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Depeche Mode: la eterna vanguardia


Decían que la música electrónica era un producto perenne, que era un estilo asociado a una década concreta, la de los ochenta, con fecha de caducidad. Pero Depeche Mode desafió al tiempo y los prejuicios para no solo resistir, sino mantenerse vigentes durante cuatro décadas. Eso es lo que mostrarán el 7 de diciembre en Barcelona y el 16 en Madrid, antes de volver a la capital el próximo año, en el festival Mad Cool que se celebrará entre el 12 y el 14 de julio. Los británicos tienen ya todos los galones, pero siguen desafiándose: su último álbum «Spirit», fue considerado por la crítica como un argumento más para la leyenda. Lejos de adocenarse, el grupo de Dave Gahan (voz), Martin Gore (guitarra y teclado) y Andy Fletcher (teclado) demostraron que el óxido artístico no tiene nada que ver con el tiempo si el talento se gestiona bien. Y no es fácil para una banda que tiene en su mochila auténticos clásicos como «Music for the masses» (1987) o «Violator» (1990), junto a canciones ya legendarias como «Just can’t get enough», «Never Let Me Down Again», «Personal Jesus» y «Enjoy the silence».

extraño y singular

Su gira mundial les tendrá durante más de un año en la carretera del mundo. El propio Gahan confesó que buena parte del trabajo estaba enfocado para formar una parte compacta de su repertorio dentro de los conciertos, y no solo un débil argumento para acompañar las canciones más clásicas y hacer caja, como sucede con tantos grupos veteranos. Pero Depeche Mode no ofrecen únicamente música. Su nueva gira cuenta con un tremendo equipo de sonido y luces, junto con un acompañamiento visual diseñado por el mismísimo Anton Corbijn. Además, incluye a otros dos músicos de apoyo como Christian Eigner (batería) y Peter Gordeno (teclados). Todo es extraño y singular en Depeche Mode, un grupo que elevó a la categoría de estadios una música que en principio parecía destinada a recintos más privados. Otra de sus peculiaridades es la importancia extrema que le dan a sus textos, otra «rara avis» en el género. «Siempre hemos sentido que somos un montón de raros y estamos orgulloso de ello. Nuestra música es escuchada por gente que se ha sentido incomprendida, marginada o que no se entraba dentro del grupo de chicos populares. Vimos eso desde nuestros inicios, cuando nosotros éramos los chicos que huíamos por la calle de gente que pensaba que éramos raros. Nuestra música no encaja en ninguna de sus visiones», explicó Gahan durante la promoción de «Spirit».

Los comienzos de Depeche Mode ya fueron extraños. El inicio de la gestación data de 1977, pero no fue hasta 1980, el momento en el que entró Gahan, cuando el grupo vivió en una nueva dimensión. «Dreaming Of Me» fue su primer sencillo importante, le siguió «New Life» y después llegó el bombazo de «Just Can’t Get Enough». Depeche Mode ya estaban listos para asaltar el complejo mundo de la comercialidad sin que para ello tuvieran que sacrificar la calidad. También es cierto que en sus primeras canciones no contaron con el favor de la crítica y que la revista «Rolling Stone» calificó sus composiciones como «pastiches». Pero he aquí un nuevo caso en el que el fervor de los seguidores propició una revisión en la opinión de los críticos. Depeche Mode había llegado para quedarse, aunque lo que muchos no sabían es que conseguirían aguantar el paso del tiempo, el devenir de las modas y el hundimiento de la industria del disco tal y como ésta fue conocida durante el siglo XX. Sus biógrafos hablan de etapas diferenciadas entre sí: época industrial, oscuridad, comercialidad, rock electrónico, reconstrucción… Pero si se atiende a su evolución, se comprobará que en realidad nunca se apartaron de un sonido que les hizo reconocibles durante tantas décadas, hasta cuatro, de vanguardia y de gusto por la profesión. Tienen el extraño secreto de la longevidad.

Dónde: Palau Sant Jordi (Barcelona) y WiZink Center (Madrid).

Cuándo: 7 y 16 de diciembre.
Precio: desde 78 euros.

Un festival gigante

El Mad Cool quiere pasar de grande a gigante. Con el adiós a la Caja Mágica llegará el saludo a un nuevo recinto situado en Valdebebas y que está concebido para acoger a más de 80.000 personas en una extensión de 100.000 metros cuadrados. El objetivo es convertir a Madrid en un lugar de referencia dentro del circuito de grandes festivales después de varios intentos baldíos. La novedad de la edición de 2018 será la presencia de siete escenarios, dos más, en los que actuarán, entre muchos que quedan por conocerse, Queens of Stone Age, Massive Attack, Future Islands y MGMT.




Fuente: La razon

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