Hay viviendas que no salen al mercado de compra-venta como lo conocemos. Se enseñan a potenciales compradores de entre clientes exclusivos que buscan mucho más que buenas calidades, luminosidad y excelente ubicación. Aquí te contábamos cómo eligen casa los propietarios que pertenecen al 1% de la población rica. Pero ni siquiera en la selección más prohibitiva se garantiza el buen gusto. En ICON DESIGN hemos visitado dos villas que cumplen con todo lo que se puede desear en la tierra. Seahouse y Cap Adriano, ambas en venta, han sido decoradas con minuciosidad marikondiana por el equipo de Terraza Balear, con piezas de la casa Minotti.

Mudarse a Seahouse es un simple gesto: entrar y abrir una cerveza sobre el mar. El estudio de interiorismo que trabajó con el arquitecto Achim Marwitz en esta casa sobre un acantilado de Mallorca se ha tomado muy en serio aquello de “para entrar a vivir”. Cuesta 14 millones de euros y está sin estrenar. Han sido 900m2 repletos de desafíos y soluciones creativas para llegar al resultado final. Desde la propia entrada. Lo que podía ser una “una caja larga y estrecha súper antipática”, como la define Mariana Muñoz, propietaria y fundadora de Terraza Balear, hoy se ha convertido en una impactante y acogedora bienvenida gracias al creativo trabajo del estudio.

La metamorfosis se consiguió gracias a un patio de doble altura y varios elementos: un jardín vertical que le otorga vida y luz, el entramado de roble claro en el techo que da calidez, y una gran alfombra con un toque naranja (prácticamente la única concesión al color de toda la vivienda, decorada en tonos neutros), sobre la que descansan unos mega-pufs de Lawrence Clan, donde las visitas pueden esperar cómodamente.

¿Coches ocultos o a la vista?

La entrada supuso también la primera decisión controvertida. Y fue a raíz de los coches. Una de las opciones que se barajó era dejar en este patio una puerta de cristal al garaje, como vitrina de un potencial parque móvil de lujo, que –para alegría de Muñoz– quedó totalmente cerrada.

Lo que sí estuvo claro desde el principio fue el estilo general del interiorismo, “mediterráneo contemporáneo” y basado en tres pilares “exigencia alemana, diseño italiano y calidez española”, como le gusta describir a Muñoz el trabajo de Terraza Balear. También se optó por una importante presencia de los muebles de Minotti, su marca fetiche, y de quien son distribuidores en exclusiva en las islas.

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De las colecciones más recientes de la firma italiana se puede ver todo un muestrario en el primer piso de Seahouse, donde se ha ubicado la zona de día, decorada en tonos y texturas naturales. En la sala de estar se han colocado el mítico sistema de asientos Alexander de Rodolfo Dordoni, el sillón Jensen y la mesa de café Ring. El comedor, en un espacio contiguo, está pensado para que el afortunado o afortunada propietaria organice reuniones y comidas en torno a una mesa de madera, en sillas Fil Noir, del diseñador Christophe Delcourt, uno de los últimos fichajes internacionales de Minotti.

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Las fotografías de gran formato en blanco y negro de artistas baleares que decoran las paredes no roban el protagonismo al verdadero decorado de fondo del salón –y de la casa en general– tiene nombre y color propios: Mediterráneo. Su vista se cuela por los ventanales de suelo a techo y casi se toca con las manos. Para disfrutar de él en la terraza principal y en el área de la piscina se han creado varias “islas de descanso” con el sistema modular Quadrado de Marcio Kogan / studio mk27 frente al comedor exterior, compuesto por una mesa Quadrado y sillas de Tape Cord Outdoor de Nendo.

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El piso superior acoge la zona de noche, en la que se encuentran las habitaciones (una máster, dos normales y dos apartamentos de invitados). También el mar es la estrella del dormitorio principal, con baño en suite y un ropero digno de la colección de zapatos de Imelda Marcos. Para él, una cama a la altura, la Curtis de Rodolfo Dordoni, con su cabecero alto y delgado estampado con círculos atravesados por líneas verticales, pidiendo acción (e inacción), junto a otras piezas, también de Minotti, como el sillón Jacques y las mesas de café Noor y Duchamp.

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Terraza Balear y Marwitz se han especializado en segundas residencias para clientes extranjeros en Mallorca, que agradecen (y pagan) el proyecto completo. Otro ejemplo del trabajo concienzudo de este tandem es la villa situada en Cap Adriano, finalizada en octubre 2018, en el que estudio se ha encargado del mobiliario y que aún se encuentra en busca de dueño. Se trata de una vivienda de 800m2 con alucinantes vistas del mar abierto (y acceso directo a una piscina natural) hasta el puerto de Port Adriano, que ya hubiera querido como escenario de alguna de sus fiestas el mismísimo Hugh Hefner.

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Sus espacios diáfanos conectan el interior con el exterior por medio de enormes ventanales, metiendo el Mediterráneo en el salón o en la cocina descaradamente. De nuevo un despliegue de diseño italiano presente en toda la casa. En el salón se pueden ver la butaca Tape de Nendo design, una composición con el sofá Alexander, de Rodolfo Dordoni, una mesilla auxiliar Leger, la consola Calder y las sillas de comedor Fil Noir, de Christophe Delcourt. En las habitaciones, el sillón Jensen, la cama Andersen y la mesillas auxiliares Aeron (todos, diseños de Rodolfo Dordoni).

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Siempre en tonos y texturas naturales y con estilos neutros, muy acordes con la personalidad de la isla, para enamorar, sin excepción, como explica Muñoz, “desde a un señor de 80 años a una familia o a una pareja recién casada”. Será un amor correspondido, eso sí, si tienen los 12 millones de euros que cuesta la villa.

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Fuente: El país

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