Por estos motivos, la búsqueda de los
niños, en la que participaron helicópteros, perros y especialistas de rescate en montaña se centró en el entorno más próximo a la vivienda, incluyendo varios pozos y piscinas.

​Tras varios minutos infructuosos, relatos delirantes y una actitud de «escasa colaboración», los agentes consiguieron que la madre les condujese al lugar en el que se encontraban enterrados sus
hijos, aunque no confesó la autoría del crimen.

La
Guardia Civil ha encontrado enterrados los cadáveres de los dos menores -un niño de tres años y medio y una niña de apenas cinco meses- y ha detenido a la madre de ambos tras confesar, después de varias horas de interrogatorio, dónde estaban sus cuerpos.

De la desaparición de ambos se tuvo constancia tras una discusión entre los progenitores, de la que alertaron a las fuerzas de seguridad varias llamadas, según ha explicado el Delegado del Gobierno en la
Comunitat Valenciana, Juan Carlos Fulgencio.




Fuente: LA Vanguardia

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