El empresario mexicano Antonio del Valle y el magnate chileno Andrónico Luksic estaban dispuestos a invertir, al menos, 1.600 millones de euros en el Banco Popular durante la primavera de 2017, apenas días antes de que la entidad, acuciada por la fuga de depósitos, fuera resuelta por la Junta Única de Resolución (JUR) europea por su situación «próxima a la quiebra».

Esta cuantía, de la que Del Valle asumiría 1.300 millones, era susceptible de aumentar; no en vano ambos inversores buscaban cerrar el apoyo de varios accionistas mayoritarios como Allianz, que por entonces disponía del 3,5 % del capital del Popular, y Crédit Mutuel, con el 4 %, compañías que ya les habían comunicado su interés en participar de ser necesario.




Fuente: Agencia Efe

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