La policía antidisturbios frente a un grupo de manifestantes este viernes, en Bogotá. Mauricio Dueñas Castañeda EFE

Bogotá ha decretado el toque de queda a partir de las 21.00 (hora local) en toda la ciudad tras los actos vandálicos que se han producido en algunas zonas. El presidente de Colombia, Iván Duque, ha anunciado que sacará al Ejército a las calles en patrullas mixtas con la policía para garantizar el orden público. Un día después de una enorme movilización en el país, la capital se dividió este viernes entre dos sonidos superpuestos: los cacerolazos de ciudadanos pacíficos y los de las bombas aturdidoras de la policía que se enfrentaron durante todo el día a actos vandálicos y saqueos que causaron el caos, sobre todo, en el sur de la urbe.

“Debemos rechazar categóricamente cualquier forma de violencia”, subrayó Duque en un mensaje televisado al comienzo de la noche de este viernes. El presidente, que no había hablado durante la jornada a excepción de algunos anuncios en Twitter, encabezó este viernes un Gabinete extraordinario y visitó el Puesto de Mando Unificado para coordinar a las fuerzas de seguridad. Además, afirmó que le solicitó a los alcaldes de todo el país tomar las medidas pertinentes para salvaguardar el orden, que incluyen la ley seca y el toque de queda, donde sean necesarias.

La decisión, que restringe la libertad de movimiento, ha sido tomada momentos después de que el alcalde de la capital, Enrique Peñalosa, decretase esta medida en tres zonas populares: los distritos de Bosa, Ciudad Bolívar y Keneddy. Aquí ha empezado a aplicarse una hora antes que en el resto de localidades de la capital: a las 20.00 horas. Por el momento, al menos 146 personas han sido detenidas.

En estas zonas populares se produjeron durante este viernes ataques a las estaciones del Transmilenio, el principal sistema de transporte de la capital, saqueos a supermercados y enfrentamientos con la policía. “Lo que tenemos es una horda de delincuentes que destruyen los bienes de todos los ciudadanos, que saquean y roban, que quieren acabar con la ciudad. Son una minoría”, dijo Peñalosa la tarde de este viernes. 

En total, 76 estaciones del Transmilenio fueron atacadas y parcialmente destruidas, así como 79 autobuses del Sistema Integrado de Transporte (SITP), que funcionan en los barrios. A través de su cuenta de Twitter, Duque apoyó la medida. “Nuestro objetivo es garantizar la seguridad de todos los bogotanos”, aseguró el mandatario.

Tras las críticas que ha recibido el presidente por no dar respuestas a las reivindicaciones de los ciudadanos que salieron masivamente a manifestarse el jueves, Duque ha llamado a una conversación nacional la próxima semana con diversos sectores sociales. Con ello, el mandatario pretende “fortalecer la agenda vigente de política social”, cerrar las brechas sociales y luchar contra la corrupción. Ese diálogo “se hará en las regiones con todos los sectores sociales y políticos”, empleará nuevas tecnologías y mecanismos participativos para todos los colombianos con el propósito de establecer un cronograma claro para “un camino significativo de reformas”, aunque no detalló cuales serían.

Mientras la policía antidisturbios continúa tratando de dispersar a estos grupos que han sembrado el caso en el sur de la capital del país, miles de bogotanos caminan largas horas intentando llegar a sus casas, debido a la suspensión total del Transmilenio. Otros van apiñados e incluso colgados de autobuses y hay quienes se suben a camiones para tratar de llegar al sur de la ciudad.

La oposición respondió a Duque sobre el paro nacional de este jueves. «La ciudadanía marchó masivamente para decir que sus problemas deben ser resueltos ya (…) Es el mandato ciudadano más claro y contundente», dijo en su réplica el congresista Mauricio Toro, del partido Alianza Verde. También condenó los actos vandálicos, sin embargo, los atribuyó a una «ínfima minoría». «Rechazamos que el señor Iván Duque en su alocución [del jueves] se haya enfocado en estos hechos marginales, en vez de dar una respuesta concreta y clara a los reclamos ciudadanos. Su silencio ante las demandas del pueblo es la peor respuesta».

Además del toque de queda, que impide la movilidad por la capital entre las 21 y las 5 de la mañana del sábado, también se ha levantado la medida del pico y placa para los vehículos y se mantiene la prohibición de venta de licor en Bogotá. Los hechos de este viernes obligaron a cancelar también el partido del tenista Roger Federer, que se mantuvo en vilo hasta las palabras del presidente. A pesar de las medidas, las protestas espontáneas con cacerolas se hicieron sentir de nuevo en la ciudad.

En medio de la crispación, un grupo de manifestantes protagonizó una cacerolada pacífica en la Plaza de Bolívar que ha sido dispersada por la policía con gases lacrimógenos. Numerosos bogotanos se han unido con sus cacerolas a esta protesta en otros barrios del centro y el norte de la ciudad.




Fuente: El Pais

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