Las cantantes estadounidenses Taylor Swift y Demi Lovato han enterrado el hacha de guerra, después de nueve años de enemistad. Ambas artistas han utilizado sus redes sociales para intercambiarse mensajes de ánimo y felicitación. La primera en dar el paso fue Lovato, de 27 años, que el lunes publicó el siguiente texto: «La vida es demasiado corta para que las mujeres no apoyen a otras mujeres. Especialmente cuando las mujeres hacen buena música. Gran trabajo». La exactriz de Disney Chanel felicitó así a Swift por su nuevo álbum Lover, su séptimo disco.  

Swift, de 29 años, no tardó en responder a su compañera de profesión, agradeciendo sus amables palabras y comentando cómo se sentía en ese momento: «Esto es increíble y he puesto la sonrisa más grande en mi cara». La intérprete ha conseguido que su nuevo trabajo discográfico sea número uno en Estados Unidos, lo que le convierte en la primera artista femenina con seis álbumes diferentes que han vendido más de 500.000 copias en tan solo una semana, según Billboard

Una captura de los mensajes entre Demi Lovato y Taylor Swift en Instagram.

Su rivalidad comenzó cuando Swift inició una relación de amistad más estrecha con Selena Gomez, la mejor amiga desde la infancia de Lovato. En enero de 2010, esta última se encontraba firmando autógrafos en Londres cuando una admiradora le preguntó: «¿Cómo está Selena?». Lovato, algo molesta, contestó tajante: «Pregunta a Taylor». Casi un año después, la artista entraba en rehabilitación por abuso de drogas y desórdenes alimenticios. Tanto Swift como Gomez le enviaron mensajes para conocer su estado, pero la cantante prefirió alejarse de ciertas amistades. «Hubo un tiempo en que yo solía decir que no me llevaba bien con chicas (…) creo que es porque no tenía a ninguna en mi vida en la que pudiera confiar», reveló Lovato a la revista Mamamia en 2017, en referencia a las que un día había considerado sus amigas. 

Un año antes, en 2016, en otra entrevista para la revista Glamour, Lovato arremetió de nuevo contra Swift y su grupo de amigas —conocido como squad— del formaba parte Gomez y algunas modelos de la marca de lencería Victoria’s Secret. Lovato dijo entonces que el cuerpo de estas jóvenes era «una imagen falsa de cómo deberían lucir las personas». En este mismo artículo, criticó que Swift se definiera a sí misma como feminista. «Creo que tener una canción y un vídeo que destroza a Katy Perry [cantante con la que Swift también ha tenido una relación complicada] no es empoderamiento de las mujeres», explicó Lovato.

A pesar de ello, ambas artistas también ponían una bandera blanca de vez en cuando en medio del conflicto. Como en 2013, cuando Gomez publicó en su cuenta de Instagram una imagen de una conversación por videollamada que realizaron la propia Gomez y Taylor Swift a Demi Lovato.

Otro de los momentos más críticos de la mala relación entre Swift y Lovato se ha producido recientemente, en mayo, cuando la exchica Disney firmó un contrato discográfico con Scooter Braun, el antiguo representante de Swift al que esta acusó de bullying. Este popular productor, que lleva a otros artistas como Ariana Grande o Justin Bieber, compró el pasado junio la discográfica Machine Label Group por 300 millones de dólares (unos 273 millones de euros), por lo que ahora es dueño de los seis primeros álbumes de Swift. Se trata de una operación que el mánager llevaba años planeando y que ha llevado a la cantante a decidir grabar de nuevo todos esos discos. 

No obstante, Swift y Lovato han firmado la paz pocos meses después de este incidente. La primera está triunfando con su último trabajo, mientras que la segunda está preparando el suyo para publicarlo el próximo año, además de su regreso al mundo de la actuación.




Fuente: El Pais

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