Agentes de la policía durante la detención del supuesto miembro del Estado Islámico, en Algeciras. GUARDIA CIVIL

Había jurado fidelidad al Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) y lo estaba difundiendo para ganarse la confianza de sus líderes. Hablaba con dirigentes de la organización terrorista en Siria y se pasaba el día conectado a la red social Telegram tratando de integrarse en grupos cada vez más selectos. Su objetivo era ser aceptado como un firme defensor de la yihad y por eso firmaba sus soflamas y sus mensajes, «como muestra de que estaba con ellos a muerte», señalan fuentes de la investigación de la Policía Nacional que ha llevado a la detención de un presunto yihadista en Algeciras (Cádiz).

N. E. A., de 51 años, es marroquí, está casado y tiene dos hijas. Vivía sin oficio ni beneficio, haciendo alguna chapuza como tapicero de vez en cuando o pasando días enteros en el café, señalan las mismas fuentes. Inicialmente no tomaba ninguna medida de seguridad. Usaba su propio teléfono personal para meterse en los chats, como queriendo «exhibir», de ese modo, «su valentía y su nivel de compromiso con la yihad».

La Policía Nacional le detuvo el miércoles pasado en su casa de Algeciras por su presunta participación en delitos de enaltecimiento, autoadoctrinamiento y por su pertenencia al Estado Islámico. En el desarrollo de la operación, que ha contado con la colaboración de un analista de Europol, se ha practicado también el registro de su domicilio.

Manuales para atentar

El detenido, que ha ingresado en prisión provisional sin fianza, venía mostrando en los últimos tiempos una intensa actividad en redes sociales y en grupos de mensajería. Se descargaba y acumulaba contenidos a favor de la organización terrorista. Entre el material que almacenaba y visionaba, se hallaban vídeos y manuales destinados a la autocapacitación para cometer atentados y tutoriales que facilitaban información detallada para elaborar explosivos con medios caseros o cómo atentar empleando armas blancas o vehículos, informó la Policía Nacional en un comunicado.

N. E. A. llegó a estar integrado en más de una veintena de grupos de mensajería de distintas plataformas. Dentro de estos, logró acceder a algunos «extremadamente exclusivos» y solo aptos para personas consideradas integrantes de la organización, como esos chats en los que conversaba con otros miembros del ISIS que se encontraban en zona de conflicto.

Desde alguno de esos restringidos grupos se han vertido las amenazas más recientes en castellano contra España y algunas de sus instituciones, las cuales han sido elaboradas por las principales productoras del aparato propagandístico de ISIS.

A ojos de la policía, el detenido, que no ocultaba su afinidad con el grupo terrorista y exteriorizaba abiertamente su animadversión a los valores occidentales, supone una «amenaza real» para la seguridad de España. Pese a no responder al perfil de otros detenidos más jóvenes que desarrollan estas conductas delictivas en la red, el detenido, que ya ha ingresado en prisión, «mostraba un elevado proceso de radicalización y un alto estado de autodoctrinamiento». De hecho, aludía a que residía en «Al-Andalus», en vez de en Andalucía, región que aspiraba a «recuperar con la ayuda de Alá». Además, mostraba como imagen de sus perfiles a Abu Bakr al-Baghdadi, creador del Estado Islámico en junio de 2014 y máximo representante desde entonces del califato, o a menores de edad armados vestidos con emblemas de la organización y uniformes paramilitares.

En el registro practicado en el domicilio del detenido, los agentes han intervenido diverso material informático para su análisis, así como pruebas de la publicación por su parte del juramento de obediencia al califa Al Baghdadi y, por consiguiente, al ISIS. Este tipo de compromiso entre los miembros de la organización que se hallan en suelo europeo ha supuesto en ocasiones el paso previo a la comisión de atentados.

La investigación de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional se ha desarrollado bajo la supervisión del Juzgado Central de Instrucción número 3 y la coordinación de la Fiscalía de la Audiencia Nacional.




Fuente: El Pais

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