Salud

Diez consejos para pacientes con espondiloartritis


Las espondiloartropatías o espondiloartritis constituyen una familia heterogénea de enfermedades reumáticas que comparten características clínicas, patogénicas, genéticas, radiológicas, epidemiológicas y de respuesta terapéutica, lo que permite diferenciarlas de otras enfermedades inflamatorias del aparato locomotor. Dentro de este conjunto de patologías se encuentran la espondiloartritis axial y la artritis psoriásica, así como las artritis relacionadas con la enfermedad inflamatoria del intestino y las artritis reactivas a infecciones. Sobre estas ellas, que afectan al menos a medio millón de pacientes en España, han debatido los especialistas en Reumatología reunidos en la II edición de «Lo Mejor del Año en Espondiloartritis», que se ha celebrado recientemente.

Con ayuda de los doctores Victoria Navarro y Rubén Queiro, coordinadores del curso, y la doctora Raquel Almodóvar, delegada de la Comisión de Docencia y Formación de la Sociedad Española de Reumatología (SER), se ha elaborado el siguiente decálogo con consejos para pacientes con espondiloartritis:

1. NO FUMAR. Diversos estudios han demostrado que el tabaco se asocia a que la enfermedad esté más activa, exista mayor daño estructural a nivel de la columna y peor estado de salud, respuesta y adherencia a terapias. Aunque al principio resulte difícil, el abandono del hábito tabáquico contribuirá a que mejore la enfermedad.

2. HACER EJERCICIO. Este debe adaptarse a los gustos y condiciones de cada paciente. Los beneficios de realizar una actividad física con regularidad que se han observado en estudios científicos realizados específicamente en personas con espondiloartritis son los siguientes:

­ Disminución de la inflamación (actividad inflamatoria).

­ Mejoría de la función física. Aumenta la capacidad de realizar tareas que requieren esfuerzo físico.

­ Los ejercicios mejoran la capacidad de la caja torácica de expandirse y la cantidad de aire que es posible introducir en los pulmones.

­ Mejoría de la movilidad y flexibilidad vertebral. Disminución de la sensación de rigidez.

­ Mejoría del estado de ánimo, ansiedad y aumento de la sensación de bienestar.

­ Disminución del dolor.

­ Mejoría de la forma física.

­ Mejoría calidad de vida.

­ Disminución de la fatiga.

­ Mejoría del sueño y descanso nocturno.

3. CUIDAR LA ALIMENTACIÓN. Las recomendaciones son las mismas que para la población general: evitar la obesidad y hacer una dieta mediterránea y equilibrada, controlando las dietas con excesivas calorías y evitando alimentos con alto contenido en colesterol. Además, conviene evitar el consumo de alcohol, ya que estas bebidas limitan el uso de aquellos medicamentos que pueden afectar al hígado. Por otro lado, recientemente hay datos de que la obesidad se relaciona con peor respuesta a las terapias.

4. HABLAR CON EL REUMATÓLOGO. Cada paciente es distinto y sus hábitos de vida también lo son, por ello es importante que hable con su reumatólogo, le exponga sus dudas y tomen decisiones conjuntas, de manera que los profesionales puedan dar a cada paciente una atención y tratamiento específico.

5. INFORMARSE SOBRE LA ENFERMEDAD. El paciente debe estar informado sobre su dolencia y tratamiento para tomar decisiones consensuadas junto a su médico. Para ello es importante que pregunte sus dudas al reumatólogo y si busca información por su cuenta, por ejemplo, en internet, lo haga en páginas cuyo contenido esté elaborado por profesionales médicos y avalado por alguna institución, como la web de la Fundación Española de Reumatología: www.inforeuma.com

6. SEGUIR LA MEDICACIÓN PAUTADA. Cuando la persona logra controlar la enfermedad pueden mejorar sus síntomas y su calidad de vida, para ello es importante acudir a las citas con el reumatólogo y realizarse los análisis y las pruebas médicas que le indiquen. Así como, no abandonar ni alterar la medicación pautada por el médico sin que éste lo diga. Mantener la enfermedad controlada es fundamental para que no dé lugar a enfermedades asociadas, como problemas cardiovasculares o diabetes, que pudieran agravar la calidad de vida del paciente.

7. MANTENER UNA HIGIENE ADECUADA DE LA BOCA. Resulta conveniente acudir a revisiones odontológicas y mantener una higiene dental adecuada, ya que se ha observado que las personas que tienen inflamaciones de las encías y dientes (periodontitis) tienen más probabilidad de padecer otras enfermedades inflamatorias.

8. CUIDAR LAS RELACIONES SOCIALES. Tener la mente ocupada, una actitud positiva y hacer planes mejorará su estado de ánimo. Sus amigos y familiares pueden ayudarle con apoyo emocional, comprendiendo y aceptando sus limitaciones y prestándole ayuda física, para ello es importante que hablé con ellos sobre su enfermedad. Asimismo, puede resultarle útil pertenecer a alguna asociación de pacientes, en las que encontrará personas que conviven con su misma enfermedad y le podrán dar apoyo con algunas dudas o necesidades que le puedan surgir. Por ejemplo, la Coordinadora Española de Asociaciones de Pacientes de Espondiloartritis (CEADE): www.espondiloartritisaxial.org

9. EVITAR EL ESTRÉS. Resulta importante descansar correctamente y dormir las horas suficientes, puesto que el descanso nocturno resulta fundamental para encontrarse bien física y mentalmente.

10. OJO ANTE LOS DOLORES ABDOMINALES. Las espondiloartritis se encuentran asociadas con otras patologías inflamatorias, como la enfermedad inflamatoria intestinal (enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa). Por eso, ante síntomas como dolores abdominales frecuentes, diarrea o pérdida de peso injustificada, se debe consultar con el reumatólogo porque es posible que le tenga que derivar a un especialista del Aparato Digestivo.

Para más información consultar: www.espondilitisconfuturo.org




Fuente: La Razón

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