Sin antibióticos eficaces para la atención y prevención de las infecciones, los principales avances de la Medicina, como el trasplante de órganos, la quimioterapia, la cirugía o la atención de pacientes críticos, se verían comprometidos. Esto puede llegar a suceder si, como explica el doctor Manuel Escolar, responsable del Departamento Médico de Cinfa, seguimos haciendo un uso incorrecto de estos medicamentos, lo que «implica, por ejemplo, que se tomen sin seguir las instrucciones del profesional sanitario, que se empleen erróneamente para tratar dolencias causadas por virus (como gripes o resfriados), que se adquieran sin receta médica o que se interrumpa su toma antes de completar el tratamiento».

Y es que, tal y como recoge la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (Aemps), cada año 33.000 personas mueren en toda Europa como consecuencia de infecciones hospitalarias causadas por bacterias resistentes. Según las cifras del Registro del Conjunto Mínimo Básico de Datos (CMBD), en España se contabilizan alrededor de 3.000 muertes anuales por este mismo motivo.

Por tanto, con el fin de garantizar la salud de todos y evitar que los tratamientos se vuelvan ineficaces, es muy importante saber en qué casos o ante qué patologías se ha de recurrir a ellos. «Las infecciones respiratorias habitualmente están producidas por virus y son la causa más frecuente de un uso inadecuado: por ejemplo, para los catarros, gripes, resfriados o incluso faringitis, los antibióticos no son necesarios porque ni bajan la fiebre, ni reducen la tos, ni la mucosidad, ni los estornudos», asegura el doctor Escolar.

Para aquellos que tengan dudas de cuándo se pueden –y deben– utilizar y cuándo no, aquí va un decálogo con las diez recomendaciones para consumir antibióticos de manera responsable.

1. Nunca automedicarse. Puede estar cometiendo el error de consumir medicamentos totalmente ineficaces para combatir su infección y, por tanto, estar contribuyendo al aumento de la resistencia de las bacterias patógenas. Además, expone a su organismo sin necesidad a reacciones alérgicas o efectos secundarios adversos.

2. Recuerde que no son eficaces para curar catarros y gripes. Estas infecciones están causadas normalmente por virus, y los antibióticos sólo actúan contra las bacterias. Tampoco alivian el dolor o la fiebre.

3. No solicite antibióticos al farmacéutico sin que el médico se los haya indicado. No presione al profesional sanitario para que le dispense estos medicamentos si acude sin receta a la farmacia ni exija al médico que se los prescriba, si no los considera necesarios.

4. Tampoco los solicite para sus hijos. Si el niño muestra síntomas de alguna infección, llévelo al pediatra, quien le indicará si es necesario administrarle o no un antibiótico. Sino puede ser dañino para la salud de su hijo y hacer más difícil su curación cuando contraiga una infección que de verdad requiera antibióticos.

5. Siga fielmente las instrucciones del doctor cuando los tome. Debe respetar y cumplir todas sus pautas, tanto en lo referente a la dosis que debe tomar, como a la duración del tratamiento. Las resistencias de las bacterias a estos fármacos aumentan cuando se tomen en dosis incorrectas o de forma irregular.

6. Organícese para cumplir el horario al pie de la letra. Antes de empezar, piense en qué horas le resultan más fáciles respetar con la frecuencia indicada por su médico. Por ejemplo, si le prescriben una dosis cada ocho horas comience a las 8:00 de la mañana, tome la siguiente a las 16:00 y la última, a las 12:00 de la noche. Si sólo resulta necesaria una dosis al día, tómela siempre a la misma hora.

7. Complete el tratamiento hasta el final. No lo interrumpa aunque desaparezcan los síntomas de la enfermedad, ya que para que sean efectivos, los antibióticos tienen unos tiempos que hay que respetar.

8. No guarde ni tome los que le sobren después del tratamiento. Si ha recibido más dosis de la que le recetaron, no las guarde para tomarlas cuando vuelva a sentir síntomas. En su lugar, pregunte a su farmacéutico cómo deshacerse de los antibióticos de manera adecuada o transpórtelos a un punto Sigre.

9. Siempre que esté recomendado, vacúnese para evitar las infecciones. De esta manera, vela por su salud, al tiempo que contribuye a evitar que las bacterias aumenten la resistencia a los antibióticos. Acompañe además a sus hijos o mayores a vacunarse cuando su administración esté recomendada para ellos.

10. Para su mascota, también con receta. El veterinario decide su tratamiento y prescribirá el antibiótico sólo cuando sea necesario. No le de medicamentos sobrantes que pueda tener en casa. Las bacterias también pueden hacerse resistentes a consecuencia de un mal uso de estos medicamentos en animales.




Fuente: La Razón

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