La policía detuvo el martes y después dejó en libertad a Francisco Nicolás González, El Pequeño Nicolás, por agredir al trabajador de una pizzería de la calle Orense, en el barrio de Tetuán de Madrid. El camarero avisó a la policía, que detuvo a González y a otro joven que le acompañaba, según avanzó Abc y confirmó la policía.

El empleado de Tepizzare Gourmet Food, un restaurante de comida rápida, dijo que El Pequeño Nicolás, conocido por hacerse pasar por agente del servicio secreto español (CNI), le intentó clavar un cuchillo. No se tomó bien que el trabajador tratara de echarle del local por su mal comportamiento. Según el relato del agredido, el joven y su amigo habían increpado a una camarera poco antes y él les reprendió. La discusión subió de tono y González, siempre según su versión, agarró un cuchillo con el que intentó agredirle. El trabajador del establecimiento lo evitó, pero recibió varias patadas y puñetazos durante el incidente. Los servicios de emergencias le trataron las heridas que sufrió en las manos cuando intentó evitar la hoja del cuchillo.

La policía llegó al restaurante sobre las 22.00, después de recibir una llamada de teléfono. Según la Jefatura, los dos jóvenes mantuvieron su actitud violenta incluso después de la llegada de los agentes. Incluso, se encararon con uno de los policías, que sufre un esguince en una pierna, aunque la versión policial no aclara cómo se produjo esa lesión. González, de 25 años, fue detenido por agresión y desobediencia a la autoridad. Su amigo, solo por desobediencia. Tras tomarles declaración, fueron puestos en libertad. González dijo por teléfono que esta noche explicaría su versión de los hechos en un comunicado que difundirá en redes sociales.

El Pequeño Nicolás se hizo célebre hace un lustro por sus mentiras. No había cumplido los 20 años cuando se paseaba con un coche conducido por un chófer por los círculos de poder de Madrid asegurando que tenía hilo directo con altos cargos del PP, el Gobierno español y la Casa Real. De aspecto aniñado y verbo fácil, supo hacer creer a todo el mundo que era un pez gordo. Desde Nuevas Generaciones del PP empezó a urdir su gran mentira, ya se había hecho pasar por agente del Gobierno, asesor de distintos cargos políticos o enlace entre la Casa Real y La Moncloa a cambio de favores o dinero. Adicto al name-dropping (mencionar a personas o instituciones de peso en una conversación), solía mostrar fotos con gente importante para darle verosimilitud a sus historias disparatadas. En realidad, solo era un niño con aires de grandeza.  

Figuras clave de la política y el mundo de los negocios cayeron en su trampa y le abrieron las puertas de los círculos de influencia pensando que era alguien bien relacionado. Lo diabólico del caso Nicolás es que también dejó mal a quienes embaucaba, complacientes y serviles en cuanto le nombraban a alguien de las alturas. El paraíso se alcanza con un padrino. Una de sus fotos favoritas aparecía junto al presidente José María Aznar. El servicio secreto español lo persiguió por hacerse pasar por uno de los suyos pero de ese delito fue absuelto ante un tribunal. La Audiencia Provincial de Madrid trató de juzgarle este año por usurpación de funciones públicas, falsedad en documento público y cohecho activo. Un empresario que se sintió engañado le denunció. El juicio tuvo que ser suspendido por los problemas entre El Pequeño Nicolás y su abogada. Según estimaciones judiciales, se reanudará en febrero del año que viene. 

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Fuente: El Pais

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