Francesc Homs, Joana Ortega, Quim Torra, Irene Rigau y Artur Mas, en el Palau de la Generalitat en el quinto aniversario del 9-N. Foto: ANDREU DALMAU (EFE) / Vídeo: GIANLUCA BATTISTA y ALBERT GARCIA

El procés ha dividido a la sociedad, ha triturado partidos y también ha truncado carreras políticas. Sea por la ilegalidad de sus actos o por las diferencias ideológicas, la apuesta por la independencia unilateral ha causado entre las filas del nacionalismo catalán no menos de 30 bajas de nombres que formaban parte de la élite política de Cataluña. Una veintena de estos surgieron de la extinta Convergència i Unió, mientras que media docena forman parte del mundo de ERC. El último caso podría ser el de Quim Torra, presidente de la Generalitat, tras la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) que le inhabilita para ocupar cargos públicos electos por desobedecer a la Junta Electoral Central.

Los predecesores de Torra en el cargo, Artur Mas y Carles Puigdemont, son el exponente de la factura que el nacionalismo catalán ha pagado por la estrategia de la independencia unilateral. Artur Mas perdió primero la oportunidad de revalidar el cargo, en 2015, tras el veto de la CUP a que fuera elegido presidente y condujera a Cataluña en la famosa contrarreloj de 18 meses para proclamar la república. La puntilla llegó en 2018, cuando el Tribunal Supremo confirmó una condena a Mas de 13 meses de inhabilitación por el delito de desobediencia tras la organización de la consulta de independencia del 9 de noviembre de 2014. La inhabilitación se prolongará hasta el próximo febrero. Por el 9-N fueron inhabilitados otros tres dirigentes de referencia de la desaparecida CiU: Francesc Homs, Irene Rigau y la democristiana Joana Ortega. Homs, que ejerce como abogado, coordinó las defensas en el juicio del procés; Rigau está en el patronato de varias fundaciones y Ortega es la secretaria general de la Asociación Catalana de Municipios.

El PDeCAT, entidad heredera de CDC, tiene en prisión a tres de los que fueron sus pesos pesados: los exconsejeros Quim Forn, Jordi Turull y Josep Rull. Fueron condenados en el juicio del 1-O junto a otras dos antiguas personalidades del partido, Santi Vila —hoy director general de Aigües de Banyoles— y Meritxell Borràs.

Mas y Puigdemont, exponentes del coste de la estrategia por la independencia

El PDeCAT y su plataforma electoral Junts per Catalunya han tenido también bajas relevantes provocadas por las disensiones internas. Han sido apartados referentes que han discrepado del liderazgo de Puigdemont defendiendo un independentismo más pragmático: Marta Pascal, que hoy es senadora, renunció en 2018 a estar en la dirección del PDeCAT. Puigdemont también apartó de las listas al Congreso a diputados como Carles Campuzano y Jordi Xuclà. El por entonces president también forzó en junio de 2017 a que salieran del Gobierno los consejeros que no creían en la unilateralidad: primero fue cesado Jordi Baiget y luego abandonaron el barco los convergentes Jordi Jané y Neus Munté —ahora concejal de Barcelona—, y Meritxell Ruiz.

La primera crisis en el espacio de CiU fue la de Unió. Los democristianos se partieron en 2015 entre el sector independentista y el constitucionalista. La formación acabó por desaparecer y se precipitó la retirada de su líder, Josep Antoni Duran i Lleida, y de su mano derecha Josep Maria Pelegrí. El primero ejerce como abogado y Pelegrí es consultor en el sector agrícola. “El proceso de transformación de los partidos en Cataluña ha afectado sobre todo a los partidos que generaron los grandes consensos en los años ochenta y noventa; a CiU, sin duda, pero también al PSC”, reflexiona Campuzano.

Los socialistas sufrieron entre 2014 y 2015 la escisión de los sectores partidarios del derecho de autodeterminación. Veteranos del PSC como Joaquim Nadal, Montserrat Tura, Marina Geli o Antoni Castells dejaron el partido, pero también lo hizo un nombre más joven y con futuro como Joan Ignasi Elena, que disputó el liderazgo a Pere Navarro, por entonces el primer secretario del partido y hoy delegado del Estado en el Consorcio de la Zona Franca. Navarro tuvo que renunciar al cargo en 2014 tras los malos resultados electorales del PSC. “A medida que los partidos se han polarizado en el eje Cataluña-España, los partidos que en este eje aspiraban a situarse en los espacios centrales han sido los grandes perjudicados”, explica Campuzano.

El PDeCAT y Junts per Catalunya han tenido otras bajas por las disensiones

Puigdemont sigue siendo un actor político de referencia, pero desde Bélgica, para evitar ser juzgado en España. Del resto de políticos independentistas en el extranjero para escapar de un juicio en España, solo Toni Comín y Clara Ponsatí tienen voluntad de continuar en la primera línea política, pleiteando para obtener su escaño como eurodiputados.

Tanto Comín como el exconsejero de Cultura Lluís Puig, también en Bélgica, son nombres que ERC proyectó pero que han terminado por sumarse al proyecto de Puigdemont. De los políticos independentistas en el extranjero, solo Meritxell Serret y Marta Rovira forman parte de ERC. Rovira es formalmente secretaria general, aunque mantiene desde Suiza un perfil público discreto. Oriol Junqueras sí ejerce como presidente de ERC, pese a estar encarcelado desde 2017. Otros republicanos en prisión son la expresidenta del Parlament Carme Forcadell y la exconsejera de Trabajo Dolors Bassa. También han caído nombres próximos a ERC como los exconsejeros Raül Romeva, en prisión, o Carles Mundó, condenado a 20 meses de inhabilitación.

Una “transformación espectacular de la política”

El exconseller de Justicia Carles Mundó opina que el rápido crecimiento del independentismo ha provocado “una transformación espectacular del panorama político y de todas las fuerzas políticas”. Él cree que la especial afectación en el ámbito de CiU puede deberse a un cambio más brusco: “Hasta 2012 tenía un pacto de estabilidad con el PP y poco tiempo después tomaron la bandera del independentismo. Es posible que esa transformación en un lapso de tiempo tan corto produjera una cierta incomprensión a una parte de esta familia política”. Mundó subraya que la “transformación radical” también afectó al PSC y a la izquierda alternativa de Iniciativa per Catalunya (ICV).

Los ecosocialistas, en proceso de disolución, se han integrado en la familia de los comunes. Joan Herrera y Dolors Camats abandonaron la política ante la renovación de caras que capitaneó Ada Colau. Joan Coscubiela, líder de los comunes en el Parlamento catalán durante los años más convulsos del procés, asegura que en la marcha de Herrera y Camats pesó más “el proceso de confluencia de ICV en los comunes” que el conflicto nacional. Coscubiela no se siente una “víctima” del procés porque ya tenía previsto retirarse de la vida parlamentaria, pero recuerda que ni él ni Lluís Rabell tuvieron el apoyo de Colau y de su equipo. Podemos en Cataluña ha sufrido dos cambios abruptos en la secretaría general: el de Albano Dante Fachín en 2017, tras su enfrentamiento con Pablo Iglesias, y el de Xavier Domènech en 2018, por motivos personales.

Coscubiela es hoy director de la escuela de cuadros de Comisiones Obreras; Mundó ha vuelto a la abogacía; y Campuzano es el director de Dincat, federación de entidades de atención a la discapacidad intelectual.




Fuente: El Pais

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