía en el centro cultural, antes de 2017. Aquel año, y bajo la dirección de Mateo Feijoó, se impulsó el Centro Internacional de Artes Vivas, centrado en la difusión de la danza y el teatro más experimental. La apuesta en exclusiva para las vanguardias rebelión a una parte de la profesión, que demandaba más tradición.

La derecha se debate entre lo contemporáneo y lo tradicional en las dos Administraciones madrileñas, con una salvedad: Levy rectifica a Carmena, pero ¿se atreverá Díaz Ayuso a rectificar la política cultural de Cristina Cifuentes? De hecho, si esto ocurre será Ciudadanos y a su consejera de Cultura quien deba dar la cara para mover ficha en una dirección más conservadora que el pasado PP. Por eso suena con tanta fuerza Juan Carlos Pérez de la Fuente como sustituto de Natalia Álvarez. El director de escena había sido contratado por Ana Botella, nombrado a dedo en julio de 2014, para dirigir el Teatro Español y fue despedido de su cargo por Manuela Carmena, en marzo de 2016. El Ayuntamiento reconoció el despido improcedente y saldó el caso con una indemnización cercana a los 50.000 euros. El ex responsable del Centro Dramático Nacional (CDN) -cuando José María Aznar era presidente del Gobierno- asegura a este periódico que si bien estuvo en la toma de posesión de Díaz Ayuso, nadie le ha llamado desde la Comunidad de Madrid para ofrecerle el cargo.

La programación de Natalia Álvarez está cerrada hasta junio de 2020, con un contenido que quizás no satisfaga a la formación de ultra derecha, VOX, aliada del PP y Ciudadanos. La compañía Kor’sia montará una reivindicación feminista “frente a un imaginario saturado de masculinidad”; la visión poco complaciente sobre la infancia y la familia que propone Peeping Tom; o la cruda visión de Angélica Liddell sobre la memoria de sus padres fallecidos. La carta del sector que apoya su gestión subraya que “el actual proyecto de los Teatros del Canal ha ampliado y mejorado, de manera decisiva, el paisaje artístico de la región. Entre otras cosas por la presencia constante de grandes nombres de la escena internacional en sus escenarios, por la altísima ocupación de sus tres teatros, por las producciones de compañías nacionales o por haberse convertido en la casa de la danza que esta ciudad nunca tuvo”.

Para la bailarina y coreógrafa Luz Arcas (de La Phármaco), “la gestión de Teatros del Canal en los últimos años ha conseguido algo muy difícil: una programación de calidad, arriesgada y original”. Además cree que “el público ha respondido” y que el centro de danza se ha convertido “en un espacio realmente público, visible y accesible”. Celso Giménez, de La Tristura, explica que nunca olvidará el día que salió la primera programación de este equipo de dirección: “Por primera vez teníamos un centro de artes escénicas comparable al de otras capitales europeas y no era necesario subirse a un avión para ver cosas en Avignon, París o Cracovia”.

Un puesto en la liga de los grandes teatros europeos

Raquel Vidales

El cambio se produce en un momento crítico. Desde que Álvarez Simó asumió la dirección, primero junto a Àlex Rigola y en solitario tras la dimisión de este en protesta por las cargas policiales del referéndum catalán de 2017, la institución ha ganado prestigio en los circuitos internacionales y ha entrado a formar parte de la red Próspero, la liga de los grandes teatros europeos, en la que juegan colosos como la Schaubühne de Berlín, el Odéon de París o el Internationaal Theater de Ámsterdam. Cada verano los responsables de estos centros se reúnen para organizar coproducciones de espectáculos de gran formato y en este momento se están gestando ya los que van a estrenarse en la temporada 2020-2021. La entidad madrileña podría quedar fuera de estos proyectos si se produce un giro en su línea de programación.

En la temporada que ahora empieza los Teatros del Canal participan como coproductores de dos espectáculos de la red Próspero: Primavera, de la compañía española La Tristura, que se estrenará en abril en Madrid, y Orlando, dirigido por la británica Katie Mitchell, que se presenta el 5 de septiembre en la Schaubühne y llegará a Madrid en mayo del año que viene. Mitchell ha dirigido en Londres uno de los espectáculos más sonados de los últimos meses, When We Have Sufficiently Tortured Each Other, con Cate Blanchett a la cabeza del reparto.

Mitchell es solo una de las muchas figuras del teatro internacional que brillan en la programación que ya está cerrada para los próximos meses: Hofesh Shechter, Frank Castorf, Alain Platel, Boris Charmatz, Anne Teresa de Keersmaeker, compañía Peeping Tom o Pippo Delbono, entre otros. También hay nombres de referencia de la creación española contemporánea (Angélica Liddell, Israel Galván, Rocío Molina, El Conde de Torrefiel, La Veronal, La Ribot, Chévere) y destaca además la actividad del Centro de Danza Canal, un hervidero coreógrafico que ofrece soporte cada año a 24 compañías residentes. En las últimas tres temporadas, el Canal ha escalado del puesto 25 al siete en la clasificación de instituciones culturales españolas más valoradas que realiza cada año el Observatorio de la Cultura de la Fundación Contemporánea.

Sigue con nosotros la actualidad de Madrid en Facebook, en Twitter y en nuestro Patio de Vecinos en Instagram




Fuente: El Pais

A %d blogueros les gusta esto: