La Fiscalía de Medio Ambiente y la Guardia Civil han destapado un caso de exportación ilícita de gases considerados sustancias que agotan la capa de ozono. La empresa investigada se dedicaba a la comercialización y distribución de gases fluorados refrigerantes, pero al tiempo gestionaría irregularmente los gases procedentes de la recuperación pese a ser residuos peligrosos.

Todo indica que, en vez de prepararlos directamente para su eliminación a través de un gestor autorizado. los exportaba.

Estos gases tienen además un gran potencial de calentamiento de la atmósfera


Debieron ser eliminados

Una empresa radicada en Valencia habría eludido su deber de informar a la Comisión Europea sobre las exportaciones reales






La investigación se ha hecho bajo la instrucción de la Fiscalía de Medio Ambiente y Urbanismo.

Las investigaciones se iniciaron a raíz de las comunicaciones recibidas del Ministerio para Transición Ecológica, que alertaban de una presunta exportación irregular de gas refrigerante R-22 regenerado con destino a Panamá.

Sortear los controles

En las investigaciones se descubrió que una empresa radicada en Valencia habría eludido su deber de informar a la Comisión Europea sobre las exportaciones realmente efectuadas y de los datos de almacenamiento de gases refrigerantes.

Tampoco habría comunicado a la administración autonómica la realidad de los gases recuperados y los efectivamente destruidos o eliminados.

La investigación apunta operaciones de exportación bajo la denominación de gas refrigerante HCFC-22 (R-22) “regenerado” por parte de la ciada empresa, que carecía de la preceptiva licencia de exportación concedida por la Comisión Europea.

Reenvasado en lugar de gestionar el residuo peligroso

La empresa habría procedido al reenvasado de líquidos refrigerantes de gas R22 que debieran haber sido gestionados como residuos peligrosos y haberse destinado a eliminación.

No realizó el oportuno registro documental para que la administración pudiera seguir su trazabilidad como residuo de tales sustancias.


Convenio de Montreal

A partir del 1 de enero de 2015, quedó prohibida en el territorio de la UE la introducción en el mercado y uso de los HCFC, en cualquiera de sus estados






Unas 10 toneladas

Se estima que la exportación ilegal es de unos 10.000 kilos del gas, que se pretenderían blanquear con la denominación “regenerado”, sin tener autorización ni capacidad en sus instalaciones para conseguir esta clasificación del gas.

El contrabando de estas 10 toneladas de R-22 habría supuesto un beneficio económico de entre medio millón y un millón de euros.

Situación medioambiental.

Este tipo de actividades están sujetas a un estricto control debido al acuerdo contenido en el Convenio de Montreal, que prevé reducir las sustancias que agotan la capa de ozono (que nos protege de las radiaciones ultravioleta)

Los hidroclorofluorocarbonos (HCFC) son la segunda generación de refrigerantes que están vigentes actualmente. Desde el año 2010, está prohibido el uso y la introducción en el mercado de gases que agotan la capa de ozono y, a partir del 1 de enero de 2015, quedó prohibida en el territorio de la Unión Europea la introducción en el mercado y uso de los HCFC, en cualquiera de sus estados (puro, reciclado o regenerado).

Mecanismos de control

En la investigación realizada, ha sido fundamental el funcionamiento de los mecanismos europeos establecidos para controlar el uso o comercio de estas sustancias.

La Unión Europea, a través del sistema de expedición de licencias (ODS Licensing System) y de las comunicaciones (a las que están obligadas los operadores de sustancias identificadas como sustancias que agotan la capa de ozono) puede evaluar la magnitud de su impacto ambiental de estas sustancias y garantizar que las mismas están sometidas al debido control.





Gases de efecto invernadero

Además, estas sustancias son gases de efecto invernadero con un gran potencial de calentamiento. si se compara con el dióxido de carbono (CO2). La liberación de 1 kilos de R-22, en términos de calentamiento atmosférico, equivaldría a la emisión de 1700 kg. de CO2.

Es decir, las casi 10 toneladas de R-22 objeto de la exportación habrían supuesto casi 17.000 toneladas de CO2 en potencial de calentamiento Global.

Alcance internacional

Los gases refrigerantes ilegalmente exportados fueron enviados a Panamá, en vez de haber sido enviados a plantas específicas para su eliminación.

En esta investigación, ha sido fundamental la colaboración y coordinación de la información llevada a cabo por EUROPOL, así como la colaboración prestada por autoridades competentes en la materia tanto del Ministerio para la Transición Ecológica y la Generalitat de Valencia.








Fuente: LA Vanguardia

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