Los cinco miembros de La Manada han sido detenidos, según confirma su abogado, Agustín Martínez Becerra. Algunos de ellos planeaban de salir de la ciudad. El arresto ha tenido lugar apenas una hora después de que concluyera la vista pública en el Tribunal Supremo y antes de emitir el fallo. La detención se ha producido a petición de la Audiencia de Navarra que ha emitido una orden de busca y captura inmediata contra los cinco integrantes del grupo ante el posible riesgo de fuga.

La policía había extremado la vigilancia de La Manada a lo lar. La última vez que pudo vérseles en libertad fue esta mañana a su salida de los juzgados de Sevilla, donde todos los lunes, miércoles y viernes han de presentarse a firmar, como parte de las medidas estipuladas para su libertad condicional. A los cinco: José Ángel Prenda, Alfonso Cabezuelo, Ángel Boza, Antonio Manuel Guerrero y Jesús Escudero se les retiró el pasaporte.

“No esperábamos que la orden de busca y captura fuera tan rápida ni que la sentencia fuera a dictarse de manera tan inmediata”, ha explicado a este diario su abogado al poco de conocerse la sentencia del Supremo. Los magistrados han calificado lo ocurrido en los sanfermines de 2016 como agresión sexual y no como abuso, elevando las penas a los condenados a 15 años de cárcel.

No está claro que los miembros de La Manada tuvieran planeado fugarse, ya que no pueden disponer de pasaporte, sino que podría tratarse de una vía para huir de la presión mediática que estaba generando la vista en el Supremo y su posterior resolución.

Durante prácticamente el año que han permanecido en libertad condicional casi ninguno de los integrantes de La Manada han pasado desapercibidos. Al poco de llegar a Sevilla, Antonio Manuel Guerrero, el guardia civil, trataba de renovar su pasaporte pese a tenerlo expresamente prohibido de acuerdo con las medidas cautelares impuestas. Aunque la Audiencia Provincial de Navarra solicitó su reingreso en prisión por riesgo de fuga, finalmente se desestimó la petición. A lo largo de estos meses, el cuerpo decidió suspenderlo de sus funciones.

Ángel Boza, el más joven del grupo, fue detenido en agosto por la sustracción de unas gafas de sol en un centro comercial de Sevilla. Boza, con antecedentes por hurtos similares, ingresó en prisión y fue puesto en libertad este noviembre. Él es el único integrante de La Manada que no está imputado por otro caso de abuso sexual, muy similar al de los Sanfermines, que el resto de sus componentes perpetraron en la localidad cordobesa de Pozoblanco el 1 de mayo de 2016. La Fiscalía pide para ellos siete años de prisión.




Fuente: El Pais

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