El más famoso activista prodemocracia en Hong Kong, Joshua Wong, antiguo líder estudiantil en las protestas de hace cinco años en el territorio autónomo chino, ha sido detenido este viernes, según ha denunciado su partido, Demosisto. Además de él, también ha sido detenida Agnes Chow, otra destacada dirigente de esa formación y antigua activista juvenil en el Movimiento de los Paraguas de 2014. La noche antes había quedado arrestado el activista por la independencia Andy Chan. Las detenciones presagian un endurecimiento de la posición de la Policía y el gobierno autónomo ante la ola de manifestaciones que ha supuesto el desafío más grave a la estabilidad de la excolonia británica desde su regreso a la soberanía china.

Wong, de 22 años, fue detenido, según Demosisto, alrededor de las 07.30 (1.30 hora española) mientras se dirigía a tomar el metro en un barrio del sur de la isla de Hong Kong. Mientras caminaba, fue forzado a entrar en una furgoneta sin marcas oficiales, ha explicado el partido. Chow fue arrestada en su domicilio. Ambos han sido trasladados al cuartel general de la Policía, en el distrito de Wan Chai. Joshua Wong ha quedado acusado de incitar, organizar y participar en una asamblea ilegal; Agnes Chow, de incitar y participar en una asamblea ilegal. La Policía también ha presentado cargos contra un tercer miembro del partido, Ivan Lam, aunque este activista se encuentra fuera de Hong Kong.

El tercer detenido, Andy Chan, que fue arrestado cuando se dirigía a tomar un avión, ha quedado acusado de violencia callejera y de atacar a un agente de policía.

Las detenciones se producen después de que la Policía prohibiera el jueves una asamblea y manifestación multitudinaria que había convocado para el sábado el Frente de Derechos Humanos y Civiles, la asociación que ha organizado las principales concentraciones desde que comenzaron las protestas el 9 de junio. El Frente había apelado la decisión, aunque su recurso ha quedado rechazado este viernes.

Los dos activistas son dos de las caras más conocidas de un movimiento de protestas prodemocracia que se jacta de carecer de líderes y de tomar decisiones y organizarse a través de las redes sociales.

Esa falta de liderazgo es una decisión consciente, después de que la mayoría de los líderes del Movimiento de los Paraguas acabaran en la cárcel. El propio Wong ha cumplido dos condenas, y fue puesto en libertad tras cumplir la segunda en junio, pocos días después de que empezaran las protestas actuales. Aunque les ha dado su apoyo, su influencia ya no es la que tuvo en 2014, cuando con 17 años y megáfono en mano galvanizó a los estudiantes de secundaria para participar en las protestas.

Las detenciones, no obstante, amenazan con enfurecer aún más a los participantes en las protestas. Además de la prohibición de la marcha, el jueves también se supo que el líder del Frente, Jimmy Sham, había sido objeto de un ataque con bates de béisbol a manos de dos enmascarados a plena luz del día. Sham resultó ileso, pero su asistente resultó herido.

Pero la presión aumenta para que el gobierno autónomo ataje de una vez las protestas que, violentas en ocasiones, han supuesto el mayor desafío a la autoridad del ejecutivo de Carrie Lam y de China en años. Falta solo un mes para que Pekín celebre el 70 aniversario de la fundación de la República Popular de China con lo que promete que serán los mayores fastos hasta ahora, y no quiere que los acontecimientos en su territorio autónomo empañen los festejos.

El martes pasado, Lam no cerró la puerta al uso de poderes de emergencia para atajar las protestas. Después de que un periódico en lengua china publicara que el gobierno autónomo se planteaba aplicar esa ley, en una rueda de prensa la jefa del gobierno autónomo respondió enigmáticamente que “todas las leyes de Hong Kong, si pueden aportar una vía legal para detener la violencia y el caos, el gobierno autónomo tiene la responsabilidad de considerarlas”.

La ley de Regulaciones de Emergencia hongkonesa otorga amplios poderes al gobierno si su jefe considera que la excolonia se encuentra en estado de emergencia o existe un peligro público. El Departamento de Seguridad, no obstante, ha declarado al periódico local South China Morning Post que la puesta en marcha de la medida requeriría la aprobación del legislativo autónomo. Este órgano no tiene previsto retomar sus sesiones hasta mediados de octubre.

Los participantes en las protestas reclaman la cancelación definitiva del proyecto de ley de extradición, ahora suspendido, que permitiría la entrega de sospechosos a países con los que Hong Kong no tiene un acuerdo, entre ellos China. También reclaman una investigación independiente sobre el comportamiento de la Policía en la represión de las protestas; la puesta en libertad de los detenidos en esos incidentes; la dimisión de Lam y la reapertura de un proceso de reformas democráticas.




Fuente: El Pais

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